Mónica Morales.12 mayo

Recientemente el mundo nos dio una lección: ser más estrictas con nuestras medidas de higiene. Apliquemos lo aprendido, entonces, a todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo el sexo.

El lavado de manos, del que ahora estamos tan conscientes, es también obligatorio antes de iniciar un encuentro sexual. Recordemos que un placentero inicio arranca con toqueteos para él y para ella. Así que todos con las manitas limpias, cantando cumpleaños en el lavatorio.

Con esa importante premisa clara, ahora sí podemos entrar en el tema que nos convoca. Varios estudios han demostrado que el sexo es una de las causas más comunes de infecciones urinarias en las mujeres, y eso se debe a que desconocemos cómo asearnos después del coito.

Los hombres tiene una ventaja: la uretra es el vehículo por donde eyaculan, así que al orinar se limpia cualquier acumulación de semen. En el caso de las mujeres, la vagina y la uretra están en huequitos distintos, así que el asunto es diferente.

Con ayuda de la sexóloga Marianela Arias, creamos una guía de higiene para aplicar después del sexo. Eso sí, en caso de que haya un malestar anormal o un flujo maloliente o amarillento, es importante que acuda a su especialista en ginecología, pues podría estar padeciendo una infección.

1. Orine después del sexo

No urge salir corriendo al baño después de la relación sexual. Puede quedarse unos minutos descansando o en los brazos de su pareja..., pero que no sean más de 40. Se recomienda orinar, aunque no tenga ganas. Esto para evitar infecciones.

Al mantener relaciones sexuales, aquellos microbios y bacterias presentes en la zona genital y en el recto pueden adentrarse y acumularse en la uretra, corriendo el riesgo de que se produzca una infección en la vejiga.

2. Limpie suavemente

Una manera de cuidar los genitales y tracto urinario es lavando el área con agua y jabón neutro. Los hombres con prepucio deben retirarlo y lavarse debajo.

En el caso de las mujeres, la sexóloga recomienda utilizar un jabón diseñado para la zona íntima, pues estos productos no alteran tanto el pH natural de la vulva. Evite cremas, aerosoles, perfumes o toallas perfumadas.

3. No recurra a duchas vaginales

Algunas mujeres piensan que es necesario limpiar dentro de la vagina; sin embargo, esto podría ser contraproducente. Las duchas vaginales alteran el pH de la vagina y esto disminuye nuestras defensas naturales contra bacterias.

4. Tome agua

Esta no es una medida solo para tener en cuenta después de tener sexo, sino una recomendación de salud para todo momento. Tomar agua no solo nos hidrata; mantiene sano y limpio nuestro sistema urinario, haciéndonos menos propensas a infecciones.

5. Elija bien su ropa

Quizá para ese encuentro sexual usted planificó ponerse sus calzones más sensuales y prendas de encaje. ¡Eso está muy bien! Sin embargo, para el trajín del día a día es mejor que utilice ropa íntima de algodón, pues permite transpirar y no es tan caliente. Evite también la ropa demasiado tallada.

6. Utilice condón

El preservativo es un método anticonceptivo de barrera que no solo nos protege de embarazos no deseados, sino también de enfermedades de transmisión sexual. ¡Úselo siempre! Al retirarlo se debe sostener de la base o anillo para evitar que se quede dentro de la mujer o que se derrame el semen. Hágale un nudo y deséchelo en el basurero.

7. Limpie sus juguetes sexuales

Los juguetes sexuales se deben lavar antes y después de cada uso. Así nos aseguramos de que no tengan bacterias que puedan quedarse dentro de nuestro cuerpo. Se limpian con agua y jabón antibacterial; eso sí, cerciórese de que sean contra agua. Además, recuerde que los juguetes sexuales son de uso personal; no se comparten.

8. Otra vez: lávese las manos

Nunca lo diremos las suficientes veces: tener las manos limpias es una medida de protección contra múltiples enfermedades. Una vez terminado el encuentro sexual, agua y jabón para sus manos.