Los verdaderos asesores detrás del presidente

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Son seis. Aunque en las fotos aparecen cinco, son seis. Inés, la menor, de ocho años, se rehusa a posar ante las cámaras. Su papá ahora es la figura más reconocida en todo el país pero para ella, una cosa es el papá y otra el Presidente. Con el papá se toma todas las fotos que sean, con el Presidente no.

El 6 de abril algo cambió. Luis Guillermo Solís se convirtió en Presidente electo, la cantidad de votos a su favor fue récord nacional, por primera vez el Partido Acción Ciudadana (PAC) llegó al poder, Costa Rica entera espera un cambio, la responsabilidad es grande. 

En casa, sin embargo, el 7 de abril Luis Guillermo salió a comprar el pan para hacer el emparedado que su hija lleva a la escuela todos los días. Algo cambió, pero papá sigue siendo papá.

Mónica, Cristina, Beatriz, y los gemelos Diego e Ignacio, son los cinco hijos mayores, los que estuvieron asesorando en el plan de gobierno y a la vez, cosiendo banderas; ellos, son hoy, el motor para el Presidente y las voces que le guiarán por un camino de humildad.

Aprovechando que todos vinieron a la toma de posesión de su padre, Perfil los entrevistó para conocer la prole de Luis Guillermo Solís, al padre, al confidente y al marido desde la mirada de sus hijas e hijos.

Cristina, Beatriz y Mónica Solís
FOTO: Jeannine Cordero ampliar

Infancia

P- ¿Qué recuerdos tienen de la infancia con su papá?

Cristina: Súper lindos porque hemos compartido siempre con él, y siempre se preocupó por estar buen tiempo con nosotros, desde ayudarnos con las tareas y cocinarnos, porque cocina riquísimo. Compartíamos mucho con él e íbamos seguido a la finca de mi abuelito a Paracito de Moravia. Nos gusta mucho andar al aire libre con él, en el campo, jugar una mejenguilla de beis o de fútbol o hacer carne asada en la finca. También le gustaba llevarnos a un museo y era como tener un guía de gratis, sobre todo en los museos de historia; íbamos al museo del Niño, Nacional, del Oro y así. 

Ignacio:. Paracito era el espacio de recreación de la familia. De hecho, hay una foto en el que estamos Diego y yo encima de él, vestidos con el uniforme de Saprissa. éramos chiquitos y él jugando con nosotros. Esa imagen se repitió muchas veces. Es el lugar donde tenemos mucha paz y papá disfruta de estar ahí, porque es un espacio abierto donde le gusta sembrar y cortar zacate. Heredamos de él el gusto por el campo y la ganadería. 

Diego: Nosotros disfrutamos mucho a papá por ser los hombres y aprovechábamos para mejenguear con él. El vínculo es distinto. 

Beatriz: Mis papás están divorciados y él no vivía con nosotros, pero siempre procuró vernos y ese tiempo de familia nunca se perdió. Siempre nos llevaba a la escuela y al colegio, por eso nunca tuvimos buseta y siempre estaba allí cuando lo ocupábamos. 

Mónica: Y las tareas sobre historia era en las que más nos ayudaba. Mi mamá también es historiadora, y con él nos ayudaban mucho.


P-- ¿Cuál fue el mejor paseo?

Beatriz: Crecimos con ciertas limitaciones y no salíamos mucho a pasear fuera del país. Somos muchos y mis padres invirtieron su dinero en pagar nuestros estudios y formación, así que nunca fuimos una familia de muchos recursos. Por ejemplo, nosotros nunca hemos salido todos juntos fuera del país porque no había plata ni para hacer un paseo caro a la playa; entonces hacíamos paseos cortos, juntos, en San José. Era más barato y somos muchos. 

Mónica: A veces eran premios turnados y por lo que lograba cada uno, dependiendo de la edad y de las circunstancias. Me acuerdo de un paseo que hice con él a Disney en Orlando, cuando él trabajó en La Florida escribiendo un libro, fui a visitarlo para mi cumpleaños y fuimos a Disney. Como que los viajes han sido un premio a ciertas etapas de nuestras vidas y han sido por separado por las circunstancia económicas. Recuerdo eso con muchísimo cariño porque fue un viaje de él conmigo. 

