Mónica Morales.16 julio

Un alto porcentaje de menores en edad escolar con sobrepeso y marcados problemas de autoestima. Centroamérica vive esta realidad y Costa Rica no es una excepción al figurar entre los tres países con los mayores índices, superada solamente por Guatemala. Casi un 40% de los menores costarricenses en esa fase educativa son obesos.

Los datos provienen de la primera parte de un estudio que realizó la REDCIMOVI (Red Centroamericana de Investigación en Movimiento Humano para la niñez y adolescencia) en conjunto con universidades centroamericanas. En representación de nuestro país participó la Escuela de Ciencias del Movimiento Humano y Calidad de Vida de la Universidad Nacional (UNA).

Para la investigación se escogieron, al azar, entre 10 y 13 escuelas públicas por país. El análisis de prevalencia en sobrepeso se midió en alumnos de cuarto, quinto y sexto grado cuyas edades oscilaban entre los 9 y 13 años.

El método de análisis se basó en determinar el sobrepeso a través del Índice de Masa Corporal. Para este proceso se contó con la autorización del Ministerio de Educación de cada país y el consentimiento de los alumnos seleccionados. Además, la evaluación de cada menor contó con la presencia de algún maestro.

¿Qué está pasando?

Una de cal, pero otra de arena. Si bien los menores de Costa Rica no figuran con los mayores niveles de sedentarismo de Centroamérica, existen otros factores que están influenciando su estado nutricional y que deben ser estudiados.

A estos se suman deficiencias en la educación física de la población escolar. En Centroamérica menos del 30% de los escolares cumplen con las recomendaciones mundiales de actividad física mundial, las cuales consisten en 60 minutos diarios a una moderada intensidad.

Obesidad infantil. Foto de Shutterstock con fines ilustrativos
Obesidad infantil. Foto de Shutterstock con fines ilustrativos

Ligado a los altos índices de obesidad en los países de la región se detectó baja autoestima entre el 35 y 50% de los alumnos entrevistados, lo cual tiene una relación directa con su imagen corporal.

¿Qué hacer ?

El especialista de la Escuela de Ciencias del Movimiento Humano y Calidad de Vida de la UNA, Emmanuel Herrera, explica que el impulso de la educación física en centros educativos debe ir mucho más allá de propiciar actividades con una bola de futbol o un hula hula, sino el desarrollo de infraestructura y aprovechar al máximo la existente.

Paraíso de Cartago durante la actividad Enamórate de tu ciudad. En la foto niños jugando mejenga. Foto Rafael Murillo
Paraíso de Cartago durante la actividad Enamórate de tu ciudad. En la foto niños jugando mejenga. Foto Rafael Murillo

“En la actualidad además se compite contra un fenómeno, que no podemos ignorar, como el auge de los videojuegos y de menores que pasan horas de horas frente a un dispositivo electrónico. Este es otro salto que debemos dar sin dejar de lado la realidad”, expresó Herrera.

La estrategia para fomentar una mejor calidad de vida consiste en reorganizar espacios escolares para incitar a la actividad física, creando destrezas motoras y de conducta en los niños que puedan contrarrestar cualquier barrera tanto física como mental.