Adriana Zamora.19 noviembre, 2019

Los relojes inteligentes llegaron a evolucionar el reloj de pulsera digital, para incorporar una serie de funciones diseñadas para satisfacer las exigencias de los usuarios, que cada día quieren estar más interconectados.

Sin embargo, el grueso de los compradores no sabe a ciencia cierta para qué sirven realmente (y entre estas me incluyo al principio), y a veces confunden su necesidad con lo que les puede resolver un accesorio deportivo en vez de un smartwath.

No debemos olvidar, que los fabricantes han abordado este producto desde dos perspectivas diferentes: por un lado, como simples accesorios deportivos, y por otro, como un dispositivo tecnológico. Así podemos encontrar actores como Fitbit y Garmin entre los primeros y Samsung y Apple, entre los segundos.

Si lo que me interesa es tener un dispositivo que sea una extensión de muchas de las funciones del móvil en la muñeca, entonces lo que necesito es un smartwatch. Bajo esta premisa, el poseedor de un dispositivo de estas características puede recibir notificaciones, contestar mensajes o incluso efectuar llamadas (dependiendo del dispositivo). Permiten al usuario operar con tecnologías inalámbricas, como wifi, bluetooth y GPS; guardar, recuperar y sincronizar datos. Algunos, poseen funciones que van desde lo más básico, como calculadora, altímetro, brújula o cronógrafo; hasta lo más complejo, como traductor, juegos, agenda personal, e incluso realizar pagos si el reloj tiene el chip de tecnología NFC.

¿Qué me aportan realmente?

El usuario de un reloj inteligente que tenga estas características pronto se encontrará con que él no necesita estar mirando a su teléfono, pues todo lo tiene en su muñeca. Además, desde ahí mismo pueden contestar los mensajes y algunos, inclusive lo permiten hacer de viva voz.

Foto: Shutterstock.com
Foto: Shutterstock.com

Pero más allá de facilitar una separación del smartphone, el aporte más significativo es que son herramientas súper potentes contra el sedentarismo y a favor de la vida sana: miden a la perfección la actividad física (kilómetros caminados, horas de pie y la calidad del sueño), detectan el ritmo cardiaco, calculan el consumo de oxígeno, tienen acelerómetro para detectar la posición, cuentan calorías, entre otros.

Algunos ya cuentan con actualizaciones que les permiten realizar electrocardiogramas a su portador, detectar si la persona ha sufrido una caída y avisar a servicios de emergencia.

Dentro de una variada oferta que hay en el mercado, no se puede negar que modelos como el Galaxy Watch Active2, que Samsung recién lanzó, se ha convertido en una guía para mejorar la salud y el bienestar, al brindar información práctica para la toma de decisiones positivas sobre el estilo de vida en su dieta, ejercicio, salud mental, sueño y más.

Por ejemplo, con el ejercicio, el reloj inteligente puede rastrear manualmente más de 39 entrenamientos y activar siete de ellos automáticamente, incluidos correr, caminar, andar en bicicleta, nadar, remar, usar la máquina elíptica y realizar entrenamientos dinámicos. Con un Running Coach actualizado, puede controlar su ritmo de carrera en tiempo real y disfrutar de siete programas de carrera diferentes para ayudarlo a alcanzar sus metas. Además, incorpora nuevos sensores de salud innovadores en la parte posterior que posibilitan lecturas aceleradas. De esta forma, obtiene información rápidamente para maximizar su rutina de ejercicios y mantenerse en el ritmo correcto.

Ahora, la pregunta que debemos hacer es si merece la pena adquirir un smartwatch. La respuesta es sí, para quien sepa sacar provecho de todo su potencial. Con cada nueva oleada de smartwatches, el hardware es cada vez más sofisticado, lo que apunta a que cada vez serán más independientes de los teléfonos móviles, inclusive, con opciones como la videollamada, mejores cámaras, pero, de momento, son ya una buena opción para no abstraernos con el móvil y, sobre todo, ganar en salud.

Funciones de un smartwatch

Las características y usos de un reloj inteligente dependerán de la marca y modelo que usted adquiera, sin embargo, estas son algunas de las múltiples posibilidades que hacen que un reloj se convierta en un aparato inteligente:

  • Reloj: Aunque un reloj sea inteligente no deja de proporcionar las funcionalidades básicas como la hora o disponer de cronómetro.
  • Podómetro: Permite medir los pasos que el usuario da a lo largo del día o en una franja determinada de tiempo.
  • Temporizador: Sirve durante una sesión de entrenamiento para medir el tiempo que quiere dedicar a cada tipo de ejercicio.
  • Realizar y recibir llamadas con manos libres: Solamente tocando el reloj puede comunicarse mientras hace cualquier otra actividad.
  • Reproducir música: También suelen poder utilizarse como mando para controlar la música del smartphone.
  • Responder correos electrónicos y mensajes en redes sociales: Una función muy práctica para estar conectada aunque no tenga el celular o la computadora a mano.
  • Cámara y vídeo: Realizar fotografías y grabaciones de vídeo es posible con la mayoría de smartwatch del mercado.
  • Monitor del sueño: Un reloj inteligente con esta funcionalidad mide la respiración, palpitaciones y vueltas que da el usuario mientras duerme.
  • Monitor de la actividad física: Mide cuestiones básicas como las pulsaciones por minuto o la presión arterial, entre otras.
  • Control de distancia: Ayuda a determinar cuántos kilómetros ha recorrido la persona en entrenamientos determinados como running o bicicleta.
  • Contador de calorías: Saber cuántas calorías a gastado durante el día será una gran ayuda para controlar el peso.
  • Monitor del embarazo: Una de las funciones del Apple Watch es la Airstrip, que permite el control y monitorización del embarazo. Esta aplicación es capaz de registrar por separado el pulso de la mujer gestante y del feto así como escuchar su latido en tiempo real. Además, se pueden enviar estos datos a otra persona, por ejemplo al médico, desde el mismo smartwatch y de forma instantánea. Otra de sus funcionalidades estrella es la monitorización de las contracciones durante el parto.