María Fernanda Salas.13 mayo

Casi no se usa peso y los movimientos pueden resultar bastante familiares para muchas. Sin embargo, con unas cuantas series, la intención que se les da a los ejercicios y una entrenadora que no le quita los ojos de encima, se sale de la clase con todos los músculos temblando. Como dice Fressie Muñoz, instructora de Barre Lab: “Después del shake viene la fuerza”.

Barre Lab tiene poco más de un año de existir; sin embargo, Fressie ha sido instructora certificada de barre ya desde hace bastante tiempo. Se formó en Estados Unidos, en la compañía Barre Intensity, donde obtuvo el título de master trainer. Para ese entonces Muñoz tenía su propio estudio de danza, por lo que las clases de barre eran solo complementarias. Por las vueltas de la vida, poco a poco fue sintiendo que su ciclo como profesora de danza había terminado; era hora de entrarle de lleno a la enseñanza de barre.

Fressie también tiene una amplia carrera como bailarina. Desde su juventud estudió en el Conservatorio Castella y fue bailarina del Ballet Juvenil por diez años. También se certificó como profesora de ballet con el programa del American Ballet Theater de Nueva York, así como en Antigravity®, Barre Body® y Barre Intensity®. Ahora es ella la encargada de certificar a nuevos profesores en estas disciplinas. Asegura que su misión es lograr que cada vez más personas conozcan sobre esta manera de ejercitarse, así que, cuantos más instructores, mejor.

Fressie Muñoz, instructora de Barre Lab. Foto: cortesía
Fressie Muñoz, instructora de Barre Lab. Foto: cortesía
¿Cómo es la clase?

La técnica de barre incorpora elementos de ballet, yoga y el ejercicio funcional. Está diseñada específicamente para levantar, alargar y tonificar los músculos del cuerpo a través de movimientos controlados, pulsaciones y posiciones sostenidas. En las clases se acostumbra realizar muchas repeticiones con poco peso, así como ejercicios varios que permitan trabajar diferentes grupos musculares.

La sesión se divide en tres partes. Cada una trabaja una zona específica; sin embargo, durante toda la clase se debe mantener una conciencia corporal completa, tal como lo haría una bailarina de ballet.

Se inicia con un calentamiento: movimientos para preparar el cuerpo y estar listas para la clase. Los primeros ejercicios se enfocan en el tren superior del cuerpo, es decir, en todos los músculos de los brazos, espalda y pecho.

Luego, la clase se mueve a una barra como la que se utiliza en ballet. Esta parte de la sesión ejercita los muslos, los glúteos y los isquiotibiales. A veces se usan bandas de resistencia justo arriba de las rodillas, para intensificar los ejercicios y hacerlos mucho más efectivos, o una bolita que obliga a mantener los músculos activados en todo momento.

Este es un ejercicio de bajo impacto, apto para personas de todas las edades, y se ajusta a la condición física de cada quien.

Finalmente, se vuelve al centro del salón. Esta última parte está diseñada para trabajar el abdomen, indispensable para poder controlar los movimientos y hacerlo de manera agraciada.

Al finalizar la clase, probablemente saldrá temblando y con todos los músculos adoloridos, pero orgullosísima de haberla terminado. Fressie asegura que “lo más chiva de Barre es que trabajamos la fuerza desde lo interno hacia afuera y logramos conectar con nuestro ser para poder mantener posiciones y ejecutar los movimientos con propósito. Esta mezcla hace que al final de la clase te sientas fuerte, pero no solo en el cuerpo, sino en alma y mente”.

Fressie Muñoz, instructora de Barre Lab. Foto: cortesía
Fressie Muñoz, instructora de Barre Lab. Foto: cortesía
¿Para quién es la clase?

Todas las personas pueden participar en una clase de barre. Es un ejercicio de bajo impacto, por lo que no lastima las articulaciones ni los músculos. Fressie asegura que incluso alguien que sufre de una lesión puede incorporarse; en este caso se pueden adecuar los ejercicios, bajando la intensidad o modificando la posición.

A partir del mes de mayo, Barre Lab abrirá grupos prenatales y postnatales, para todas aquellas mujeres que deseen realizar actividad física antes, durante y después del embarazo.

Asimismo, barre puede ser el complemento ideal para un bailarín o un atleta de alto rendimiento o una muy buena alternativa de ejercicio para las personas que no disfrutan del gimnasio. "Más allá de una clase donde se obtienen resultados físicos, barre es un estilo de vida que –al menos en mí– ha transformado mi forma de ejercitarme, de comer e incluso de relacionarme con otras personas; ahora soy más consciente de lo que me hace bien. Con barre te sientes bien, fuerte, saludable, y eso permite que quieras optar por alternativas de vida más beneficiosas”, afirma Fressie.

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