Ignacio: Los fines de semana el sábado era con los Solís y los domingos con la familia de la mamá. Un paseo que nos acercó mucho a él fue un viaje que hicimos a los 16 años, mi gemelo y yo, a Europa con él. Nos acercó mucho a él como papá. 

Diego: Nos quedamos en la casa de la familia de Mercedes, y fue increíble porque el papá de Mercedes que vivió todo lo de Franco y conocimos de manera muy vívida, la historia reciente de España.

hijos e hijas del presidente, Luis Guillermo Solís, 

Ignacio y Diego Solís
FOTO: Jeannine Cordero ampliar

P- ¿Cómo los trataba su papá, qué cosas les enseñaba?

Las tres, al unísono: De todo, desde enseñarnos a limpiar los zapatos –porque para él es imperdonable andar con los zapatos sucios– y hacer los ruedos a los pantalones. 

Beatriz: Ese era un pleito, cuando nos agarró la moda de usar ruedos bajos y campana, y rotos. ¡Más de un pelo se le cayó! 

Beatriz: si tuviera que decir qué me enseñó, diría que viene del lado de mi abuelita –que era maestra– y es el orden y la pulcritud en hacer las cosas. Eso se refleja en mis cuadernos actuales de la U y la gente piensa que yo paso en limpio mis apuntes.

Cristina: a mí me heredó el amor por la lectura, porque me llevaba a las librerías a escoger un libro. Leo mucho y eso es algo que fue por él. 

Beatriz: A mí, especialmente, es el amor patriótico. Soy muy nacionalista. Me encanta la arqueología, igual que a él y con él aprendimos, en las visitas a los museos, a tener cada una nuestra pieza favorita y nos reíamos mucho de eso. Ese amor por Costa Rica, la cultura, el respeto a nuestros ancestros, es parte de la herencia. 

Diego: El más importante es la responsabilidad cuando se asume algo y que si nos metemos en algo que hay que terminarlo. No fue una postura de imposición fue más bien para dirigirnos. Esa determinación de hacer las cosas bien viene desde él. 


P- ¿Les hizo pasar alguna vergüenza alguna vez?

Beatriz: A mí varias. La que recuerdo es una en la escuela. A él lo invitaban mucho a dar conferencias y en una me dio una regañada pública y todo el mundo se comenzó a reír. Era una tontera, pero me puse rojísima.  

Cristina: Nosotras le decíamos 'papi, no dure tanto, no nos mencione', y siempre nos quedábamos escondidas atrás para evitar la “coloreada”.

Mónica: Pero la verdad, viendo hacia atrás, es un orgullo. 

Diego: Vergüenzas no. Solo lo invitaban a la escuela para que hablara y diera una conferencia y nosotros sentadillos viéndolo y hacía referencias nuestras y nos daba pena. Pero es cuestión de adolescente que a uno no le gusta que lo mencionen. 


P- ¿Se peleaban mucho ustedes?

Beatriz: Eran cuatro contra una y era yo la que perdía –risas de todos–. Era lo normal, éramos muchos y peleábamos por tonteras, pero nunca fue nada grave y siempre nos arreglábamos.

Diego: Se discute rico en casa, se hace con argumentos buenos. Son discusiones intensas y con buenos argumentos. Hay que entrar afilado. No son discusiones superficiales. 

Ignacio: Papi siempre ha estado involucrado en política y como somos tantos y siempre hemos estado expuestos a ciertos rangos académicos y sociales, eso enriquecía más la discusión. Por ejemplo, Mónica es doctora por supuesto que hay que hablar de la Caja. Esa discusión se ponía dura porque papi tiene un punto de vista y ella otro porque ella lo ve desde adentro y como doctora. Beatriz es abogada y es peleona. Al final, los que hacíamos el balance éramos Diego y yo intentando conciliar. 

Ignacio: A Papi, a Diego y a mí nos gustaba molestarlas a ellas. Éramos tres contra tres, pero eso hizo un vínculo bien bonito. Cuando aceptó la candidatura había que distraerlo. Antes de la candidatura se hablaba de política, durante la candidatura se hablaba más pero ahora hay que volver la tortilla y hablar de otras cosas porque ya es demasiada política.


P- ¿Cómo los castigaban?

Mónica: Si nos dieron algunas nalgaditas, pero en general, mi papá nunca me sacó una faja y éramos bastante bien portadas. Pero los castigos eran como no poder ver tele una tarde. 

Beatriz: No salir, no ir a fiestas de cumpleaños y eso era terrible...  

