Andrea González Mesén.11 mayo

Mantener un estado adecuado de hidratación no solo nos ayuda a mantener el rendimiento deportivo, también contribuye a evitar lesiones y síntomas más comunes como dolor muscular o de cabeza.

Adrián Romero, nutricionista deportivo y asesor Gatorade Sports Science Institute, afirma que numerosos estudios indican que tan solo una deshidratación de un 2% podría ser suficiente para afectar y disminuir dicho rendimiento deportivo, además de síntomas como el dolor de cabeza, fatiga, cansancio crónico y mareo.

El color de la orina es una de las señales más fáciles de detectar deshidratación, entre más oscura sea mayor es la deshidratación.

Otra forma es midiendo los porcentajes de peso perdido durante el ejercicio, esto se logra pesándose antes y después del ejercicio. La diferencia es el líquido que debería reponer de su cuerpo.

Romero explica que una deshidratación arriba de 2% afecta el rendimiento, un 4% hay mayor incidencia de calambres, y superior al 5% se es propenso a un golpe de calor.

El otro extremo es la sobrehidratación. Esta es completamente innecesaria ya que no promueve el rendimiento y puede incluso aumentar el peso en líquido de la persona haciendo que esta se sienta incómoda a la hora de competir o realizar actividad.

Al sudar lo que se pierde en su mayoría es líquido y electrolitos, principalmente sodio y cloro; en menos cantidades potasio, magnesio y calcio. Estos electrolitos son vitales para mantener un funcionamiento adecuado del organismo durante la actividad física.

Cuando la actividad tiene una duración menor a una hora y media y si la dieta del deportista es la adecuada, no es necesario consumir hidratantes con azúcar.

Si la persona busca su máximo rendimiento y si va a competir, el consumo de bebidas con azúcar puede resultar beneficioso.

Si la duración de la actividad es superior a ese tiempo, la falta de glucosa puede ser un limitante del rendimiento por lo que también se recomienda que las bebidas a consumir contengan azúcar.