Desintoxicación digital: las redes sociales son las nuevas enemigas

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Los lápices se mueven solos sobre una hoja blanca de papel. El hombre al lado no se inmuta: está consumido en su teléfono celular. Pero los lápices, materia inerte desde nuestra racionalidad, siguen dibujando trazos sobre una hoja de papel llena de casitas con árboles y soles. El hombre le da like a algún post de alguna red social y, de pronto, deja de mirar el celular, entonces aparece a su lado, como por arte de magia, una niña sonriente.

Esta escena aparece en un video que responde al nombre de “Disconnect to connect” y que da cuenta de la absoluta soledad en la que estamos sumidos los hiperusuarios de redes sociales: una soledad acompañada, una compañía sola. Lápices que cobran vida, sombrillas que se sostienen solas, carros que se manejan sin manos, momentos que se comparten sin gente...hasta que levantamos la vista de nuestro teléfono celular y ¡taraaaaaán!: hay gente viva ahí afuera.



Así fue como, en el décimo día, dios creó las campañas contra esa invisibilización de la vida real que están generando las redes sociales. Campañas que, paradójicamente, se comparten a través de sus propias enemigas, las redes. Como casi todo en la vida, el virus se inserta dentro de la vacuna.

¿Por qué nos hicimos adictos?

Algunas personas no van al baño sin el celular. Les genera demasiada ansiedad sentarse en el inodoro sin tener un dispositivo móvil en las manos. Tanta que no pueden hacer sus necesidades con tranquilidad. Lo han comprobado los estudios científicos y la experiencia humana. ¿Nos hemos vuelto tontos o ridículos?

En realidad, nos hemos vuelto dependientes. En el 2014 ya podemos decir que existe la adicción a redes sociales y a dispositivos móviles como si fueran droga, alcohol o juegos de azar.

Sin embargo, los nuevos padecimientos guardan su distancia: la dependencia no se genera por defecto, por el simple hecho de empezar a consumirlas, de que nos guste obtener likes o nos genere placer observar fotos en instagram. No todos estamos enfermos (aunque lo parezcamos). El fenómeno es mucho más complejo, dice el neurosicólogo Allan Fernández.

“Yo no me atrevería a decir que las redes por default generan el efecto de adicción. Son ciertas carencias socioafectivas las que se convierten en un terreno fértil para que las redes vengan a despertar sus peores demonios”.

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“En una reunión social, cuando da pereza entablar comunicación con la gente, es muy práctico tomar el celular, pero eso es alejarse de la situación y no elaborar comunicación con su propia realidad”. Ana Yendry Morales, sicóloga. FOTO: Thinkstock.es ampliar

También sucede en la vía alterna; personas que no parecieran tener carencias emocionales de pronto se obsesionan con los selfies e invierten la mitad de su vida útil en actualizaciones de estatus que generen respuestas, likes, reconocimiento virtual.

Incluso hay quien ha adoptado los análisis mercadológicos sobre facebook como una biblia de publicación en su cuenta personal. Saben las horas a las que van a recibir más atención, los momentos del día en que el tráfico desciende y los temas que la gente prefiere. Utilizan las estrategias de mercado para publicitarse.

Quizás el problema no sea tan difícil de detectar: desde el momento en que algo provoca urgencia, las señales de alerta deben encenderse. “Nada que genere urgencia es una buena señal sicológica, ni la religión, ni meditar ni el amor ni el estudio”, dice Fernández. Sentirse necesitado de un objeto es aceptar que la existencia depende de él. Es momento de buscar ayuda profesional.

Desintoxicación digital

Después de una breve búsqueda en Internet usted descubrirá que hay opciones varias para decirle adiós por un buen rato a las redes. Por ejemplo, Digital Detox es una compañía que se encarga de hacer campamentos para adultos que, antes de emprender el viaje se liberan de dispositivos digitales, amigos virtuales y selfies. Por inscribirse le cobran la módica suma de $570. Nada más. Su eslogan resume nuestro estado emocional: Digital Detox, creando balance en la era digital. Estamos todos desbalanceados.

Nosotros, los desbalanceados, somos un buen negocio para el sistema.

Pero antes de desconectarnos, desintoxicarnos, pagar por un fin de semana sin dispositivos móviles, quizás convenga preguntarnos ¿por qué necesitamos hacerlo?

La mayoría de persona que consultan a Fernández tienen una motivación externa: se están quedando sin trabajo, los hijos los dibujan con una computadora en el regazo todo el tiempo, ya no sacan el rato para hacer ejercicio y se están poniendo gordos… Es difícil, dice el sicólogo, que la gente tome conciencia de que todos esos amigos que tiene en la red son virtuales y no reales. No es usual que se enteren de que estuvieron viviendo un engaño todo este tiempo. Los estímulos para acudir a consulta vienen del mundo exterior y no del interior, pero terminan enterándose del daño que se están generando también a nivel síquico.

Usted podría ser adicta a las redes sociales

La sicóloga Ana Yendry Morales explica que hay múltiples factores externos relacionados con la adicción a las redes. Eso sucede si usted:

-Es incapaz de controlar el tiempo que está conectado a Internet, relegando las obligaciones familiares, sociales y académicas/profesionales
-Le roba horas al sueño
-Reduce el tiempo de las comidas
-Prefiere evadir reuniones sociales para conversar con gente mediante el celular
-Ha perdido contacto afectivo con su familia

Entonces sí, quizás convenga tomarse un break de redes sociales para darse cuenta de que realmente no las necesita como pensaba, pero el cambio no puede ser brusco ni inmediato, sino gradual. Cerrar la cuenta de repente es una mala idea, apunta Fernández, eso solo puede generarle más ansiedad y caer, en un tiempo, en un efecto rebote: cuando vuelva quizás no pueda parar.

En el undécimo día dios se dio cuenta de que había creado un monstruo y nos dio el libre albedrío: ahora podemos decidir si lo que vemos en cuanto nos levantamos es el celular o la cara de la persona con quien compartimos almohada.

Fuentes: Allan Fernández, neurosicólogo (tel.: 8712-4716), Ana Yendry Morales, sicóloga (tel.:2220-2874 / 8872-0670)


PUBLICADO: 20 de Junio, 2014 AUTOR: