Mónica Morales.3 febrero

Hay una relación estrecha entre la gastronomía y el sexo. Ambas son actividades muy placenteras, una puede ser el pie para llevar a la otra y hasta se pueden combinar.

Tanto las zonas íntimas como la boca tienen una estrecha relación con el cerebro, comer y tener sexo dispara hormonas y múltiples sensaciones. Posiblemente por eso son tan famosas las frases de que el amor entra por la cocina, que le dieron caldo de calzón o que la conquistaron con la buena cuchara.

Si ha escuchado sobre alimentos afrodisiacos, le comentamos que esa es solo la punta del iceberg del sexo gourmet. En esta ocasión la queremos invitar a explorar más allá, ¿cómo le suena ponerle chocolate en los labios a su pareja o jugar con cubitos de hielo por la espalda? Si solo con pensarlo se le erizó al piel, el sexo gourmet es lo suyo.

La punta del iceberg

Un afrodisíaco es una sustancia que incrementa el deseo sexual. El término proviene del nombre de la diosa griega del amor, Afrodita, divinidad relacionada con la fecundidad y la energía primaveral. Por supuesto que si hablamos de sexo y comida, debemos tener en cuenta los siguientes poderosos ingredientes capaces de desatar el deseo y tomarlos en cuenta para preparar su próxima cena romántica o saber qué elegir dentro del menú.

Banano: No solo por su forma fálica sino también porque tiene potasio, vitamina B y minerales que activan los neurotransmisores cerebrales y encienden el deseo sexual.

Canela: Además de su delicioso aroma, este ingrediente es estimulante del riego sanguíneo en la zona abdominal, lo cual mejora la irrigación en los genitales de hombres y mujeres. Aumentando así la facilidad para lograr la excitación y en el caso del hombre también para alcanzar y mantener la erección. ¡Su próximo capuchino, que sea con canela!

Chocolate: No es puro romanticismo que su pareja le regala chocolate, hay un mensaje subliminal en este obsequio de enamorados. Desde muchos años atrás, el cacao era utilizado por los aztecas debido a sus poderosas virtudes afrodisíacas. Esta semilla tienen sustancias que estimulan la circulación sanguínea y la producción de serotonina (hormona de la felicidad), convirtiendo en un poderoso afrodisiaco para renovar el rendimiento sexual.

Espárragos: En Francia, en el siglo XIX, a los novios les servían tres platos de espárragos el día anterior a la boda para aumentar su deseo sexual. Los espárragos aportan vitamina E, B y potasio, sustancias que estimulan el flujo sanguíneo genital y la formación de hormonas.

Fresas: Estimulan el sistema nervioso. Además, son un ícono de lo sexi. Mézclelas con chocolate y ya verá.

Garbanzos: Las legumbres en general son afrodisíacas, pero el garbanzo es el rey. Es rico en vitaminas B1, B3, B6, B9 y en minerales como el magnesio, beneficioso para el sistema nervioso, aumenta la energía y mejora el estado de ánimo. Asimismo, estimula la creación de serotonina.

Higos: Estas frutas contienen un alto contenido en betacaroteno, sustancia que impacta en la producción de hormonas sexuales. Además, por su elevado contenido en azúcar constituyen una buena fuente de energía por si la noche acaba alargándose más de lo esperado.

Mariscos: Según diversas investigaciones científicas, la presencia del zinc funciona como neurotransmisor en áreas sexuales del cerebro, estimulando las zonas erógenas.

Miel: La miel ayuda a metaforizar la hormona sexual femenina y aumenta la hormona responsable del deseo sexual en la sangre. Así que a comer una cucharadita de miel antes de su cita de esta noche.

Ostras: Los mariscos son famosos por ser afrodisiacos, pero las ostras merecen un punto aparte. Según la leyenda, Giacomo Casanova, el famoso seductor veneciano del siglo XVIII, desayunaba ostras crudas todas las mañanas para mantener su resistencia sexual. Su alto contenido proteico y de zinc ayuda a mejorar los espermas y la lubricación de la mujer.

Vino tinto: En el caso de los hombres, tomar una o dos copas no solo incrementa el flujo sanguíneo a las zonas genitales, sino que también incrementa los niveles de testosterona, una hormona fundamental en la excitación sexual masculina.

Más creatividad y atrevimiento

No sé si fueron las películas o las novelas eróticas quienes pusieron a la crema chantillí como el ingrediente ideal para los juegos eróticos. Eso está muy bien pero ya es hora de buscar nuevas posibilidades, incluso algunas con menos calorías.

¿Helados light?, ¿qué les parece? La mezcla de sabores y el frío es excelente para estimular los sentidos y desatar suspiros de placer. Yo, por ejemplo, siempre tengo un frasco con los helados de mi sabor favorito en la nevera… nunca se sabe cuando es un buen momento para refrescarse ante candentes circunstancias.

Y si seguimos en la onda de los postres, ¿qué tal probar con gelatina? Puede decorar su cuerpo o el de su pareja con esta divertida contextura y explorar con el paladar los sabores de su amante.

Una fuente de frutas frescas puede ser el mejor tentempié para arrancar los juegos eróticos. Uvas, fresas, moras, frambuesas, cerezas… las frutas pequeñas son perfectas para disfrutarlas de boca a boca, para hacerlas rodar por el cuerpo y maridar con vino o champán. Ya me antojé.

Foto: Shutterstock.com
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Antójese usted también y acaricie el cuerpo de su pareja con una fresa hasta llevarla a la boca y ofrecérsela como un manjar irresistible. Hasta ahora entiendo porqué mi mamá siempre decía que a la mesa y a la cama solo una vez se llama.

El licor no es el mejor compañero de los amantes porque el exceso de alcohol puede inhibir la respuesta sexual, sin embargo, un shot de tequila podría ser estimulante (¡solo uno!). ¿Qué tal si pone la sal en el ombligo o el cuello de su pareja? Yo lo he visto en tele y se ve muy sensual. Consejo extra: la clave para que el tequila no cause goma es no abusar de la bebida y elegir una marca reposada y de buena calidad.

Siguiendo con la analogía del sexo y la comida, hay que tener en cuenta que la comida rápida nunca es la mejor opción, alimenta poco y casi no aporta nutrientes. Igual pasa con los encuentros íntimos, un rapidín de vez en cuando no es pecado, pero cuando se convierte en la norma es hora de modificar hábitos.