Brenda Alfaro, GDA .27 marzo

En los últimos meses los productos libres de gluten parecen multiplicarse en los estantes de los supermercados, leer en internet sobre dietas libres de este componente es una situación constante y hasta podría decirse que el gluten pasó de ser un secreto a voces entre quienes pasan pendientes de las nuevas técnicas de pérdida de peso a volverse casi que una estrategia de mercadeo para las grandes empresas de alimentos.

El hecho es que no se puede jugar con la salud y menos en términos de alimentación, es importante comprender que los trastornos relacionados con el gluten como lo son la enfermedad celiaca y la ataxia del gluten, son enfermedades raras que afectan a menos del 1% de la población.Por esto las dietas libres de este componente son específicas para quienes son celiacas, aquellas que tienen sensibilidad a la glicoproteína deben limitarlo pero no eliminarlo, al igual que las personas que padecen de enfermedades autoinmunes como diabetes mellitus tipo 1, tiroiditis, psoriasis, enfermedades hepáticas autoinmunes, y demás.

Si pensaba visitar un health coach lo mejor es que repiense la decisión, ya que las únicas personas autorizadas a dar un diagnóstico sobre el gluten son los médicos mediante pruebas de laboratorio y estudios.

Y si ha considerado formar parte de este tipo de dietas gluten free sin un profesional a cargo de su alimentación, acá le contamos que muchos alimentos libres de gluten no están enriquecidos y pueden ser deficientes de ácido fólico, hierro, niacina, riboflavina y tiamina (vitaminas del complejo B). Se ha demostrado que los productos sin gluten tienen un nivel más alto de grasa, grasas trans y sal en comparación a los que sí lo poseen.

Suelen tener un menor aporte de proteína que los alimentos tradicionales y pueden provocarle inflamación por las féculas utilizadas en sustitución de la harina tradicional. NO son light, es un mito muy común asociar el libre de gluten con dieta, y es erróneo.

No solo el pan y la pasta son gluten, también se esconde en muchos otros productos como salsa de soya, cerveza, suplementos vitamínicos, algunos medicamentos e incluso los bálsamos labiales. Y además son productos más caros.