Cristina: Eso sí, primero nos ponían a hacer la tarea y después podíamos ver tele, ir a jugar o hacer lo que sea. La verdad, es que nuestros papás nunca tuvieron que ayudarnos con tareas o algo. 

Diego: Papá siempre nos dijo que no le gusta que le mientan y le mentí y lo peor es que me arrepentí.  Me pesó tanto que cuando se dio cuenta que le había mentido no tuvo ni siquiera que castigarme...  Cuando tenía que haber mano dura sí lo había. 

Ignacio: Le reconozco a nuestra mamá el gran impacto que ha tenido en nuestras vidas. Papi entendió el rol que ella cumplía y ha respetado mucho eso. No la desautoriza. Papi siempre decía ¿qué dice su mamá? ¿cuál es su posición? y por supuesto que en temas de educación y temas sociales estaba muy al tanto de lo que ella decía. Un divorcio no es fácil, y cuando pasó eso y ahora con la campaña política han tenido que hacer un balance entre el rol que cumple mi mamá. Teníamos 15 años cuando se divorciaron, pero ellos se toman en cuenta en la cuestión de decisiones con respecto a nosotros. 


Campaña política

P-- ¿Qué emociones sintieron?

Cristina: De todo! 

Beatriz: Yo, por lo menos, traté de estar muy cerca de él ayudándolo en lo que pudiera, pero cada uno aportó desde su tiempo y su capacidad en distintas formas. Él sabía que contaba con nosotros, aunque no supiera que íbamos a llegar, el que nos viera en eventos, en debates, el mandarle un mensaje de “que te que vaya bien” o “lo hiciste excelente”, esas cosas lo animaban mucho. De alguna manera, pudimos acercarnos a él de esa forma.

Mónica: Hay sentimientos muy obvios de orgullo, emoción y alegría, pero yo quería compartirles que durante la campaña sentí mucha frustración porque yo sabía lo bueno que es y me daba cólera ver que la gente no se daba cuenta de eso –o al menos yo pensaba que no se estaba dando cuenta–. Hubo mucha frustración pero eso nos ayudó a trabajar más fuerte y a nunca darnos por vencidos. Nos ayudó a apoyarlo más, estar más para él y esa frustración se convirtió en fortaleza para lograr lo que se logró.

Diego: Un poquito de todo. Desde hace tres o cuatro meses cuando papi nos preguntó, le dijimos que lo apoyamos hasta el final, sin entender todo lo que se venía. Fue emocionante porque nos encontramos con el papá candidato y lo vimos en muchas facetas, pero intentó mantenerse como es él. Pero el rol como candidato si fue diferente de papá. Hubo momentos difíciles que nos movió el piso más de una vez pero nos mantuvimos juntos. Nos completó. Fue una campaña emocionante. 

Ignacio: En mi caso fue distinto porque yo no estaba en el país. Cuando eso me salió la oportunidad de la beca y él estaba por empezar las primeras en el PAC y tuve que tomar la decisión. Le dije: “pa esta es la oportunidad que tengo, pero quiero saber qué vas a decir”. y él me dijo –no andate. Estuve para las primarias y los disfruté pero la campaña la viví desde afuera, igual que Cristina. Entonces vivimos una campaña como un ciudadano. Mónica, Beatriz y Diego se llevaron el mayor peso.  

Diego: En el proceso de acompañamiento nos metimos más y más en el sentido que había que fusionarse en el proceso. Beatriz y yo entramos en la dirigencia de Curridabat. Fuimos a Guanacaste, Río Claro, entre otros, siempre y cuando el tiempo lo permitiera. Principalmente, antes del 2 de febrero cuando no había entrado a clases todavía. Beatriz y yo nos metimos en el proceso juventud que fue de cambio de estructuras. Como Mónica trabaja en un hospital,  tenía que seguir con su horario y eso no le permitía hacer más proselitismo. Nos metimos a trabajar y la gente nos preguntaba por qué están aquí porque no están en la casa esperando… La mejor palabra o lo que puede describir es que éramos los primeros convencidos y nos tocaba difundir el mensaje. Por eso nos involucramos. Nos tocó alistar toldo, preparar papeletas, buscar fiscales, todo. 

Beatriz:  éramos una persona más de la juventud. Tocando puertas, hablando con la gente, contando quién era Luis Guillermo Solís y entregando el plan de Gobierno y en ningún momento decíamos quiénes éramos. Si no era porque alguien contaba, mucha gente no se hubiera dado cuenta.

