Mónica Morales.12 junio
Menos alergias

Si nos exponemos a los agentes alérgenos desde la infancia podemos desarrollar inmunidad, eso explica por qué tener mascotas desde bebés hace que soportemos sin problema el pelo de perro o de gato (uno de los desencadenantes más frecuentes de una alergia).

Diversas investigaciones han llegado a esta conclusión, entre ellas la realizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Finlandia y publicada en la revista científica Pediatrics. El estudio concluye que los bebés que conviven con un perro padecen menos problemas respiratorios a largo plazo.

Asimismo, los pequeños que comparten casa con un animal también padecen menos infecciones en sus oídos.

Por su parte, un equipo de investigadores suecos determinaron que la exposición a perros y animales de granja en la vida temprana esta asociado a un menor riesgo de desarrollo de asma en edades escolares.

Otra investigación publicada en 2017 en la revista Microbiome encontró que los niños que fueron expuestos a mascotas en el hogar antes del nacimiento y hasta tres meses después de nacer, experimentaron cambios en las bacterias intestinales asociadas con alergias infantiles.

Dulces sueños

¿Usted es de las personas que consideran que los perros no deben subirse a la cama? Quizá cuando lea esta información cambie de parecer. Varias investigaciones han demostrado que compartir cama con la mascota conduce a un mejor sueño.

Un estudio publicado en la revista Mayo Clinic Proceedings, en 2015, describe que el 41% de los propietarios de mascotas que permitían a su animales dormir en su cuarto, o incluso en la cama, sentían que dormían mejor gracias a la sensación de seguridad, compañerismo y relajación que ofrece la mascota.

Reducen la ansiedad y el estrés

El simple hecho de acariciar a una mascota es relajante. ¿Qué más rico que llegar a casa, después de un día de trabajo, y ser recibida por un animalito que le mueve la cola?

Otra experiencia relajante es estar acurrucadas con el consentido de la casa, ya sea un perro o un gato; eso da una sensación de tranquilidad, comodidad y compañía. En el caso de los gatos, hay que sumarle el sonido calmante del ronroneo.

Por todo eso, es natural que las mascotas nos ayuden a aliviar el estrés y la ansiedad.

En el 2015 un estudio llevado a cabo por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) encontró que los niños que tenían perros como mascota mostraban significativamente menos probabilidades de dar positivo en una prueba de detección de ansiedad.

Dos años después, en el 2017, la revista Social Development concluyó que los pequeños que tenían un perro como mascota presentaban niveles más bajos de cortisol (la hormona del estrés) cuando interactuaban con sus animales.

Con tan solo tener un perro disminuye el cortisol, a la vez que se eleva los niveles de la hormona oxitocina, conocida como la hormona del bienestar o la felicidad, hormona que une a las madres con sus hijos.

De hecho, los perros entrenados se utilizan como terapia en casos de pacientes con trastorno de estrés postraumático.

Sin embargo, el asunto no se limita a los perros, pues montar a caballo o cuidar de ellos también resultó ser una buena terapia antiestrés, según otro estudio publicado en el Human-Animal Interaction Bulletin de la Universidad de Washington.

Personas más responsables

Tener una mascota implica responsabilidades: darles de comer, cambiarles el agua, sacarlos a caminar, mantenerles un adecuado control veterinario, bañarlos y jugar con ellos.

Los paseos diarios son fundamentales para evitar tener un animal destructivo y con comportamiento agresivo. Es algo que se debe hacer desde pequeño con caminatas, juegos y socialización con otras personas y otros animales, y es responsabilidad de los amos.

Todas estas tareas nos obligan a ser personas más responsables y estar pendientes de la salud de otro ser vivo. Estos es ideal para enseñar responsabilidades a los más pequeños de la casa.

Trabajadores más felices y productivos

Varias empresas en Costa Rica permiten que sus empleados lleven a sus perros al trabajo, la iniciativa no es antojadiza, estudios han demostrado que esto genera que los trabajadores lleguen más motivados, con menos estrés, se establezcan mejores canales de comunicación y aumente la productividad.

Así lo determinó una investigación realizada en 2012 por la Universidad Commonwealth de Virginia, en Estados Unidos. Los científicos llegaron a la conclusión de que los empleados que trabajan cerca de sus mascotas sienten menos estrés que quienes deben separarse de sus animales durante el horario laboral.

Claro que para ello, es necesario que los perritos tengan un proceso de adaptación, que no sean agresivos, se lleven bien con otros animales, tenga las vacunas al día y respondan a las indicaciones que les da su amo. Tanto trabajadores como las empresas deben tener las condiciones aptas para que sea una buena experiencia.

Salud para el corazón

¿Sabía que una mascota puede proteger su corazón? Un estudio de 2013 publicado por laAsociación Americana del Corazón concluyó que tener un perro podía reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. La razón es que los dueños de estos animales tienden a ser más activos: los sacan a caminar, recogen las heces de sus mascotas, juegan con ellos... todo esto hace que tengan una presión arterial más baja, niveles más bajos de colesterol y que sean menos propensos a sufrir de obesidad.

Los perros pueden llegar a reducir la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea de las personas a tal punto de generar que por la liberación de tensiones haya menos riesgos de ataques cardíacos y de padecer enfermedades coronarias”, detalla la Asociación Americana del Corazón.

De hecho, es mayor la esperanza de vida de las personas enfermas del corazón que tienen perros en comparación con los que no tienen.

Mejoran su condición física

Ser un dueño responsable implica sacar a caminar a nuestra mascota perruna al menos una vez al día. De manera que los perros nos obligan a ser personas más activas y realizar la caminata que todo especialista de la salud recomienda.
Una investigación publicada en la revista Journal of Physical Activity & Health, evidenció que los propietarios de perros caminan más que los que no tienen mascota y además, tienen un 54% más probabilidades de cumplir con los niveles recomendados de actividad física.

Esta situación nos permite tener nuestro colesterol bajo control, y como vimos anteriormente, ayuda a la buena salud de nuestro corazón.

Más habilidades sociales

Es común que quienes tienen una mascota generen vínculos con otros dueños de animales. Conversar sobre el perro, el gato o el pececito ayuda a romper el hielo y a entablar amistades.

Pero además, las mascotas hacen que las personas sean más sociales. Un estudio publicado en la revista de sicología Applied Developmental Science demostró que quienes cuidan con empeño a sus mascotas, también tienen una mayor participación en la comunidad y más probabilidades de mantener un papel de líderes.

Asimismo, un mayor apego a los animales durante la adolescencia demostró provocar mayor empatía y confianza en la edad adulta.

Nos ayudan a conseguir novio

No es una broma. Como vimos, tener una mascota le da un empujoncito a las habilidades sociales. Nuestro perro, gato, conejo u cualquier otro animal se convierte en un foco de atracción para otras personas. Son un excelente motivo para iniciar una conversación y romper el hielo.

Además, ¿qué mejor cita que sacar a pasear a nuestros perros al parque? Bueno, si anda en busca de pareja, pruebe con esta técnica.

Excelente compañía

Las mascotas tienen la capacidad de reducir la sensación de soledad que a veces sentimos. Un estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology encontró que las personas que tenían perros sentían sus necesidades sociales cubiertas. Quienes participaron de las respuestas aseguraron que sus perros les proporcionaban un fuerte sentido de pertenencia. “Esta relación no es excluyente, es decir, las personas no recurren únicamente a sus mascotas en vez de tener amigos, sino que disfrutan de la compañía de sus mascotas, además de la compañía de sus amigos”, aclaran los investigadores en sus conclusiones.


Buena salud mental

Una mascota no puede curar la enfermedad mental, pero la ciencia sugiere que sí que pueden ayudar, y mucho.

El hecho de sentirnos con compañía, importantes para otro ser vivo y queridos por nuestra mascota, es un gran beneficio para la mente. Aunado a eso, se reducen los niveles de estrés.

Un estudio publicado en 2016 en la revista BMC Psychiatry concluyó que el 60% de los dueños de mascotas que habían sido diagnosticados con enfermedad mental grave, afirmaban que su mascota era “lo más importante” para controlar su condición.

Los participantes de esta investigación que tenían mascotas, se sentían con mayor control y más seguridad sobre su enfermedad gracias a la compañía del animal.

Por otra parte, existen diversas investigaciones que sugieren que los perros pueden ayudar a reducir los síntomas de la depresión, de ahí que muchas organizaciones reconozcan la terapia asistida por animales como un tratamiento eficaz para la depresión y otras enfermedades mentales.

Un trabajo de la Universidad de Miami asegura que las personas con perros son más felices y menos propensas a tener cuadros depresivos, porque siente protección y confianza de su mascota que bloquea sentimientos de soledad y aislamiento.