Es la hora del almuerzo, la mesa está servida y usted le dice a su hijo que se lave las manos pero este no quiere porque está entretenido con sus juguetes. ¿Le suena familiar esta situación? David Cascante, un niño de 8 años de edad, identificó este problema hace casi tres años y quiso hacer algo al respecto.

“Una noche estábamos cenando, cuando vimos una noticia donde salía la ex ministra de Salud, María Luisa Ávila, diciendo que había muchos niños en los hospitales con virus porque no se lavaban las manos. Le pregunté a mi mamá que por qué no querían y me respondió que porque no soltaban los juguetes entonces yo dije: «fácil, le ponemos un juguete dentro del jabón»”, así fue como nació The Soap Company, un proyecto de emprendimiento que ya tiene tres años de existir.

Mayela López

Este pequeño negocio, liderado por David, fabrica jabones a base de glicerina que incluyen un juguete adentro, para que así los niños se motiven a lavarse frecuentemente las manos y al final puedan disfrutar del objeto. David cuenta con el apoyo de sus padres, Tanya Rojas y Cristian Cascante, quienes desde que nació la idea lo han ayudado con la compra de los materiales, el proceso de fabricación y le han enseñado a administrar su dinero.

“Cuando David nos dijo que quería empezar a hacer jabones, tuvimos que aprender desde cero, a prueba y error. Ahora todos en familia ayudamos cuando le hacen pedidos, aunque David es el que corta la glicerina, elige los juguetes, pega las etiquetas y se encarga de venderlos”, explicó la madre del pequeño emprendedor.

Mayela López

David ya ha tenido éxito vendiendo sus productos en la Mercado Navideño Sabor y Diseño, realizada en Avenida Escazú a finales del 2017, en la Feria de la Mujer, la Feria del Chocolate y algunas otras en su escuela.

Asimismo, en diciembre, David estuvo en el área de infectología del Hospital Nacional de Niños, donde, en compañía de la Dra. Ávila regaló algunos de sus productos a los niños que estaban internados. El resto se vendió entre los doctores y enfermeras.

Según David, más que vender un jabón con un juguete, él vende educación, disciplina y salud. Este empresario en potencia, obtuvo además, el mejor promedio del segundo grado de su escuela y cuenta que le gustaría ser ingeniero cuando sea grande, para poder ayudarle a Franklin Chang a terminar de construir el motor de plasma.

Mayela López

Si desea adquirir estos novedosos jabones y conocer más de cerca el trabajo de David, puede seguirlo en la página de The Soap Company.

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