Por: Andrea González Mesén.  9 julio

Cuando se habla de una “persona tóxica” se refiere a aquellas personas que presentan actitudes dañinas para los demás. Es decir, son aquellas personas que al final del día lo hacen sentir desganado, sin energías, afectando su estado físico o emocional de forma negativa.

Débora Baum, máster en sicología del Centro Médico Momentum Escazú, explica que las personas tóxicas pueden ser difíciles de identificar inicialmente para la persona empática, ya que la empatía es parte de su personalidad y por ello siempre está dispuesta a ayudar a los demás, sin imaginar ni por un momento que está a punto de caer en las redes de una relación problemática, que probablemente le deparará sinsabores en el futuro.

Para tener más claro el panorama Baum enumera 10 actitudes que caracterizan a estas personas:

1. Egocentrismo: son personas que se encuentran absortas en sí mismas y harán que toda conversación gire en torno a ellas. Notará que anda con este tipo de persona porque empezará a sentirse completamente sola. Esto sucede porque no existe una verdadera conexión, pues usted no es más que una herramienta usada para construir su autoestima.

2. Temperamental: son personas impredecibles, que presentan una gran falta de control sobre sus emociones. Estas personas son difíciles de sacar de su vida, ya que nos provoca temor y angustia el no saber cómo van a reaccionar cuando intentemos alejarnos.

3. Criticones: son personas que emiten juicios y opinión sobre todo, como si fueran poseedores de la verdad absoluta sobre el bien y el mal. Miran con desprecio a todos los que no piensan o actúan como ellos.

4. Celos o envidia: son personas que tienden a comparar su suerte con la de los demás, en lugar de buscar su satisfacción internamente. Siempre habrá alguien que esté mejor o peor que ellos.

5. Chismoso: son personas que se deleitan comentando los infortunios y problemas de los demás.

6. Negativo, pesimista o desmotivador: son personas que permanentemente tienen una nube gris sobre sus cabezas. Cuando entran a una habitación, inmediatamente imponen su visión de vaso medio vacío y provocan sentimientos de temor y preocupación, incluso en las situaciones más positivas.

7. Rol de víctima o “pobrecito yo”: son personas que suelen tomar la actitud de que el mundo está en su contra. Sus problemas nunca tendrán solución o aparecerán con un problema nuevo, cada vez que las vea.

8. Manipuladores: son personas que suelen robar su tiempo y energía bajo una fachada de amor. Saben lo que a usted le gusta, lo que le hace feliz, lo que disfruta… pero utilizan ese conocimiento para sus propios intereses. Son personas que suelen tomar, tomar y tomar sin dar nada o poco a cambio, tergiversando la verdad para salirse con la suya.

9. Falta de empatía: son personas que no se alegran por los logros de los demás. Tienen malas intenciones y desarrollan una gran satisfacción al provocar dolor y sufrimiento a otros. Aparecen únicamente para destruir a quienes le rodean.

10. Dependientes: son personas que no pueden tomar decisiones ni estar solos, por lo que siempre estarán buscando la compañía y la ayuda de los demás, anteponiendo siempre sus necesidades por encima de las necesidades ajenas y utilizando excusas para evitar ayudar a otros. Todo con tal de continuar siendo el centro de su atención.

¿Por qué es difícil alejarse?

Estas relaciones suelen convertirse en un hábito. Todos sabemos, por ejemplo, que fumar es dañino para la salud, pero aun así continuamos fumando porque nos produce algún grado de placer inmediato y no notamos el daño hasta mucho después.

En muchas ocasiones, nuestras emociones juegan en nuestra contra, ya que el cariño que sentimos por estas personas nos impide alejarnos de ellas. En consecuencia, solemos engañarnos a nosotros mismos, pensando cosas como: "es temporal", "está pasando por un mal momento", "las cosas van a cambiar", "yo tengo la culpa por no entenderlo", "todo volverá a ser como antes", "esta es la relación que me merezco", etc.

Cuando finalmente decide que ha llegado el momento de alejarse, la persona tóxica comienza de nuevo a tratarle bien y vuelve a hacer gala de las características o actitudes que le atrajeron en primer lugar. Además, ya se ha invertido tanto tiempo en esa relación que consideramos que en realidad vale la pena rescatarla.

En otras ocasiones, simplemente no queremos dejar ir a esa persona que, en un momento dado, nos produjo felicidad y una sensación de plenitud.

¿Cómo lograrlo?

El dejar ir no es ignorar ni olvidar las situaciones pasadas, sino aprender de ellas y comprender que son parte del pasado.

Para lograr distanciarnos de aquellas personas tóxicas primero debemos reconocer que nos hacen daño y luego decidir que queremos hacer algo al respecto.

Las técnicas de autoconocimiento nos permiten reconocer qué situaciones o personas tienden a hacernos sentir menospreciados o lastimados, lo cual finalmente nos permite identificar qué es aceptable y qué no en nuestras interacciones con los demás. Hay que reconocer lo que realmente se merece: respeto, tolerancia, cariño, comprensión, empatía, etc.

Una vez que se reconoce como merecedor de mucho más de lo que se está recibiendo, se comienza por utilizar técnicas de asertividad que le permitan dejar claros sus límites. Comunicar de forma efectiva lo que nos molesta del otro y aceptar nuestros propios errores. Aprender a decir “NO” ante aquellas situaciones o comentarios que nos incomodan o lastiman.

Es importante no pensar todo el tiempo en la persona tóxica, para lo cual se puede utilizar la técnica de la señal de ¡ALTO! El ¡ALTO! indica que está adentrándose en un momento peligroso, por lo que es aconsejable dejar de pensar en eso y buscar alguna ocupación que le permita distraerse. Puede utilizar el arte, la música, el ejercicio… cualquier cosa que le produzca placer y le permita desconectarse.

Procure conectar con personas que aporten sentimientos positivos en su vida. El sentido del humor y la risa nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos, así como a crear nuevas relaciones y conexiones emocionales con otros.

No es un camino fácil y la persona tóxica se resistirá en todo momento mientras se busca la separación, pero es importante mantenerse firme. La única persona que marca la pauta sobre cómo debe ser tratada, es uno mismo.

Otros tips:

  • Haga una lista de los pros y contras de esta relación.
  • Ponga la relación en una balanza.
  • Pida ayuda.
¿Podemos volvernos nocivas nosotras también?

En distintas etapas de nuestras vidas podemos caer en el juego y convertirnos en personas tóxicas, ya sea porque eso es lo que siempre conocí, para encajar con mis pares o por falta de reflexión sobre mis actos.

Así como la alegría y las risas se contagian, también se contagian la negatividad y el pesimismo. Si nos rodeamos continuamente de personas que nos drenan, será muy fácil para nosotros replicar ese ciclo de esparcir negatividad.

¿Afecta nuestra autoestima?

¡Por supuesto! Imagine estar en constante contacto con personas que le pasan criticando, que le hablan de forma despectiva, a quienes no les interesa escuchar aquello que le aflige, que le hacen sentir mal por sus logros… ¿Cómo se sentiría? ¿Y si se expone a este tipo de situaciones por tiempos prolongados?

Las consecuencias de mantener una relación con una persona tóxica pueden afectar la percepción que se tiene de uno mismo, incluso mucho tiempo después de haber terminado la relación.

Una baja autoestima define la manera en la que se relacionará con las personas nuevas que conozca, por lo que es importante cambiar esa visión de sí mismo, con el fin de evitar repetir el mismo patrón con otra persona.