Cristina: viví la campaña por redes sociales y sí vi la diferencia de hace cuatro años. Fue un gran cambio y muy bueno, y que la gente en el exterior pudiera votar por primera vez. Y el hecho de una pudiera seguir en vivo todo, los debates, los periódicos... y eso fue muy interesante ver y comprobar cómo iba creciendo y eso nos daba la sensación de cercanía, para los que vivimos fuera del país.


P- ¿Su papá les consultaba o pedía ayuda durante la campaña?

Beatriz: nos preguntaba la opinión en algunos temas como de salud, por ejemplo, con Mónica; a mí y a los gemelos, nos preguntaba sobre la percepción de la juventud. Bienestar animal con Cristina (es veterinaria y estudia y trabaja en Calgary, Canadá). Igual, aunque no nos preguntara, si nosotras veíamos que algo no iba bien, nos incomodaba o nos parecía que podía mejorarse, se lo decíamos, aunque no nos hicieran caso sus asesores. Si nos gusta decirle lo que pensamos y él respeta mucho y nos escucha.

Cristina: nos escuchaba mucho después de los debates y siempre nos llamaba a todos para preguntarnos que nos había parecido, o cuando salía algo en redes sociales. Siempre toma en cuenta lo que pensamos.

Diego: lo que más nos preguntaba era: ¿cómo están viendo la situación? Viene esta actividad, cómo vieron este anuncio y también nos daba información que no salía a la vida pública. También nos preguntaba que cómo nos sentíamos. Habían noticias y nosotros le contábamos sobre las reacciones y cómo estaba el ambiente en redes. 

Ignacio: en mi caso, esperaba el domingo para hablar con él. Era una llamada de 10 minutos donde tenía que resumir todo muy rápido y siempre me preguntaba qué nos pareció, qué habíamos podido ver,  qué nos pareció un anuncio y cómo estábamos en la Universidad. Era pura emoción. Por dicha, podíamos llamarlo por Facetime.

P-- ¿Qué fue lo más duro durante la campaña?

Diego: hubo momento críticos, sí. El primero que percibimos fue que algo había cambiado en la campaña, a principios de año, pero los números no subían. El financiamiento, lo emotivo, la gente y el ver que no subíamos nos hizo complicado el manejo de los números. Era la esperanza. El momento más tenso fue el 2 de enero, porque se acerca la elección y no convergía nada, pero papá nunca perdió la esperanza. 

Ignacio: como yo regresé en diciembre me dije, tengo que aprovechar este mes. Al ver que los números no daban y que los medios lo presionaban, decía hay ruta (de la alegría) en San Carlos y se iba corriendo por las calles de San Carlos tratando de convencer a la gente. Un día me senté a hablar con Diego y le dije: 'mae que cansado estoy' y me dice: 'mae ¿de qué está hablando?, ¡vea a su papá!,  mañana hay que salir a las 5:00 a.m. de gira y no ha parado. 

Diego: tenía la autoridad moral para exigir a las personas. 

P- ¿Y sucedió algo que ustedes le hayan dicho que él rectificara?

Mónica: más bien fue al revés, hubo cosas que le dijeron los asesores y que él no hizo caso. Cosas como 'no sea tan bueno, no sea tan pasivo, sea más agresivo, ataque más, es que usted no va a llegar a ningún lado siendo tan bueno, ningún político, con esto, va a llegar ningún lado'. Viera cómo le decían: 'ataque, ataque, ataque', y el siempre dijo que se iba a mantener como es él y que la gente lo conociera por lo que es y en eso fue muy firme a lo largo de toda la campaña.

Se lo dijo a sus asesores, a la gente de la prensa, a la gente de la productora y en eso fue firme en que no iba a cambiar. Y sentimos que eso fue parte del éxito. 


P-- ¿Cómo es ser el hijo o la hija del Presidente?

Cristina: es como un sentimiento raro, porque acaba de pasar. 

Beatriz: creo que es muy emocionante y una se siente muy orgullosa y acaba de pasar, entonces es como difícil verlo en perspectiva. Creo que es una gran responsabilidad, porque nuestra vida no ha cambiado tanto como la gente pensaría, queremos que siga siendo básicamente la misma, solo que con un papá que sea un poquito más difícil de localizar, pero que sabemos que va estar siempre cerca de nosotros y no tiene porqué cambiar. 

