Divino Pecado
Divino Pecado

Hay momentos en la vida en los que nacen esas ganas imborrables de degustar un postre, sin importar la hora del día. Por supuesto, uno que valga la pena; uno que sea merecedor de nuestro paladar.

Para saciar ese deseo, dos jóvenes emprendedores trajeron a este mundo el Divino Pecado, una galería de postres que promete conquistarlo con nuevos y exóticos sabores.

Helados tailandeses, galletas y chocolates son el plato fuerte de este peculiar negocio que abrió sus puertas el pasado mes de mayo y está ubicado en el centro comercial Vía San Juan, en Curridabat.


Los helados que ofrecen son de estilo tailandés, los cuales se preparan en una plancha fría y en la que se combinan los ingredientes con una base láctea. El resultado es un helado en rollo fresco y muy cremoso.

Detrás de está idea están Adrián y Juan Ignacio Montero, hermanos e ingenieros de profesión, quienes decidieron crear su empresa con el único objetivo de hacerle la boca agua y despertar emociones a través de la gastronomía.

Junto a su padre Danilo Montero y con María Barrantes, una amiga de la familia, crearon el concepto de galería para ofrecer postres vanguardistas.

"Mi hermano, que además es chef, y yo, asumimos el reto de crear esta empresa con el apoyo de nuestro padre, quien es economista. Queríamos traer nuevas tendencias gastronómicas a Costa Rica y por eso decidimos ingresar al mundo del helado tailandés, de la chocolatería y de los postres", comentó Adrián Montero.

Los empresarios aseguran tener claro lo preciadas que son para muchos las calorías y por ello desearon crear un espacio en el que sí valga la pena pecar.

A diferencia de las tradicionales reposterías, este sitio no cuenta con cámaras de frío sino con vitrinas que exponen los postres como si de joyas se tratara.

"El concepto es una galería de postres, que les da un cierto glamour y hace que cuando vaya a pecar, valga la pena. Sentimos que en Costa Rica la pastelería se ha relegado a un segundo plano. Aquí traemos postres que están de moda en el mundo", reitera Adrían.

Estar a la vanguardia será uno de sus estandartes. Postres con coberturas espejo, chocolatería, adornos con oro... Para lograrlo, la mayoría de sus bases e implementos son traídos del exterior. Lo mismo que una de sus principales materias primas: el chocolate, que es propio de Bélgica.

Una parte importante del negocio, según los Montero, es la experimentación y esto se refleja en los rollos de rompope con guayaba, aguacate, queso ricota, tomate seco y espinaca, o el de tocineta con miel de maple.

La idea de guiar al visitante, inducirlo en el mundo del buen postre y conquistar su paladar también tiene su espacio en las Tardes de Pecado, una dinámica de dos horas para degustar de una amplia variedad.

Al igual que ocurre en los museos, sus postres tendrán colecciones temporales, lo que les permitirá innovar cada seis meses.

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