Andrea González Mesén.2 mayo, 2018

¿Qué piensa si le decimos que expertos recomiendan entrenar para subir una caja al fondo del ropero, para salir huyendo de un perro cuando intente morderla o para cambiar una llanta con facilidad?

Lo más seguro es que opine que estamos un poco perdidos. Pero la verdad es que éste es el objetivo que se esconde detrás de las famosas clases funcionales.

Se trata de ejercicios que replican actividades de la cotidianidad con el fin principal de facilitar la vida diaria.

Es la integración de ejercicios relacionados con un trabajo dinámico y participativo, que permiten un mayor desempeño físico y se enfocan en movimientos que activan los músculos del recto abdominal, abductores y rotadores de cadera y estabilizadores de las escápulas.

El entrenador personal Nicolás Zúñiga explica que estos ejercicios tienen un enfoque de salud más que estético.

Se busca que la persona tenga la capacidad de levantarse del piso de forma ágil, de elevar cosas, subir escaleras, que tenga estabilidad y fortaleza para realizar movimientos básicos”, menciona.

Mari Om, entrenadora personal e instructora, afirma que estos entrenamientos previenen lesiones musculares propias de actividades diarias, ya que promueve una correcta postura y coordinación del cuerpo.

Son entrenamientos muy completos, inteligentes y eficiente. No se trata de ir a matarse. La idea es disfrutar el proceso”, dice.

Estas clases se enfocan en cinco patrones básicos de movimiento: jalar, empujar, desplazarse, trabajo del tronco y en realizar saltos. Se pueden trabajar de forma combinada.

Estos no se ven como trabajos analíticos como el que se logra con las pesas. Son más activos y logran activar de forma sostenida los músculo grandes del cuerpo que se relacionan con los patrones de movimiento”, detalla Zúñiga.

El entrenamiento localizado con pesas puede volverse funcional de acuerdo con la finalidad que se realice, que por lo general se enfoca en la parte estética. Suelen ser un complemento perfecto para mejorar la velocidad y movilidad.

La frecuencia de entrenamiento dependerá de la carga, la cantidad de ejercicio y la forma en cómo se alimente una persona. Sin embargo, si se somete al músculo a una carga que supere el peso corporal es importante pasar por un proceso de descanso para prevenir lesiones y procurar la recuperación de la testosterona y el coritsol que requieren hasta 24 horas para regresar a un nivel adecuado.

Cuando escuche hablar de descanso no piense en un día libre, se trata más bien de realizar una actividad más suave. A esto se le llama descanso activo. Por ejemplo, en lugar de ir a una clase funcional puede salir a dar un paseo con su perro.

Al igual que en otras disciplinas el funcional también reta a quienes lo empiezan a practicar. La dificultad puede ir tan lejos como uno mismo se lo proponga. Además del empleo del propio peso corporal se puede hacer uso de elementos como las ligas, las barras y los sacos de arena.

En este punto Zúñiga es enfático en que no se debe confundir la intensidad del ejercicio con la capacidad de hacerlo, debido a que esta se ha convertido en la principal causa de lesiones.

Se confunde la capacidad de hacer el ejercicio con el uso de pesos elevados, lo que lleva a ejecutar movimientos descontrolados. Científicamente no es productivo realizar estas actividades con cargas elevadas a alta intensidad. Si lo que busca es mejorar su fortaleza física mejor elija rutinas estructuradas”, comenta.

Cada sesión dependerá del sitio donde la practique, lo que sí tienen en común es que son actividades muy dinámicas, cargadas de elementos como subir y bajar escaleras, sentadillas, flexiones, jalones de cuerda y ejercicios de abdomen, entre otra cantidad de variables. El estiramiento es el punto final.

Si aún no ha realizado una clase de éstas la invitamos a que se anime muy pronto. No olvide contarnos cómo le fue.

Tipos de clases Funcionales

Pesas rusas o Kettlebells: Son una excelente alternativa a las mancuernas, con la diferencia de que la forma de la pesa y el agarre genera descompensación en el peso, lo que exige estabilizarlo con nuestro propio cuerpo.

Suspensión o TRX: Se trata de una banda suspendida que permite entrenar todo el cuerpo y eleva su dificultad de ejecución como las sentadillas de una sola pierna. Se combinan la fuerza generada por la gravedad y el cuerpo con el reto de desplazar constantemente el centro de gravedad.

Cuerdas: Se utilizan cuerdas de varios metros de longitud, con un diámetro que varía sobre los 6 y los 8 centímetros. Con ellos se aprovecha la fuerza de la gravedad y la generada por la misma cuerda. Acá se activa principalmente el abdomen.

Circuito: Se crean estaciones de trabajo y se pasa por ellas por periodos determinados de tiempo. El objetivo es fomentar el trabajo cardiovascular y mejorar el nivel metabólico.

Salto: Se realizan sobre un cajón u otra plataforma elevada, esto permite utilizar la máxima fuerza para aplicar en cada salto; la intensidad será graduada en función del obstáculo a solventar.

Fuentes:

Mari Om, entrenadora personal (www.yoganotyoga.com). Nicolás Zúñiga, entrenador personal (tel.: 8430-9465).