Sabiduría y canas se respetan

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Aunque la mayoría ha dado lo mejor de sus vidas para su prole, la negligencia, la desidia y el maltrato afectan a una gran cantidad de personas adultas mayores costarricenses.

Entre enero y mayo de este año, el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam) registró 433 casos de agresión contra esa población, 294 agresiones fueron contra mujeres y 139 contra varones. 

Asimismo, según la Unidad de Gestión Social del Consejo, la mayoría de esas denuncias obedecen a abandono y negligencia y una buena cantidad de quejas es contra organizaciones de bienestar social como hogares que atienden personas adultas mayores y centros diurnos.

Negligencia y abandono significan no proveer de alimentación, ropa adecuada, un lugar seguro e higiénico, así como atención médica a las personas adultas mayores. También se da en casos de escasa supervisión personal cuando así lo demanden, no escuchar ni atender sus necesidades y no procurarles afecto.

"Este tipo de violencia contra estas personas suele venir de parte de familiares, vecinos y hasta de persona de agrupaciones públicas y privadas. "

En Costa Rica hay una población de 311.712 personas mayores de 65 años y el reto de Conapam es procurar la sensibilización del resto de la ciudadanía sobre las atenciones y el respeto que merecen las personas adultas mayores, por ello, el 15 de junio próximo se celebrará el Día Nacional contra el abuso, maltrato, marginación y negligencia hacia las personas adultas mayores.

En Costa Rica hay una población de 311.712 personas mayores de 65 años.
FOTO: Thinkstockphotos.es ampliar

Mitos y estereotipos sobre la población adulta mayor

Si usted y alguien conocido se siente identificado con alguna de las concepciones de vejez o envejecimiento, estas se pueden cambiar y modificar 

Mito: Aislamiento social -  Realidad: Las personas no se aíslan por encontrarse en la etapa de la vejez, pero otras causas pueden causar ese comportamiento; no suele darse por su propia voluntad, por el contrario, muchas veces se debe a los prejuicios que prevalecen en torno a la vejez.

Mito: Deterioro intelectual – Realidad: Las personas adultas mayores tienen capacidad para aprender como cualquier otra persona. Además, las enfermedades mentales no son propias de la vejez y su incidencia en esta etapa de la vida no puede generalizarse.

Mito: Improductividad – Realidad: La sociedad tiende a valorar a las personas en función de cuánto aportan laboralmente a la economía, lo que se conoce como productividad. En el caso de las personas adultas mayores, se las considera improductivas por estar jubiladas o no estar incorporadas al proceso laboral.

Mito: Infantilización – Realidad: Es común escuchar la frase “es que las personas mayores son como niños”. Pensar así podría provocar un trato hacia ellos como el que se le dan a niñas y niños, como sobreproteger, mimar o tomar decisiones por ellos. Este trato cabe en la infancia, pero no en la adultez, con adultos mayores sería inapropiado e irrespetuoso. También puede degenerar en actitudes de autoridad y control, impidiéndoles tomar sus propias decisiones, lo que constituye graves formas de discriminación y agresión.

Mito: Mal carácter – Realidad: El mal carácter no es producto de la edad sino de la personalidad. Las personas que a lo largo de su vida han sido iracundas, testarudas y cascarrabias suelen reforzar esos rasgos con el paso de los años. Empero, eso no significa que la persona pueda modificarlos si se lo propone. Pero decir que todas las personas adultas mayores tienen mal carácter es un estereotipo y las encasilla.

Mito: Pérdida de sexualidad – Realidad: El interés sexual no se pierde con la edad porque es una necesidad básica del ser humano y es una condición que permanece toda la vida, pero está condicionada por el entorno sociocultural en que se vive. 

Mito: Sufren depresión – Realidad: La depresión, como cualquier enfermedad, tiene causas orgánicas y no tiene relación con la vejez. Hay una depresión que se conoce como reactiva, que es aquella que ocurre como reacción a un evento determinado como la pérdida de un ser querido, el diagnóstico de una dolencia grave. Normalmente es temporal y requiere el paso del tiempo y apoyo afectivo.

Mito: Todas las personas adultas mayores deben residir en asilos de ancianos – Realidad:  Las personas adultas mayores institucionalizadas en hogares o asilos representan aproximadamente el 1,2% con respecto a las que no lo están. El lugar ideal para ellas es el entorno familiar, donde puedan recibir cariño y apoyo, y compartan responsabilidades y emociones. 

Mito: Viejismo o viejera – Realidad: Este mito consiste en atribuirle a la edad todo tipo de cosas negativas. Con esta visión se establece una diferenciación entre las personas adultas mayores y el resto de la población, que las hace víctimas de tratos indignos y de discriminación.


PUBLICADO: 13 de Junio, 2014 AUTOR: