El Brujo tours 3
El Brujo tours 3
Luis Navarro

Desde lo alto de los cerros de San Antonio de Escazú, la vista lo deja a uno sin aliento. El color verde en todas sus diferentes tonalidades invade los ojos por donde mire.Se respira un aire tan puro que es capaz de borrar todo el estrés que acumule en ese momento. Es casi como un hechizo.

Esta es la base que El Brujo Tours tomó para crear un ameno recorrido por las montañas de ese cantón. La aventura no termina ahí ya que también incorporaron un viaje por las tradiciones más puras del ser escazuceño y, por ende, costarricense. El Brujo son cuatro jóvenes amigos: Antonio Sancho, Laura Badilla, Issac Marín y Óscar Delgado;unidos por su pasion por la naturaleza y las tadiciones de su pueblo.

"Queremos mostrar el verdadero Escazú, que es más que solo condominios y promover el turismo rural", explica Óscar. San Antonio se ubica a menos de media hora de San José.

Por eso armaron este tour llamado Sábado en familia con El Brujo, que es una caminata de nivel principiante, pero también hacen tours a Pico Blanco o Caminatas por la montaña con perros.

A moverse

El recorrido inicia puntual a las ocho de la mañana desde la finca de permacultura de El Brujo. Tras recibir instrucciones y admirar a la distancia puntos como Pico Blanco y la Cruz de Alajuelita, empieza la hazaña.Respiramos profundo y empieza el ascenso.Caballos, vacas y una gran variedad de pájaros saludan a la distancia.

Es un hermoso día con un sol radiante y una brisa muy fresca. Caminar entre potreros se convierte en un gran ejercio para el cuerpo y para la mente. La primera parada nos regala una vista privilegiada de San José y sus alrededores. Empezamos a identificar a la distancia algunos de los edificios más conocidos de la capital, mientras descansamos un poco.

Sin embargo, no fue la selva de concreto la que vinimos a observar, así que seguimos nuestro recorrido. Entre las sombras de los enormes árboles que acompañan el camino seguimos avanzando.La calle cada vez se hace más angosta, hasta que desaparece. Estamos en medio del bosque que al inicio habíamos visto a la distancia y ya somos uno con él. Más adelante se oye el caudal del río Agres y hacia allí es donde nos dirigimos.

Antonio Toño Sancho, uno de los guías empieza a describir cuanto árbol, planta y animal encontramos en el recorrido. "Estos son los ojos de buey, aquellos los guarumos", dice. Seguimos avanzando entre el verdor y hasta nos topamos con una mariposa morpho.

"Este fruto que ven acá se llama huevo de caballo y lo comen los osos perezosos; hay muchos por acá, tal vez veamos uno", avisa Toño. Todos nos volvemos a ver con la ilusión de que tengamos buena suerte.

"Esta es la candelilla y es favorita de los murciélagos", una vez más nos volvemos a ver, pero esta vez las miradas se llenan de temor ante un posible encuentro.Empieza el descenso y cada vez se oye más cerca el agua del río. "Ahí está", grita alguien del grupo. Las aguas blancas y fuerte corriente guían nuestro camino. Seguimos avanzando a su orilla, hasta que llega un momento en que tenemos que atravesarlo.

Uno a uno pasamos sus aguas frías hasta la otra orilla, todo sin dejar de admirar la belleza natural que nos rodea. Tenemos que continuar y el río va quedando atrás. Hemos llegado de nuevo a la calle principal.

Orgullo tico

Ahí nos esperan un matrimonio de boyeros y marca el inicio de la segunda parte del tour.Juan Sandí y su esposa, Mary Nuñez, nos muestran la esencia del campesino tico. Con su par de bueyes -Muñeco y Lucero- y una carreta típica cuentan como han dedicado toda su vida al trabajo en el campo y a cuidar de sus animales.

Su sencillez es contagiante y su calidez encantadora. Empezamos a caminar de nuevo hacia el punto de partida. Por invitación de los boyeros, algunas se suben a la carreta mientras seguimos cuesta abajo.

Llegamos a la casa de Brujo Tours y ya se acerca la hora del almuerzo, pero antes hacemos un recorrido por los sembradíos.Toño nos explica sobre la permacultura, un sistema agrícola basado en el ecosistema natural. "Sembramos para consumir y se integra todo el entorno", cuenta, mientras recorremos su huerta ,donde cosechan frutas,verduras y aromáticas. Para nuestro deleite,probamos algunos de los productos en el almuerzo que incluye el tour.

Tradiciones

Tras un receso, llega el momento de seguir con el tour. La próxima parada es la fábrica de mascaradas de Gerardo Montoya, quien nos recibe como si fuera un amigo de toda la vida.Con su chonete y en medio de coloridos personajes que surgieron de su imaginación, recuerda como heredó de su abuelo, Pedro Arias, la habilidad de crear estas mascaradas y cómo lo hace de la forma más tradicional.

PUBLICIDAD

Tras escucharlo, llega el momento de meterse dentro de una de sus creaciones y darle vida. Con la música de cimarrona empezamos a bailar y reír como nunca.Nos despedimos de don Gerardo y sus amigos multicolores con la firme esperanza de volvérnoslos a topar algún día en alguna en alguna fiesta de algún pueblo.

Se acerca el fin del tour pero antes una última dulce estación: el trapiche de don Torino, de 79 años, quien nos espera sentado en la entrada del lugar donde ha molido tanta caña durante casi toda su vida y preparado dulce de tapa y otras delicias.

Este momento no tiene bueyes; anda buscando unos, pero son bien caros, dice. Así que los muchachos de El Brujo nos hacen una demostración de cómo se muele la caña y probamos su jugo bien fresco. Con las amenas historias de don Torino, terminamos el recorrido que armaron los integrantes de El Brujo Tours con el objetivo de rescatar los valores costarricenses. Déjese hechizar usted también.

Etiquetado como:
  • El Brujo Tours
  • escazú
  • montaña