Andrea González Mesén.13 marzo

Por la mañana antes de salir de casa un cereal azucarado, en el primer receso de la escuela un emparedado con jamón y queso amarillo, a eso de las 10:30 a. m. una fruta, y unas galletas o, por qué no, un chocolate. Una hora después toca hacer fila en el comedor y sesenta minutos más tarde el almuerzo en casa.

Los excesos de alimentos y los tiempos de comida son, entre otras causas, los responsables del aumento de menores de edad con problemas nutricionales, principalmente de obesidad y sobrepeso. Según el Censo Escolar Peso/Talla, realizado por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación Pública, 20% de los niños en edad escolar presentan un sobrepeso y un 14% obesidad.

El aumento de kilos se ha convertido en una problemática más que anunciada. Para el 2008 la Encuesta Nacional de Nutrición ya mostraba obesidad en el 21% de esta población; mientras que para el 2016 estas dos condiciones cubrían un 34% de ellos.

La falta de acceso a alimentos saludables y la poca formación nutricional son determinantes en la obesidad infantil.

Investigaciones de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica revelan un exceso en los tiempos de comida de los niños. Un día normal tiene cinco tiempos de comida; sin embargo, ahora los menores tienen esos cinco tiempos de comida antes del mediodía.

La Escuela de Nutrición detalla que la evolución negativa de los patrones de consumo que más afecta son el abandono de la lactancia materna, la sustitución de la alimentación tradicional por alimentos industrializados altos en grasas, azúcares y carbohidratos refinados.

El alto nivel de saciedad de estos alimentos, su sabor y, principalmente, su bajo costo los convierte en los preferidos de la población en estratos sociales más bajos, con menor nivel educativo y socioeconómico.

La investigación encontró que es a partir de los ocho años de edad que se empiezan a ver rasgos de obesidad, con picos entre los nueve y once años.

“La malnutrición por exceso se registró a lo largo de todo el país, siendo la mayor prevalencia en la Gran Área Metropolitana, principalmente Heredia y San José”, detalló el informe Censo Escolar Peso/Talla.

De acuerdo con la nutricionista Adriana Alvarado, por lo general en familias donde los padres tiene problemas de sobrepeso, los niños también lo viven. No obstante, lejos de responder a factores genéticos, se debe a malos hábitos de alimentación. La buena noticia es que sí es posible combatir la obesidad infantil, con un cambio en estos hábitos y con aumento de actividad física.

“La obesidad tiene una causa heterogénea, muchas veces se piensa que su etiología es genética, sin embargo hay factores como la mala alimentación, ambientales, inactividad física, una alimentación alta en calorías, factores emocionales, enfermedades mentales, ingesta de medicamentos, cambios en los tiempos de comida que alteran el metabolismo, falta de sueño, entre otros”, señala Alvarado.

20% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso en Costa Rica

14% de los niños ticos tienen obesidad

Entre 60 y 120 calorías se pueden reducir con solo cambiar el refresco por agua, ya sea durante el día o en las comidas.

Variedad y equilibrio

Permita que los chicos consuman una fuente de azúcar por día, ya sea un paquete de galletas, barra de cereal, barquillos o helados.

Katherine Asch, nutricionista experta en atención a niños, aclara que los requerimientos nutricionales de los menores son mayores durante esta etapa, debido al crecimiento y al desarrollo constante. Por ello, la alimentación debe ser variada y equilibrada en el consumo de proteínas, carbohidratos, grasas, fibras, minerales y vitaminas.

Para mejorar la dieta de los menores es importante establecer horarios fijos de alimentación y fomentar que el único consumo de líquido sea de agua, ya que la ingesta de bebidas es una de las principales causas del sobrepeso y obesidad infantil.

500 calorías tiene un plato del menú infantil que contenga pollo empanizado con papas y si le suma la gaseosa 650 calorías.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no ingerir más de 1/2 taza de jugos o bebidas al día.

“Es importante mencionar que ningún niño debe someterse a una dieta o tener alguna restricción calórica, debido a que puede comprometer el crecimiento y desarrollo del menor”, advierte Asch.

La nutricionista señala que cuando se habla de menores, la responsabilidad de corregir los hábitos recae directamente en los padres, ya que son ellos los proveedores.

Involucrarlos en los procesos de preparación, explicarles qué están comiendo, recurrir a la creatividad y a la imaginación para preparar los alimentos, ofrecer más que solo los alimentos que le gustan y no obligarlos a comer, son algunas formas de mejorar la calidad de la alimentación en los menores.

Si nota que su hijo no se sacia con nada, aumente la proteína en el plato como pollo, carne de res, pescado, huevo, jamón, queso, etc. Incremente los vegetales también.

El cambio en la dieta de los pequeños inicia en casa. Dar el ejemplo y enseñarles a disfrutar de lo saludable son las claves para erradicar la obesidad infantil.

Elija días de pecaditos, que usualmente son el fin de semana, pero no junte los pecados. Es decir, si comieron pollo empanizado con papas fritas, no le sume el helado, déjelo para el día siguiente.

Ideas de meriendas saludables

Incluya siempre una botella de agua en la lonchera y deje de comprar jugos, néctares o refrescos. Que las calorías se las coman no se las tomen.

Este año escolar pruebe estrategias de alimentación nuevas. Sabemos que puede llegar a necesitar más tiempo al preparar estas opciones de meriendas, pero los pequeños cambios podrían hacer la diferencia en la salud de los niños. Olvídese de las galletas empacadas y de los jugos en caja; y prefiera lo natural.

1. Incluya yogur: Prefiera el yogur natural sin azúcar añadida y mézclelo con frutas frescas, granola, frutos secos o cereales sin azúcar para mejorar su sabor.

2. Pan integral: Para hacer los emparedados prefiera fibra integral, no exceda en las porciones. Rellene con vegetales (zanahorias, pepino, lechuga, tomate), queso, hummus, aguacate, mantequilla de maní o alguna semilla.

3. Antojos: La ansiedad de “picar” se presenta a cualquier edad. Apueste por las palomitas o las papitas hechas en casa.

4. Cereales caseros: Mezcle cereales integrales, avena, frutas secas y semillas, de esta forma evita la ingesta alta de azúcar que aportan los cereales infantiles.

5. Helados: Anímese a preparar helados caseros con leche semidescremada o descremada, yogur natural y trozos de frutas congelados.

6. Ensalada + creatividad: Además de la lechuga y el tomate, agregue frutas como el kiwi, las fresas o la piña. Incluya en el plato queso fresco, huevo, pollo, pavo o proteínas de origen vegetal como leguminosas y semillas.

7. Meriendas sanas: Elija vegetales en palitos como zanahoria, apio o trozos como brócoli, tomate, guisantes, entre otros. Para darles un sabor más agradable puede acompañarlos con algún dip de yogur.

Fuentes: Dra. Adriana Alvarado, directora y nutricionista de Centro de Nutrición Clínica CNC (tel. 2225-4700) y Dra. Katherine Asch, nutricionista de Clinykids (tel.: 2221-8658)