Por: Andrea González Mesén.  19 junio

La contaminación, el polvo, aplicarse continuamente maquillaje, variantes hormonales y la producción de grasa son solo algunos de los factores que promueven la aparición de los famosos —y nada queridos— puntos negros.

Daniela Durán, esteticista de OG Center, explica estos sebos se generan al obstruirse los poros de la piel con agentes externos impidiendo el paso de las sustancias sebáceas, una grasa que surge especialmente en la cara y en la nariz vinculada al proceso de oxidación de las células.

Lo ideal siempre es acudir a un especialista para extraerlos. Pero si los retira en su casa procure utilizar guantes para evitar el contacto directo de la mano en la piel y así reducir la posibilidad de contaminantes.

Para prevenirlos lo mejor es establecer una rutina de limpieza, utilizar agua fría para lavarse el rostro, y aplicar el maquillaje y las cremas acertadas según su tipo de piel.

Si quiere ir más allá, los tratamientos estéticos son una genial idea para reducir los poros negros. Por ejemplo, mascarillas especiales para este tipo de lesiones tanto en casa como acudiendo con un profesional, utilizar bloqueador solar diariamente, acudir por limpiezas profundas cada 15 días con un profesional y procurar exfoliarse una vez a la semana.

Con el paso de los años la piel pierde su elasticidad y los poros se van haciendo cada vez más grandes. Sin una limpieza adecuada es posible que los puntos negros también crezcan con ellos.

Recuerde limpiar su rostro antes de dormir.