“Pero sí sabemos que debemos tener mucho cuidado y una gran responsabilidad porque lo que digamos, leamos, hagamos u opinemos puede ser complicado; y yo, especialmente, tengo que controlarme porque suelo decir todo lo que pienso. Desde mi punto de vista y en mi caso, eso es lo que más va a cambiar. 

Cristina: nos sentimos muy orgullosas, esto es como algo único. Una nunca se imaginó que esto podría pasar, ni siquiera mi papá aunque siempre ha estado en la política, pero estoy muy feliz porque yo sé que el no está pensando en él, sino en lo que los costarricenses necesitan.

Diego: la palabra que mejor lo describe es responsabilidad. Hay que asumir con responsabilidad, que no es cualquier cosa. Hay que tener mucho cuidado pero hemos tomado la decisión de no cambiar mucho las cosas y mantener lo que somos y, en general, esa es la idea. 

Ignacio: a mí me han preguntado qué se siente y yo digo que el papá de cualquiera puede ser presidente de la República. Hemos intentado de no cambiar pero, definitivamente, tratamos de hacer lo que él nos refleja, es más fácil. Lo que ha cambiado son las cámaras y que la gente nos reconoce más. 


Vida familiar

P-- ¿Qué costumbres tienen? ¿Cuándo se reúnen?

Beatriz: hay dos que no fallan: siempre vamos a la finca a ver a mi abuelito y ahí él se despeja porque le encanta estar en el campo y allí se transforma; jeans rotos, camisa manchada, botas de hule y machete, y le gusta chapear, sembrar y hacer cosas en la finca. Y la suele hacer con los gemelos, pero supongo que ahora será más esporádico.

“La otra es que los domingos siempre nos juntamos todos a cenar en su casa y él y Merce (Mercedes) cocinan.

Cristina: y ahí es cuando los que estamos afuera llamamos por Skype o Facetime, o por teléfono, si es del caso. 

Beatriz: además, la Navidad, el 24 en la noche, siempre lo pasamos juntos, aunque podría ser que alguno esté fuera del país, lo cual es muy raro que suceda. 

Lo otro es la tamaleada, siempre nos juntamos para hacer tamales, aunque cada vez es más difícil por las agendas de cada quien. Es algo muy nuestro y fue súper incómodo cuando nos filmaron en campaña haciendo la tamaleada.


P-- ¿Cómo es su relación con su mamá (Nancy Worsfold)?

Cristina: es muy cercana también y vivimos con ella y le debemos mucho de lo que somos, junto con mi papá, y la respetamos y la verdad es que ha sido una campeona en todo este proceso. 

Beatriz: la queremos montones y ha sido un gran apoyo para nosotros. En mi caso, cada vez que le pido un consejo, tanto a mi mamá como a mi papá, ella es más de tomar riesgos y te apoya en todo. 

Mónica: ella es una campeona, siempre anduvo jalándonos a todos y a los amigos, a todo.

Beatriz: y sabía la dirección de todos los amigos de todos nosotros.

Mónica: ¡Legítimo taxi, pobrecita! Teníamos una van y no era mamá de nosotros cinco, sino de todos los amigos y del equipo de donde estuvieron los gemelos, les lavaba los uniformes, hacían fiestas en la casa y ella hacía los desayunos. 

Beatriz: Realmente era una campeona. Como dice Cris, nunca dejó de trabajar, es una mamá trabajadora, que hace mil cosas al mismo tiempo y es admirable. 

Mónica y Cristina: Trabajaba así y nunca hubo empleada en la casa. Nosotros nos organizamos limpiando, lavando y cocinando, porque solo tuvimos empleada cuando estábamos chiquiticos, pero de grandes, no.

Cristina: Y en eso, tenemos el ejemplo de los dos, porque él también lava, cocina y plancha. El video de la campaña donde él aparece preparándole huevos a Inés es ciertísimo. Vieran qué ricos le quedan los huevos a la ranchera...

Beatriz: todas las salvadas de almuerzos rápidos, las sacamos de mi papá. 

Mónica: incluso, antes de que pasara todo esto de la campaña, la que trabajaba más era Merce, entonces mucho del peso de lo de Inés cayó sobre mi papá, él era el que la llevaba a la escuela y le cocinaba, al igual que nosotros; le tocaba llevarla a la clase de piano y así... A veces, Merce le tocaba irse de viaje y él hacía de papá y mamá. 

