Mónica Morales.17 marzo

El verano es uno de los momentos ideales para disfrutar en una piscina. Sin embargo, una vez que los niños entran al agua, algunos padres sienten el temor de que sus pequeños sufran un accidente acuático.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), indica que los ahogamientos constituyen una de las principales causas de mortalidad infantil en más de 48 países. Los índices de ahogamiento más elevados corresponden a niños de 1-4 años de edad, y el descuido de los cuidadores es la principal razón por la que este fenómeno ocurre

La buena noticia, es que hay muchas formas de garantizar la seguridad de los niños cuando están dentro del agua mientras disfrutan. Para, María Isabel Torres, instructora certificada de WAWA Pre- Natación, nadar no sólo constituye un importante seguro de vida para los niños, también es uno de los deportes más completos que existen para el desarrollo de los pequeños.

Agua: vínculo de seguridad y afecto.

“El agua no debe ser vista como un elemento amenazante o pernicioso. Dentro del agua los lazos afectivos son más fuertes, la movilidad fluye fácilmente, se transmite cariño, seguridad y vivimos un tiempo de placer increíble”, dijo la instructora.

María Isabel además agregó. “Los seres humanos nos formamos y crecemos dentro del elemento líquido, en un espacio perfecto y cómodo para nuestro desarrollo. Y ahí radica la importancia de renovar pronto el contacto con el agua. No es meramente la necesidad de saber nadar. Es un encuentro que va más allá”, dijo la experta.

Disfrute de forma responsable

1. Enseñe a los pequeños los límites y peligros del agua, pero, a la vez propicie que disfruten sin miedo.

2. Demuéstreles cuáles son los lugares seguro y la forma de sostenerse de barras o de los bordes de la piscina

3. Fomente la constancia en el proceso de aprendizaje. Se trata de un proceso que requiere esfuerzo y dedicación.

4. Promueva la prudencia, y explique las razones por las que no deben ingresar al agua sin un adulto que cuide de ellos.

5. No transmita miedo, por ejemplo, en vez de decirles: “No te tirés al agua porque me da miedo que te ahogués” prefiera decir “cuando vayas a entrar a la piscina quiero estar siempre presente, no es seguro si no hay un adulto cerca”.

6. Utilice una tina para bañarlos y que promueva una experiencia agradable para ellos. Es importante propiciar que el agua caiga sobre su cara y hacerlo divertido.

Fotos: Cortesía de WAWA Pre-Natación
Fotos: Cortesía de WAWA Pre-Natación

7. Establezca las reglas de seguridad alrededor del agua. Por ejemplo, los niños no deben corretear ni empujarse alrededor de la piscina. Tampoco es recomendable que jueguen en las áreas de mayor profundidad. Es clave ver cuáles juguetes son peligrosos en el agua y cuáles no.

8. No presione al niño. Si observa que los pequeños muestran inseguridad o temor, muéstreles que el agua es divertida, realice juegos sencillos y permita que poco a poco vaya desarrollando amor por el agua.

9. Empiece lo más pronto posible. Se recomienda empezar cuanto antes ese contacto con el agua, y, sobre todo, de la mano de profesionales certificados.

10. A pesar de que un pequeño sepa nadar, jamás debe perderse de vista ni un segundo.

WAWA Pre-Natación

Este es el centro pionero en Costa Rica certificado por Infant Aquatics. Su metodología se dirige a bebés y niños, mediante el sistema nadar-flotar-nadar, que agiliza habilidades y destrezas en el agua.

Esta metodología se creó en Estados Unidos en 1971, pero es única en Costa Rica y reconocida mundialmente por su eficacia. Se basa en estimular a los pequeños a partir de los 2 meses de nacidos, en diferentes cursos que impulsan sus primeros movimientos en el agua; esto les permite adquirir autoconfianza, seguridad y estrechar vínculos con sus padres.

Las lecciones están a cargo de instructoras certificadas en Estados Unidos, quienes siguen de cerca el desarrollo de cada menor hasta llevarlo a evolucionar progresivamente. Con el apoyo de una fisioterapeuta, éstas tienen a cargo los distintos niveles de atención.

“La magia del agua es la felicidad y el placer de disfrutar de ella sin peligro. El peligro desaparece cuando la mirada del adulto siempre está presente. Si no estamos dispuestos a ello, más nos valdría no acercarnos al agua con los más pequeños”. Noemí Suriol, autora del libro ¡Bebés al Agua!