¿Cómo encontrar la mascota apropiada para los alérgicos?

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Primero pican los ojos, luego hormiguea la nariz. Para los amantes de los animales, tener alergia es un gran problema. Cuando sufren un ataque de alergia lo pasan mal, pero una vez terminado, les vuelven las ganas de tener un animal de compañía. La búsqueda de un compañero que no dé alergia comienza entonces.

Al contrario de lo que se suele creer, no es el pelo de los animales el que produce alergia por sí mismo. "Son las proteínas de la piel, la saliva, el sebo o la orina" explica Heike Behrbohm, de Ayuda para la Alergia, una organización alemana. Se expanden por el aire con los pelos.

Los animales que con mayor frecuencia desencadenan alergias son los gatos. "Los alérgenos de los gatos tienen bastante capacidad de quedarse suspendidos", explica Behrbohm.

Como los gatos se están limpiando continuamente, se dan más casos de alergia a los gatos que a los perros, confirma el catedrático alemán de alergología Gerhard Schultze-Werninghaus.

Con frecuencia también dan alergia roedores como la cobaya y el hámster, apunta Tina Hölscher, de la organización alemana Acción Animal.

Uno no se puede acostumbrar a los alérgenos, al contrario. "Si el hombre mantiene el contacto con el animal al que reacciona, se van sumando otras intolerancias", explica Hölscher.

Tampoco la hiposensibilización a los alérgenos de los animales es una solución. "Hacerse el tratamiento solo para tener un determinado animal no es aconsejable en ningún caso", subraya Behrbohm. Hölscher aconseja a los alérgicos no tener animales.

Sin embargo, los amantes de los animales no se dejan convencer tan fácilmente. Muchos criadores ofrecen animales libres de alérgenos. Así, en el caso de los perros, el cruce con perros caniches parece ser hipoalergénico.

"Existen razas que pierden menos pelo", indica Hölscher. Y de acuerdo a ello se espera que sean mejores para los alérgicos, aunque esto no está demostrado científicamente hasta ahora. Hay que demostrar que se reduce significativamente la cantidad de alérgenos en el aire por metro cúbico", explica.

"Los alérgenos se pueden escapar también como caspa entre los pelos", indica el profesor Jeroen Buters, del Centro de Alergias y Medio Ambiente la Universidad Técnica de Múnich.

Para los amantes de los equinos, los caballos rizados pueden ser la solución, según algunos. Desde hace diez años, Konstanze Riemann cría a estos animales. Ella misma es alérgica. Pero si está con sus equinos, está estupendamente. "Es como un sueño. Puedo enterrar mi nariz en un caballo rizado sin el menor problema", dice.

Al contrario de lo que indica su nombre, esta raza de animales no tiene el pelo rizado, sino liso, como todos. Los caballos rizados no son cruce de nada, sino caballos salvajes. Por casualidad se descubrió en algún momento que no dan problema alguno a los alérgicos.

En el caso de los gatos, razas como los Cornish Rex, Sphynx y el gato siberiano o el de bengala son pobres en alérgenos. "Con algunas de estas razas, sin embargo, hay que pensar en la protección de los animales", advierte Hölscher, refiriéndose a que algunos están dentro de las consideradas razas conseguidas mediante cruces que no siempre benefician al bienestar del animal.

Buters, que actualmente dirige un estudio sobre gatos hipoalergénicos, no puede hasta ahora confirmar que haya razas pobres en alérgenos. "Hay gatos con menos alérgenos", dice, pero no se trata de toda la raza. Él recomienda por ello hacer una prueba con el animal antes de quedárselo.

"El número de personas con alergia a los animales de compañía ha aumentado porque ahora es más frecuente tener a los animales en casa y mantener con ellos un contacto más estrecho", explica Behrbohm.

Quien quiera tener un animal en casa, debería consultar primero con un alergólogo. "Es aconsejable hacerse una prueba de alergia antes de llevar una mascota a casa para ver si uno es alérgico y hasta qué punto", indica Schultze-Werninghaus.

Tina Hölscher aconseja que llevar primero al animal a casa a modo de prueba. "Y no solo una vez, sino dos veces con distancia temporal de algunas semanas entre medias", explica la veterinaria. A veces, la reacción no llega la primera, sino la segunda vez que uno entra en contacto con el animal al que se es alérgico.

El largo del pelo de los animales no es indicativo del potencial alergénico, dice Behrbohm, ya que también hay saliva y sudor en el pelo corto. Sin embargo, hay factores que influyen en la reacción alérgica. "Los animales que pierden poco pelo o están en una jaula dan por los general menos problemas", indica la experta en alergias.

Además, las hembras de gato así como los gatos castrados tienen menos alérgenos, confirman los expertos. "Castrar a un gato macho reduce a la mitad sus alérgenos", señala Buters. Rapar a un animal, cepillarlo con frecuencia y lavarlo también ayuda.

Algo que por lo general siempre funciona es hacerse con mascotas que carezcan de pelo y de plumas: los peces y las tortugas no provocan ataques de estornudos ni de tos, igual que los lagartos. "Sin embargo, hay que plantearse hasta qué punto es justo meter a uno de estos animales en casa", indica Behrbohm.

Fotos: Marc Vranicar, Michael Reichel, Stephanie Pilick