Ignacio: tiene una gran responsabilidad de lo que somos ahorita. Es la que ha estado en la casa con nosotros toda la vida. A ella le debemos, y estoy orgulloso de eso, por el rol y por entender que aparte de ser los hijos del candidato ella sigue siendo nuestra mamá. Nos ha apoyado, nos ha jalado las orejas y a la vez ha sido importante su punto de vista pero ella ha sido muy importante y le debemos mucho. Se ha comportado muy valiente y sigo asombrado de ver cómo asimiló el proceso. 



P- ¿Cómo se llevan con Mercedes e Inés?

Las tres: Súper bien.

Beatriz: para mí, Inés, es una hermanita más y es muy cercana. Merce es una gran mujer y ver a mi papá tan feliz a su lado, hace que nosotros estemos muy contentos y ella es muy independiente y fuerte. 

Mónica: Mercedes mantiene a mi papá con los pies sobre la tierra. No es que él lo ocupe, porque es muy sencillo y humilde, pero en la política uno, a veces, puede perder la perspectiva de las cosas.

Diego: ella (Mercedes) es una persona muy abierta que entiende muy bien lo que somos para la familia. Los cinco nos llevamos muy bien con ella y con Inés.  

Ignacio: hay un bonito balance. 


Los postulados éticos

P-- Su padre es un hombre que se describe como una persona de ética y rigor en la vida pública. ¿Es consecuente en la vida privada con esos preceptos personales?

Beatriz: ¡Absolutamente! 

Diego: 100%. Desde el inició exigió que lo que es él se mantuviera. Tiene una autoridad sobre lo que dice porque él lo profesa. Eso fue la ventaja de la campaña porque a él se le cree porque lo mantiene. 

"“Hay sentimientos muy obvios de orgullo, emoción y alegría, pero durante la campaña sentí mucha frustración por lo que reflejaban las encuestas”, Beatriz. "

P-- ¿Cuál es el valor ético que más les impresiona de él y que aplican en sus vidas personales?

Cristina: la responsabilidad. Él es responsable en lo que dice y lo que hace y yo creo que eso es algo que yo aprendí de él y creo que todos. Nosotros, cuando decimos que vamos a hacer algo o a cumplir con algo, lo hacemos.

Beatriz: es una persona muy consecuente con lo que dice y lo que hace, y no hay mejor forma que predicar con el ejemplo. Cada vez que tenemos algún problema y recordamos lo que él hubiera hecho, tomamos ese camino porque sabemos que es el correcto, gracias a lo que él nos ha dicho y nos ha enseñado. 

“Otro valor es la lealtad. Él es una persona muy leal y no traiciona y, por el contrario, por ser tan leal, varias veces lo han traicionado a él y creo que a nosotros nos pasa mucho eso, porque tratamos igual a la gente y pensamos que van a hacer lo mismo que uno, y buenas decepciones nos hemos pegado, pero no por eso, uno cambia y eso es gracias a su ejemplo.

Mónica: ya que nombraron la lealtad... --risas de las tres--, supongo que la entrega que él tiene. Mas bien es un defecto de él; él piensa en los demás primero que en él. Deja todo por los demás y él de último y creo que ahora deberá cuidarse un poquito de eso y debería ser más perspicaz. Realmente, él cree que puede cambiar este país y que puede haber un mejor futuro y un mejor país para sus hijos. Entonces, esa entrega, yo siempre se la ha respetado.

Ignacio: la capacidad de pedir perdón o disculparse si algo que hizo está mal o se equivocó. Uno de los debates le pidió disculpas a Johnny y yo decía 'está perdiendo tiempo qué le pasa y bajaba el tiempo' pero funcionó porque la gente hablaba de eso. 

Diego: es parte de la responsabilidad de ser los hijos, el mostrar lo que nos ha enseñado.


P-- Con los pocos días que llevan siendo los hijos del presidente de la República que vino a romper con un bipartidismo de casi 60 años, ¿qué peso sienten por ello en sus vidas actuales?

