El acto de asar carne es tan antiguo como la misma civilización. Es fácil imaginar que, por accidente, nuestros lejanos antepasados se toparon con algún animal quemado en un incendio y el olor los animó a probarlo. Luego, cuando lograron controlar el fuego, los frutos y las presas de caza empezaron a llevarse a las flamas para consumirlos con mayor facilidad. A partir de ahí, la evolución del asado se ha ido sofisticando como la misma sociedad.

Sí, porque los parrilleros son cada día más sofisticados. En Costa Rica hace algún tiempo, una gran mayoría, cuando encendía una parrilla lo hacía para cocinar unos bistecs casi transparentes (que con seguridad quemábamos) y unos tucos de salchichón, más las tortillas de rigor. Aunque hay muchos que siguen este rito, otro tanto evolucionó de las tres piedras y un palo en las cavernas a las alturas de las parrillas de acero inoxidable y control de temperatura mediante aplicación en el teléfono inteligente. Como dijera alguno de los geeks de The Big Bang Theory: cualquier cosa con bluetooth funciona mejor, ¿por qué asar carne habría de ser la excepción?

Weber inauguró en La California una sala de venta y exhibición de sus productos y una academia para parilleros y ahumadores, única en Centroamérica y los cursos son totalmente prácticos.
Weber inauguró en La California una sala de venta y exhibición de sus productos y una academia para parilleros y ahumadores, única en Centroamérica y los cursos son totalmente prácticos.
José Gatgens

Sí, en Costa Rica hay hasta geeks de las parrillas. Este es una subcultura específica. Por ejemplo: existen “los camisetas negras”, pero dentro hay submundos: los metaleros, los góticos, los punketos, etc. Igual pasa en el mundo de la cocina. Dentro del universo de la cocina hay subgrupos específicos: pasteleros, de cocina caliente, de sushi...y los parrilleros.

Un par de comparaciones. Se podría hacer una comparación entre la avalancha permanente de la renovación de los teléfonos celulares con las parrillas: siempre hay una más nueva, más grande, más sofisticada y más linda que acaba de salir –y que queremos–. Igual, hay un sinnúmero de “aplicaciones” para que la experiencia parrillera sea más completa y compleja.

El mundo parrillero es un mundo de “juguetes” y de conocimiento que pasa por saber de carne (razas, cortes, maduración), la preparación (condimentos, sazón), la cocción (temperatura, altura, tiempo) y los “juguetes” involucrados (el tipo de parrilla preferida: gas, carbón, el delantal, las pinzas, el cuchillo, la tabla, el termómetro, etc.). Además, como miles ya se enteraron, la parrilla (con tapa) es básicamente un horno en el que se puede hacer casi cualquier cosa: desde pizzas hasta pavos.

Los vegetarianos también le entran a la parrilla: pocos alimentos son tan ricos como un tomate asado con aceite de oliva, sal gruesa y unas hojitas de romero. Sí, hay un mundo más allá de la papa asada.

En Costa Rica hay muchas marcas de parrillas (también las hay sin marca, que las hacen en algún taller con aros de carro o estañones partidos a la mitad). Y una de las más marcas con más tradición en el mundo es Weber. Weber decidió meterse de lleno en el país y recién abrió una moderna sala de exhibición y venta de parrillas y artículos para que los parrilleros tengan su paraíso.

En la sala de venta y exhibición, Weber ofrece desde carbón hasta parrillas.
En la sala de venta y exhibición, Weber ofrece desde carbón hasta parrillas.
José Gatgens

Novedades en el barrio. Lejos de la prehistoria, en barrio La California, San José, Weber Original Store & Grill Academy Costa Rica, decidió aventurarse a compartir el conocimiento que tienen sus parrilleros y chefs especializados y crearon un espacio para dar cursos. Sí, en el país ya hay gente que hace esto, pero los de Weber consideran que es insuficiente ir a una clase magistral a ver cómo se cocina: el que asiste tiene que cocinar lo que se va a comer. Para esto idearon un aula-terraza-parrillera, con todas las comodidades, hasta para 20 personas donde imparten cursos, tanto para novatos, como para avanzados. Es la primera academia de Weber en Centroamérica, por cierto.

Natasha Loew, directora representante de la marca explicó este martes, durante la presentación a la prensa del espacio y las novedades, que tienen para los cursos de ocho a 10 parrillas, unas de gas y otras de carbón, para que los participantes tengan una experiencia de primera mano y aprendan a manejar, no solo la carne, sino a sentir, oler y atreverse con nuevas combinaciones.

Natasha Loew es la directora
Natasha Loew es la directora
José Gatgens

Según Loew, desde hace casi una década en el país hay un auge de gente interesada en expandir sus horizontes parrilleros. Explica que la gente tiene como preferencia la parrilla de carbón, pero que luego se animan y compran también a gas, que tiene como ventaja la practicidad del encendido y un mejor control de la temperatura.

La fiebre parrillera se ha encendido tanto en los últimos años que se han realizado concursos y equipos nacionales han competido en campeonatos mundiales de asado y el asunto, según parece la fiebre que hay, apenas está calentando. Señoras y señores: enciendan sus parrillas, el asado está por comenzar.


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