Mónica Morales.22 enero

Si no somos conscientes de que año con año se suben algunos kilos y no buscamos perderlos, resultará en que a lo largo de pocos años padezcamos sobrepeso u obesidad.

Estos padecimientos se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Por ello debemos ser conscientes de nuestro índice de masa corporal (IMC) y mantenerlo en un rango adecuado. El IMC es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

En el caso de los adultos, la OMS define el sobrepeso y la obesidad como se indica a continuación:

• sobrepeso: IMC igual o superior a 25.

• obesidad: IMC igual o superior a 30.

El IMC proporciona la medida más útil del sobrepeso y la obesidad en la población, pues es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades.

¿Qué causa el sobrepeso y la obesidad?

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. A nivel mundial ha ocurrido lo siguiente:

  • Un aumento en el consumo de alimentos altos en grasa.
  • Una disminución en la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo y los nuevos modos de transporte.
¿Cuáles son las consecuencias?

Un IMC elevado es un importante factor de riesgo de enfermedades no transmisibles, como las siguientes:

  • Enfermedades cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares).
  • Diabetes.
  • Trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy incapacitante).
  • Algunos cánceres (endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon).

El riesgo de contraer estas enfermedades no transmisibles crece con el aumento del IMC.

¿Cómo pueden reducirse el sobrepeso y la obesidad?

En el plano individual, las personas pueden optar por:

  • Limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azúcares.
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.
  • Realizar una actividad física periódica (150 minutos semanales).
¿Qué pasa con nuestros niños?

No sólo los adultos se ven afectados por el sobrepeso, en 2016, según las estimaciones unos 41 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso o eran obesos.

Si bien el sobrepeso y la obesidad se consideraban antes un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos aumentan en los países de ingresos bajos y medianos, en particular en los entornos urbanos. Además, había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.

La prevalencia del sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes (de 5 a 19 años) ha aumentado considerablemente, del 4% en 1975 a más del 18% en 2016.

La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Sin embargo, además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

Por ello vigilar la ingesta calórica y la actividad física en los niños es fundamental para prevenir y evitar la obesidad y su desarrollo en la edad adulta.

Debemos ser conscientes y responsables con el tema del sobrepeso, tanto siendo responsables con los niños y su alimentación, como estar tomando en cuenta que dejarse libras demás año tras año a corto plazo será causante de sobrepeso y obesidad con las consecuencias mencionadas en la salud.

Fuente: Dr. Marco Siles Varela, médico especialista en Cardiología y Sub Jefe de servicio de cardiología Hospital Calderón Guardia (tel.: 2221-0012).