Beatriz: creo que más que el peso del bipartidismo es la ilusión que se creó en las personas. La gente está ilusionada, tiene una expectativa altísima y ahora hay que cumplirles, porque cuando se generan esas expectativas es muy fácil que se sientan defraudadas por cualquier cosa. Entonces, creo que la responsabilidad mayor es cumplirle a esa gente que ya no creía en la política, que no creía en el Presidente, que pensaba que todo estaba perdido, que ya no había solución y decirles que las cosas pueden mejorar si se hacen de la mejor manera y que, como él lo ha dicho: si uno lo hace un poquito mejor y con un poquito menos de corrupción se va a sentir la diferencia. 

Mónica: a nosotros nos toca predicar con el ejemplo. La gente que me vio trabajando en el hospital al día siguiente de las elecciones y haciendo guardias, me dijo: '¿qué hace usted aquí?' Y dije: 'diay, yo tengo que seguir trabajando y haciendo mi vida como siempre, eso de no hacer guardias porque, pobrecita, yo soy la hija del presidente, pues por el contrario, yo tengo y quiero continuar trabajando porque eso es lo que me gusta'. A mí no me criaron para ser una princesita, a nosotros nos gusta trabajar, ser los mejores en el área en la que estemos y no considero que deba estar metida en política o en la Casa Presidencial para dar mi aporte por mi país. 

Cristina: la gente nos dice que si vamos a cambiar y nosotros decimos ¿por qué creen eso y por qué deberíamos de cambiar? Nosotros queremos seguir siendo como somos.

Beatriz: es una lucha muy grande que ahora tenemos que dar para darnos nuestro lugar y que nos vean como Mónica, Cristina, Ignacio y Diego y no como los hijos del presidente, porque cada uno en su campo es muy bueno y cada uno ha marcado un camino muy importante que no debe ser opacado ni debe ser resaltado, tampoco, solo por ser los hijos del Presidente, y queremos seguir en esa línea, queremos ser muy independientes porque así nos han criado, tanto mi mamá como mi papá, y teníamos metas antes de que mi papá se lanzara como candidato y ahora que ganó, esas metas siguen intactas, no nos vamos a guindar de nadie ni mucho menos. 

Mónica: la gente debe entender que somos seres humanos y nos vamos a equivocar y que no nos satanicen más de la cuenta; nos equivocaremos como todos y tendremos nuestros errores y pediremos perdón, pero tratamos de llevar nuestra vida lo más normal posible y le pedimos a la gente que respete eso.

Ignacio: estamos intentando enseñarle a la gente que las cosas se pueden hacer. No hay que buscar afuera o otro lugar para hacer de este un país mejor. 

Ignacio: el peso histórico todavía no lo he asimilado por supuesto que hay cosas que han sucedido que ya marcarán. Yo que vengo llegando y veo lo que está pasando veo que hay mucha responsabilidad.


P-- Ustedes son una familia nucleada, es decir, con una hermana de otra relación paterna y una madrastra. ¿Han tenido algún conflicto personal o público por esa razón?

Cristina: me han preguntado: '¿y su papá no se va a casar?' (Risas). Y él ya contestó que no y esa es una decisión muy personal de ellos. 

Beatriz: además, el concepto de familia tradicional ya cambió, ahora hay muchos conceptos de familia y puede ser la abuelita con los nietos, la mamá y sus hijos, un papá y sus hijos, hay muchas formas de ver la familia y creo que eso debe entrar en la consciencia de los costarricenses y hasta ahora yo he visto un conflicto real en los medios de comunicación que lo hayan hecho porque es tan normal que vea que todos los candidatos, a excepción de uno o dos, estaban en unión libre, o divorciados una o dos veces...

Mónica: la gente tiene que verlo más allá, no es importante si están casados o no, si tienen un anillo o no, la relación que tienen ellos dos es lindísima, de respeto, de lealtad, ellos todo se lo consultan, se apoyan mutuamente, son fieles y están felices... Igual nosotros con Inés, yo no ocupo que sea hermanita mía de madre y padre para yo quererla y chinearla como una hermana y para llevarnos tan bien como nos llevamos; entonces, eso va mas allá de firmar un papel. Simplemente ese es un compromiso que uno siente como familia y ustedes lo pueden ver; así como somos nosotras ante la prensa así nos llevamos en la vida privada, súper bien, estoy muy orgullosa de mi familia.

Beatriz: Y no tenemos que actuar nada, así somos... Mas bien cuando faltan unos, se siente, hace falta realmente cuando no están. Es un huequito, un vacío...


PUBLICADO: 10 de Junio, 2014 AUTOR: