¡Se nos enfermó el edificio y nos enfermamos todos!

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Suena como una caricatura y nos imaginamos a un edificio con termómetro y estornudando, sin embargo, el Síndrome del Edificio Enfermo existe y es reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Ha notado cómo a veces un virus recorre uno a uno los empleados de una empresa?, ¿o cómo hay sitios de trabajo donde las enfermedades como resfríos, jaquecas y alergias son tema de todos los días? Probablemente no sea un asunto de defensas bajas, sino de problemas en la edificación. Cuando los síntomas llegan a afectar a más del 20% de los ocupantes de un edificio, se habla del Síndrome del Edificio Enfermo.

Las razones suelen ser contaminación de diversa índole dentro de la construcción, lo cual genera un aire de mala calidad. Afecta una ventilación inadecuada o inexistente, ruido, malos olores, mala iluminación, excesivo calor o humedad, y contaminantes químicos (como productos de limpieza, materias primas que usa la empresa, humo de tabaco, smock que proviene de afuera, etc.).

El arquitecto Andrés Castro, considera que una de las causas que enferma un edificio es un mal diseño.

"Cuando un profesional ignora el entorno para dónde está diseñando, se pueden generar muchos problemas. Por ejemplo, si yo diseño un cubo de cristal en el trópico, estoy exponiendo a sus habitantes a un calor bárbaro, ignorando el clima, el sol, la lluvia, la humedad o el efecto de lupa", explica Castro.

Las enfermedades derivadas de una mala calidad del aire en los ambientes cerrados son un problema que afecta a toda la comunidad, ya que una persona urbana pasa entre el 80 y el 90% de su tiempo en ambientes cerrados (oficinas, edificios públicos, escuelas y guarderías, edificios comerciales e, incluso, sus casas), según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, de España.

La (OMS) diferencia entre dos tipos distintos de edificio enfermo. Los edificios temporalmente enfermos, entre los que se incluyen edificios nuevos o de reciente remodelación donde los síntomas disminuyen y desaparecen con el tiempo, aproximadamente medio año, y los edificios permanentemente enfermos donde los síntomas persisten, a menudo durante años, a pesar de haberse tomado medidas para solucionar las deficiencias halladas.

Efectos en los trabajos

En el caso de las empresas, los edificios enfermos son un pésimo negocio. Un espacio laboral inseguro e insano genera estrés en los empleados, enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, cáncer) y por ende, menor rendimiento en los trabajos.

También aumenta el riesgo de accidentes, insatisfacción, burnout, depresión, falta de compromiso y todo esto podría generar ausencias, incapacidades, huelgas, rotación de personal y hasta demandas de compensación para los trabajadores, que a la larga incrementa los costos, baja la productividad y disminuye la calidad del producto o la atención al cliente.

En el caso contrario, los edificios saludables generan un rendimiento 35% mayor de las personas que trabajan ahí, señaló el arquitecto Castro.

En efecto, las personas que trabajan en oficinas "verdes" que están bien ventiladas y tienen bajos niveles de contaminantes pueden tener mejor desempeño mental que las personas que trabajan en entornos de oficina más tradicionales, según un estudio de la Escuela de Salud Pública T.H Chan de Harvard, en Estados Unidos.

Al respecto, la OMS considera que "es un imperativo moral crear un ambiente de trabajo que no haga daño a la salud física o mental, a la seguridad y el bienestar de los trabajadores".

En los trabajos suele suceder que se utiliza la misma temperatura de aire acondicionado, misma altura de los escritorios, sillas iguales y misma iluminación para todas las personas. Esto es un error pues cada persona tiene unas necesidades propias en función del nivel de actividad que desarrolla, de sus características, edad y fisiología. La aparición de fatiga, dolores musculares y problemas de circulación, pueden ser debidos a la utilización de un mobiliario inadecuado o mal dispuesto para las tareas a desarrollar. Una solución es adaptar condiciones de ergonomía (sillas y escritorios a cada individuo).

Un nivel de iluminación bajo, un contraste insuficiente, los brillos excesivos y los deslumbramientos son causa de estrés visual generador de irritación de ojos y dolores de cabeza.

Otro problema es la contaminación sónica, ocurre cuando todas las conversaciones se escuchan al mismo nivel e impide tener conversaciones privadas. Un entorno ruidoso puede reducir la capacidad de concentración de las personas y producir una situación en la que se manifiestan síntomas concretos, tales como estrés, dolor de cabeza y fatiga.

Asimismo afecta la humedad en cualquiera de sus extremos. Niveles inferiores al 30% pueden ocasionar sequedad en las membranas mucosas mientras que niveles muy altos de humedad, mayores del 70%, pueden favorecer el crecimiento o desarrollo de hongos y otros contaminantes biológicos.

"Consecuencias en las personas: alergias, ansiedad, depresión, desconcentración, dolores de cabeza, fatiga, irritabilidad, irritación en ojos, nariz y boca, náuseas o mareos, problemas para conciliar el sueño por la noche y resfriados persistentes."

En los hogares

Lo ideal es que una casa esté en armonía con su entorno, detalló el arquitecto Castro. La iluminación natural permite que se perciba la luz solar por la mañana y active el cuerpo humano, mientras que al caer el sol el organismo se va preparando para descansar.

Esta relación entre medio ambiente y construcción es importante, pues de hecho una consecuencia de habitar edificios enfermos es la dificultad dormir, según reveló un estudio de la Escuela de Salud Pública T.H Chan de Harvard, en Estados Unidos.

En las casas tenemos la ventaja que podemos remodelar y decorar a nuestro gusto, buscando mejoras en el ambiente. La decoración adecuada permite generar atmósferas más frescas, por ejemplo el uso de plantas, paredes lloronas, fuentes con sonidos relajantes o jardines internos.

Asimismo, influye la elección de colores en paredes, lo cual es muy personal según los gustos de cada quien, sin embargo, hay una teoría de color que indica cuales tonos son más tranquilizantes, otros estimulantes y algunos generan efectos específicos.

En términos generales, el amarillo invita al movimiento, a la creatividad y rotación de la gente (por eso se utiliza en algunos restaurantes de comida rápida), el azul induce al sueño y evoca al mar, el rosado tranquiliza, el rojo es más agresivo (evite usarlo en dormitorios), el verde apela a la frescura.

Aquellas personas que estén buscando casa para alquilar o comprar, deben considerar en contratar los servicios de un profesional en arquitectura e ingeniería para que analice si la construcción está saludable o al contrario, puede traerle enfermedades.

Así como se lleva un mecánico al comprar un carro, el apoyo de un profesional al adquirir un nuevo hogar le ayudará a detectar humedad en los closets, pintura descarapelada, paredes o suelos abombados, materiales de mala calidad, manchas u otros síntomas de alerta.

Tenga en cuenta que no existe edificio enfermo que no se puede remodelar para que entre más luz o tenga una atmósfera más agradable. Ahora que sabe cuáles son los problemas y sus consecuencias, podrá determinar más fácilmente las soluciones.

"Soluciones: mejorar la ventilación, reducir la presencia de sustancias químicas, permitir la entrada de luz natural, minimizar los ruidos, limpiar regularmente las superficies, mantener una temperatura entre los 22 y 24ºC y establecer ambientes libres de humo de tabaco."

Características comunes a los edificios enfermos

-Tienen, casi siempre, un sistema de ventilación forzada de aire común a todo el edificio o a amplios sectores del mismo y existe recirculación, como mínimo parcial, del aire.
-Practican el ahorro energético y se mantienen relativamente calientes o fríos buscando un ambiente térmico homogéneo.
-Se caracterizan por ser edificios herméticos, con pocas ventanas abiertas, carecen de ventilación cruzada.
-Tiene poca iluminación natural, y en ocasiones la iluminación artificial también es deficiente.
-Acumulan mucho polvo y ácaros. El polvo total dependerá de la ventilación, la limpieza, la actividad en la zona y el grado de presencia de humo de tabaco.
-Mantienen una humedad alta.
-Se perciben malos olores u olores fuertes a químicos.

Fuentes: Arquitecto Andrés Castro, Arquitec S.A. (tel.: 2228-1984), Escuela de Salud Pública, T.H. Chan, Harvard (www.hsph.harvard.edu), Organización Mundial de la Salud (www.who.int) y la publicación "Síndrome del edificio enfermo" del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, de España.

PUBLICADO: 18 de Abril, 2017 AUTOR: