Mónica Morales.31 julio

Suele suceder que conforme crece la panza, crecen las ganas. Las hormonas y la emotividad de estar esperando un bebé generan un efecto muy positivo en la mujer… y los hombres, pues… ¡a aprovechar! Tener sexo durante el embarazo implica poder unirse en un momento muy importante y fortalece el vínculo en esta etapa tan fundamental para la pareja.

Si todo está en orden y el médico dio luz verde, entonces no hay nada que temer. No, no van a golpear al bebé, tampoco le van a generar traumas ni van a provocar que se salga antes de tiempo; todo esto son mitos.

El bebé está protegido por el líquido amniótico que lo rodea, así como por el útero y la capa de músculos. Además, también existe una barrera que es el tapón mucoso, este tiene la función de sellar el cuello de la matriz durante el embarazo para cuidar al bebé.

De hecho, en un embarazo sin riesgos el sexo solo aporta beneficios. El útero se oxigena mejor por la afluencia del riego sanguíneo, se genera un agradable balanceo al bebé dentro del útero, genera sensación de bienestar en la madre (y de paso, se la transmite al bebé), permite que la madre se mantenga en forma y activa, y hace papás felices. Solo ganancias.

Eso sí, no se sienta presionada. No siempre tendrá ganas de tener relaciones, mucho menos si está padeciendo de achaques. Disfrute tanto como pueda sin exigirse más de la cuenta, recuerde que hay muchas formas de demostrar y recibir afecto. Pueden besarse, acurrucarse a ver Netflix, darse masajes o caricias.

Trimestre a trimestre

El embarazo se divide en tres trimestres. Durante esos periodos la mujer va experimentando diferentes transformaciones en su cuerpo, conforme va creciendo el bebé y sus necesidades. Asimismo, puede ir cambiando su deseo sexual pues los niveles hormonales aumentan o disminuyen durante el proceso. Estos son algunos cambios comunes:

Primer trimestre: Aproveche su sexualidad todo lo que pueda pues en esta etapa se sentirá más sexy que nunca por los cambios hormonales del inicio del embarazo. Además, aquellas parejas que estaban deseando concebir a un hijo, ¡ya lo lograron! Ya no deben sentir la presión que antes tenía el acto sexual y ahora solo deben disfrutar. Hay mujeres que, al mejorar la irrigación de los órganos de la pelvis, tienen más sensibilidad y llegan con mayor facilidad al orgasmo.
Este trimestre también puede estar marcado por los malestares del embarazo como náuseas, vómitos y dolor en los senos. Esto puede afectar la disposición de la mujer para tener sexo y lo mejor es ser compresivos, pacientes y saber que será pasajero. Otro factor que afecta es el miedo, algunas parejas prefieren evitar el coito para no correr riesgos de dañar al bebé; pero como ya vimos, si el médico da el visto bueno, no hay nada que temer.

Segundo trimestre: Es posible que ya desaparecieran los malestares del primer trimestre y también se han ido desvaneciendo los miedos, así que ya pueden volver a encender la pasión. Además, la panza ya va creciendo pero aún no es lo suficientemente grande como para estorbarle en sus posturas sexuales favoritas.

Tercer trimestre: La ansiedad por el momento del parto y el tamaño de la panza pueden influir en una disminución del deseo sexual. Es normal, pero la intimidad puede entrar en otra faceta, recuerde quepueden mantener el vínculo amoroso mediante caricias, sexo oral y la masturbación. No obstante, el sexo sigue siendo seguro y si desean practicarlo, ¡adelante! Juntos pueden descubrir nuevas posturas que les sean más cómodas, como la cucharita o la mujer en cuclillas. Algunas parejas evitan mantener relaciones sexuales durante las últimas semanas por miedo a que se desencadene el parto, sin embargo las contracciones que produce el orgasmo son muy suaves en comparación a las que suceden durante el parto y, por lo tanto, es muy improbable que el parto se adelante.

Hable sin pena

Es importante que su pareja y su médico conozcan sus miedos y sus sensaciones. Hable sin pelos en la lengua; si está embarazada ya no hay nada de qué avergonzarse, ya todo mundo sabe que usted y su pareja hacen “cositas”.

Si usted no está acostumbrada a hablar de sexo, tenga la seguridad de que su médico si lo está y le podrá guiar para que su embarazo sea lo más placentero (y, por supuesto, seguro) posible. Asegúrese de entender claramente todas las indicaciones que le da el profesional en salud, si le dice que no debe tener relaciones sexuales pregunte si eso también implica masturbación u otras actividades que la hagan llegar a un orgasmo.

Asimismo, si siente cualquier síntoma inusual durante o después del acto sexual, infórmeselo a su médico. Coméntele sobre cualquier dolor, secreción o sangrado. Si después de tener relaciones sexuales tiene sangrado intenso, dolores abdominales fuertes o pérdida de líquido amniótico, llame a su doctor o vaya al hospital.

En estos casos, mejor solo besos

Hay condiciones médicas durante el embarazo que exigen abstenerse de las relaciones sexuales para proteger al bebé. Estas complicaciones y las recomendaciones para cuidarse se las dirá su médico.

¿Cuándo no es seguro el sexo durante el embarazo? Es riesgoso si hay un embarazo múltiple (gemelos, trillizos o más), si corre un riesgo de aborto espontáneo o aborto prematuro, si tiene un cuello uterino incompetente (es decir, que hay riesgo de que se abra demasiado temprano en el embarazo), o hay placenta previa.

Sexo seguro

Aunque las relaciones sexuales son seguras para la mayoría de las mujeres durante el embarazo, no está de más protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS), las cuales pueden ocasionar problemas para su bebé durante el embarazo y el parto.

Si tiene relaciones sexuales durante el embarazo, hágalo con una sola persona que, a su vez, no tenga otras parejas sexuales. Evite las relaciones con alguien que pueda tener una ETS.

Tenga cuidado con el sexo anal, pues el ano está lleno de bacterias. Esta práctica puede ser riesgosa porque si tiene relaciones sexuales vaginales después del sexo anal, puede contagiarse de una infección con bacterias en la vagina.

Después del embarazo: ¡a retomar!

Tarde o temprano, las cosas van a volver a ser como antes, pero hay que ser paciente. Primero deben esperar a que la mujer se recupere del parto y el tiempo dependerá de si fue cesárea, parto vaginal y si le hicieron o no “piquete” (episotomía).

Luego, tendrán que jugar con el tiempo (si es que les queda) y con el cansancio… para nadie es un secreto: los primeros días con un recién nacido en casa suelen ser de trasnochadas seguras.

Una vez que se sientan a gusto, que vaya pasando la cuarentena y que estén más acomodados a la nueva rutina, pueden retomar los actos sexuales.

Asegúrese de usar un anticonceptivo confiable y que sea apto en caso de que esté dando de mamar, un médico le recomendará cuál es la mejor opción.

Su cuerpo habrá cambiado: quizá aún quede algo de pancita, los pechos estarán más grandes y podría tener un peso extra a causa del embarazo. Atención: ¡nada de eso importa! Ahora usted es mamá y eso es lo más valioso, asegúrese de quererse y que la quieran sin importar su nueva apariencia física. Ya habrá tiempo para volver a ir al gimnasio y retomar su figura.

Tal vez no sienta tanto placer durante el coito porque los músculos vaginales pueden estar débiles después del parto. Este problema suele desaparecer con el tiempo. Para fortalecer los músculos vaginales, haga ejercicios Kegel. Contraiga los músculos que usa para detener la corriente de orina y sosténgalos durante 10 segundos. Hágalo de 10 a 20 veces seguidas al menos tres veces por día.

Puede sentir sequedad en la vagina por los cambios hormonales, en especial si está dando pecho. Use una crema o gel lubricante para ayudar a que la vagina sea más resbaladiza e intente distintas posiciones hasta encontrar la más cómoda.

Si su deseo sexual no es tan intenso como el de antes, no se preocupe, es normal. Hay muchas razones: el cansancio, su mente ahora está ocupada en su bebé, puede haber algún malestar físico, etc. Si siente que pasa el tiempo y la cosa no mejora, y se está volviendo un problema para la pareja, pueden recurrir a ayuda profesional, desde un sicólogo para tratar cómo enfrentar la maternidad hasta un médico que le ayude con cualquier dolencia física, o un sexólogo que los guíe.

Tengan en cuenta que una excelente medicina para aumentar el deseo sexual es retomar el romanticismo en pareja: deben darse besos en la boca, abrazos y caricias, dejen al bebé con la abuela y salgan a cenar… poco a poco irán encendiendo la pasión de nuevo.

Fuente: BabyCenter (https://espanol.babycenter.com), Organización March of Dimes (www.marchofdimes.org)