Cazú Zegers, Tierra Patagonia.
Cazú Zegers, Tierra Patagonia.
CFIA

"Me interesa el ser humano, me importa construir un mundo bello, integrado, sustentable, amoroso". Esta es la ideología de Cazú Zegers, una reconocida arquitecta chilena que basa el diseño de objetos, planificación territorial y gestión cultural en un método más artístico.

Es através de la poesía del territorio es la arquitecta genera gesto, figura y forma de sus obras, que inaugura un nuevo paisaje cultural.

Zegers es parte de los más de 30 actores -entre concursantes, conferencistas, invitados especiales y representantes de diferentes delegaciones internacionales- que forman parte de la la XIII edición de la Bienal Internacional de Arquitectura Costa Rica 2016, que arrancó este miércoles 4 y se mantendrá hasta el próximo sábado 7 de mayo.

La actividad organizada por el Colegio de Arquitectos de Costa Rica, junto a la VII edición de la Bienal Estudiantil se enfooca en la noción de arquitectura como un equivalente a la calidad de Vida.

Precisamente este punto de vista es el que trabaja Zegers. Para la arquitecta, las experiencias provienen más del contexto del lugar, de las sensaciones que se puedan generar de forma natural, y no tanto del uso de altas tecnologías o materiales de lujo.

"Yo lo llamo lujo de esencial, es la construcción mediante recursos austeros. Tierra Patagonia (uno de sus proyectos) es completamente austero en cuanto a los materiales, el lujo está en el lugar. Es como estar dentro de la ballena de Jonás, con esos cielos de madera y tener espacios muy cálidos, pero completamente vinculados a una naturaleza mística y salvaje", menciona.

La chilena afirma que el equilibrio entre la calidad de vida y la arquitectura es indispensable. Allí el reto se sitúa en construir sin alterar el paisaje. Es desde la parte poética que la obra aparece: sin ella no hay obra. Esto ayuda a construir una original y no copiar.

"El gran valor de América está en construir con lo que tenemos a mano, algo austero, nada muy elaborado. Trabajando con la energía, la relación entre lo natural y lo urbano. La arquitectura es un elemento de transformación social".

Mujer. Sus proyectos son marcados por el uso de líneas curvas, la gente dice que es por tratarse de una mujer, pero la verdad ella lo asume como parte de su esencia y versatilidad que debe tener una estructura para ser parte del paisaje.

El tema de género -dice- la ha marcado desde el matrimonio. Fue entonces cuando su antigua pareja soñaba con tener una "dueña de casa", en lugar de aceptar que su esposa contaba con una vocación potente.

"Un día pensaba: qué distinto si la vocación fuera un patrimonio familiar, como fue al principio que nos apoyamos mucho. Llegó el momento en el que él empezó a competir y se complicó", recuerda. Este momento de separación con quien la ayudaba a concretar sus proyectos le sirvió de inspiración, de cambio y reto.

La lucha no ha sido solo en lo personal. Asegura que, en lo relativo a proyectos grandes, es complejo que los inversionistas depositen la confianza en las mujeres.

"Piensan que se les va a enfermar el hijo y que van a dejar la obra botada, pero si eso ocurre, uno se las arregla. Lo que pasa es que nadie entiende que las mujeres funcionamos en 'n' dimensiones; así se le enfermó el hijo, uno no va a dejar el trabajo botado", dice con toda certeza.

Para Zegers las mujeres tienden a ser invisibles y eso no es una falla, sino una situación que se presenta por enfocarse más en el pensamiento y menos en figurar.

"Estamos más interesados en hacer bien el trabajo que en su reconocimiento. Hay menos ambición y mucho compromiso".

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