La ansiedad puede afectar su cuerpo de pies a cabeza

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Hay muchas realidades ineludibles. Cada mes habrá que pagar la cuentas, la carga laboral puede llegar a ser abrumadora, los hijos requerirán atenciones, los problemas de algún ser querido calarán en sus ánimos e, incluso, es posible que llegue a tener problemas con alguien cercano.

Sin importar cual sea su “combo” de situaciones, usted puede decidir cómo reaccionará. Si dejará que la ansiedad lo domine o logrará sacarle partido al estrés.

Sin embargo, aunque suelen usarse indiscriminadamente, el estrés y la ansiedad son fenómenos diferentes.

Una de las manifestaciones del estrés es que siempre se dirige siempre hacia su cuerpo y puede causarle graves problemas de salud.
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“Son muy similares ya que una persona estresada suele sentirse ansiosa. La ansiedad es la reacción emocional más común en la persona estresada, pero el estrés también nos puede llevar a reaccionar de forma enojada, con irritabilidad, o frustración”, indica la psicóloga Paula Llobet.

Particularmente, el estrés es la respuesta fisiológica del cuerpo frente a la percepción de amenaza. El ejemplo clásico para definirlo destaca su papel evolutivo: imaginemos al ser humano en la caverna, que mira la llegada de un gran depredador. El estrés fue la herramienta que le permitió actuar rápidamente y huir de una situación de peligro.

Mentes abrumadas

Para el psicoanalista Carlos Bonilla, las conductas de ansiedad tienen profundas raíces que llegan hasta nuestra infancia. En muchas ocasiones, los niños muy inquietos, que realizan movimientos repetitivos o tienen dificultades para concentrarse, se encuentran en periodos de ansiedad.

“A partir de los 15 años esa angustia explota cuando en la vida se incluye la sexualidad y alrededor de los 25 años es que ya se presentan síntomas físicos”, dice el especialista, al mencionar aquellos períodos aproximados en que el manejo inadecuado del estrés empieza a manifestarse en el cuerpo.

La ansiedad se caracteriza por la angustia y una serie de sensaciones físicas muy particulares que se presentan a corto plazo: aumento en las palpitaciones, sudoración, sensaciones de hormigueo, presión en el pecho, dificultad para respirar, mareo, náuseas, temblores o la sensaciones de tener la mente en blanco.

Si hace de esta condición emocional una compañera inseparable de sus días se expone a una extensa lista de enfermedades como la presión arterial, la alergia, el dolor de cabeza y el asma. El doctor Eddy Fernández Camacho menciona algunas señales de alerta:

“Debemos buscar ayuda profesional cuando la ansiedad nos produzca incapacidad o sufrimiento, si no identificamos su causa, se generen problemas físicos durante más de un mes y, finalmente, si la respuesta ansiosa no se corresponde con la magnitud del estímulo, como es el caso de las fobias”.

Para minimizar sus efectos es recomendable dormir al menos siete horas al día, comer bien y realizar meditación o ejercicios como el yoga. En contraste Bonilla considera que estas medidas solo disimulan el problema y que la solución consiste en expresar las emociones, hablar con amigos cercanos o con un sicólogo.

El ibuprofeno puede ser un aliado o un enemigo dependiendo de la forma en que lo usemos.
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"No todo sobre el estrés es negativo. De hecho su ausencia total equivaldría a no exigirle nada al organismo y sin ese estímulo perderíamos la motivación. Pero debemos entender que el estrés es como la sal, un poquito agrega sabor y mucho nos puede enfermar."

En todo el cuerpo

De la cabeza a los pies, la ansiedad afecta al organismo de muchas maneras. Le mostramos un breve resumen de algunas enfermedades relacionadas.

1. Corazón: El aumento de los latidos del corazón (frecuencia cardiaca) es capaz de elevar los niveles normales de presión arterial y aumentar el riesgo de un infarto.

2. Cabeza: El cortisol, la adrenalina y otras hormonas, que se liberan durante un episodio de ansiedad, son capaces de provocar dolores de cabeza intensos e incluso crisis de migraña en algunas personas. También puede incrementar el riesgo de un accidente cerebrovascular.

3. Músculos y huesos: Uno de los factores desencadenantes de contracturas musculares es el estrés. Por lo general se presentan en la espalda y el cuello, y causan dolor debido a que, por proximidad, afectan los nervios.

4. Piel: La caída del cabello y la aparición de males de la piel, como la dermatitis, y la psoriasis se han vinculado a niveles altos de estrés ya que éste es capaz de variar la acidez de este tejido que cubre el cuerpo.

5. Sistema inmunológico: La ansiedad disminuye las defensas y provoca que estemos más expuestos a infecciones virales. Además, se ha relacionado con el aumento de histamina, lo cual se puede derivar en inflamaciones.

6. Sistema respiratorio: Uno de los desencadenantes de las crisis de asma, principalmente en niños, es el estrés y la ansiedad. Muchos llegan a la consulta médica justo en el período de pruebas académicas.

7. Sistema digestivo: Uno de los síntomas más comunes de la ansiedad prolongada es la gastritis por aumento de la secreción de ácido en el estómago. También se ha relacionado con el síndrome del intestino irritable.

8. Sistema reproductivo: Luego de descartar las causas físicas de la disfunción eréctil, se procede a ahondar en causas psicológicas. Por lo general, se han hallado síntomas de ansiedad y depresión asociadas.

9. Mente: Los trastornos de ansiedad están catalogados como enfermedades psiquiátricas y son aquellos que pueden afectar a las personas por periodos de, al menos, seis meses, incluidos los ataques de pánico y el trastorno obsesivo compulsivo.

Fuente: Psicóloga Paula Llobet (Tel. 2228-3134), doctor Eddy Fernández Camacho (Tel. 2254-8970) y el psicologo Carlos Bonilla, de la torre médica Momentum (Tel. 2271-5200).

PUBLICADO: 22 de Octubre, 2014 AUTOR:

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