El lado silvestre de la gastronomía costarricense
El lado silvestre de la gastronomía costarricense

Las esferas de piedra del Valle de Diquís, en Osa, son todo un misterio y orgullo nacional. Su forma casi perfecta asombra ante la ausencia de alguna evidencia histórica de su origen.

Los mitos que las rodean envuelven cuentos de navegación, herencia familiar entre aldeas, y hasta la idea de que estas inigualables figuras escondían un preciado tesoro en su interior.

Fueron descubiertas en 1939, época en la que fue construida la casa que ahora alberga al restaurante Silvestre. Ahí en Barrio Amón nacen cada día decenas de pequeñas réplicas de aquellas piedras, convirtiendo en realidad la historia de que en su interior albergan todo un tesoro para el paladar.

Se trata de un postre con mucha personalidad. Con detalles que dejan a cualquiera con ganas de convertirse en arqueólogo por unos segundos para explorar a profundidad el patrimonio que ahí nace.

Las esferas de Silvestre son hechas con una mezcla de galleta tostada con chocolate blanco, rellena con mouse de chocolate, mantequilla de marañón, una crema de guayaba y maíz garapiñado.

Se trata de la mezcla perfecta que activa los sentidos a la exploración.

El chef Santiago F Benedetto cuenta que las esferas son producto de un "momento Eureka". Nacieron para representar a Costa Rica en la Xantar, festival gastronómico realizado en Galicia España, como parte del menú que expondrían del restaurante Don Rufino.

"La Cámara Costarricense de Restaurantes y Afines nos invitó por la trayectoria que tiene Don Rufino –restaurante socio de Silvestre– para desarrollar en España un restaurante costarricense de cocina contemporánea por cinco días", detalla.

Benedetto cuenta que el compromiso era desarrollar un menú que fuera nacional pero que también le gustara a los españoles y además lo pudieran entender.

"No sabía qué íbamos a hacer de postre, no quería mandar lo que fuera. Un día me fui a la Zona Sur por la costanera y pasé por un restaurante que tiene una imitación de una esfera afuera, me llamó la atención. Unos minutos después me llamaron para pedirme el menú y dije claro las esferas de Osa Patrimonio de la Humanidad", recuerda.

El reto siguiente era lograr que realmente se viera como una piedra y además utilizar productos nacionales que se consiguieran en Europa. El resultado de unir el chocolate, las semillas, la guayaba y el maíz fue todo un éxito.

"A la gente le encantaba y preguntaba por postre. Llevábamos una tablet con una reseña de las esferas que se mostraba al comensal antes de que recibiera el plato. Nos fue tan bien en España, que yo dije: si un plato costarricense de productos nacionales le va tan bien en Europa no tengo duda de que en Costa Rica que tenemos muchísima más conexión vaya a funcionar", cuenta con tono de satisfacción.

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El chef no se equivocó, las esferas tomaron fama y son buscadas con el único fin de descubrir el tesoro que llevan dentro.

Recomendación

Reproducir esta receta es complejo. Lo que realmente puede hacer es visitar el restaurante, para vivir la experiencia que esconden las esferas de Osa.

Horario: Martes a Sábado de 12 m. d. a 3 p. m., y 6 p. m. a 10: 30 p. m. Domingos de 12 .m. d. a 4:30 p. m.Bar y cava Cothnejo Fishy: jueves, viernes y sábados de 6 p.m. a 1 a.m.Jardín: martes a sábado de 3 p. m. a 6 p. m.Contacto: 6086-4881.Dirección: Calle 3A, Ave. 11.

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