GDA , Víctor Jiménez.29 enero

Todos queremos que el contacto físico y sexual que tenemos con nuestra pareja sean lo más satisfactorios posible. Y esto se logra, sobre todo si seguimos una serie de sugerencias y “reglas”. Es probable que algunas de estas recomendaciones la sorprendan o le parezca que no funcionan. Mi consejo: permítase descubrirlo por usted misma.

La mejor manera de saber si algo es de utilidad o no es probándolo uno mismo. Aquí están algunas ideas para hacer de tus relaciones sexuales una buena experiencia. Tómelas en cuenta y anímese a disfrutar de una manera diferente.

Toda caricia sincera es un regalo. Tenga en cuenta que cualquier caricia, erótica o no, es un intento de su pareja de hacerle sentir bien. Podrían no gustarle algunas de ellas, pero si recuerds que es su forma personal de darle placer, las recibirás con mayor agrado. Claro, siempre puede guiarle para que sepa qué la hace vibrar. Esto es totalmente válido, pero también es un acto de generosidad estar abierto a recibir lo que tiene para darle.

Las pausas no tiene por qué ser un drama. Hay ocasiones en que a mitad del acto sexual o de una sesión de caricias eróticas algo o alguien interrumpe, incluso puede ser uno mismo. Quizás resulta que una postura es incómoda o que algo que hizo o dijo el otro es desagradable. Sí realmente es necesario interrumpir, no es algo terrible, incómodo o desagradable quizás, pero no insoportable. Además, recuerde que el sexo no es sólo el coito, también consiste en caricias románticas y sensuales, comunicación, contacto corporal, caricias suaves y diversión. Manténgase abierta a cualquier cosa que suceda y fluye con lo que su pareja le puede o quiere dar en cada ocasión. Hacer una pataleta o echar a perder el momento no ayuda y sí provoca tensión y malestar.

No todos los encuentros sexuales tienen que ser espectaculares. Hay momentos en que estamos más o menos deseosos de tener sexo, más o menos dispuestos a experimentar nuevas prácticas. Esto depende del estrés durante el día, cambios hormonales, el estado de ánimo y el nivel personal de excitación. Es común que los encuentros sexuales mejoren conforme los dos miembros de la pareja se conocen más y tiene un mayor grado de confianza mutua. Recuerde que a grandes expectativas, grandes desilusiones. Así que nuevamente, manténgase abierta y confiada en que con comunicación y afecto la relación mejora en todos sentidos.

Todos tenemos el derecho a decir “no quiero” o “no quiero más”. Por frustrante que esto pueda ser, es una realidad. Para que un encuentro erótico se pueda realizar y sea exitoso, ambos deben estar deseosos de tenerlo. Sí por alguna razón te sientes incómodo, tiene el derecho a decir “no”. El mejor momento para tener sexo es cuando ambos quieren tenerlo. Ahora bien, también ocurre que uno de los dos tiene un fuerte deseo sexual y el otro no. El primero puede persuadir, no exigir, al otro mediante caricias y juego sexual. A veces sucede que una vez que se lo permite, el que tenía menos deseo llega a excitarse y disfrutar del acto sexual.

La frecuencia del sexo es algo individual. No todos necesitamos sexo con la misma intensidad y frecuencia. No hay un número de veces establecido para tener sexo, esto lo determinan los miembros de la pareja. Olvídese de exigencias y creencias sociales que la juzgan por tener sexo con mucha frecuencia o que te señalan si no tienes sexo cierto número de veces a la semana o al mes.

Cada uno de los miembros de la pareja es responsable por su propia satisfacción. Depositar en el otro toda la responsabilidad por el placer propio es injusto y pone una enorme presión sobre él o ella. Hay mucho que uno puede hacer durante el encuentro sexual para procurarse el disfrute. No necesito entrar en detalles, estoy seguro de que cada quien sabe lo que le proporciona placer. Y si no es así, es una buena idea comenzar a explorar ésa área del conocimiento de usted misma.