Mónica Morales.5 mayo

Una buena nutrición es primordial para el correcto funcionamiento del sistema inmune. Cuando nos detenemos a pensar en todo lo que hace por nuestro organismo, es fácil entender por qué lo necesitamos tanto. Trabaja como un pequeño ejército para protegernos: identifica posibles amenazas (virus, bacterias o parásitos), las encuentra y hace su mejor esfuerzo por destruirlas.

Es importante destacar que algunas personas sufren condiciones de salud que afectan sus defensas. La alimentación por sí sola no puede mejorar la función de un sistema inmunitario comprometido. Sin embargo, para personas saludables el comer bien puede ayudar a que el sistema inmune se mantenga sano y fuerte.

Acá le explicamos qué características debe tener la alimentación de alguien que desee mejorar su sistema inmune.

Cuando una persona no sigue una dieta variada, no tiene acceso a los nutrientes que necesita. En este caso, es imprescindible suplementar con un complejo multivitamínico
Proteínas

El sistema inmune cuenta con células blancas, las cuales actúan como “fuerzas especiales”. Estas producen anticuerpos que buscan y destruyen los virus y bacterias. Los anticuerpos son proteínas especializadas, por lo que es necesario que la dieta aporte cantidades adecuadas de este macronutriente.

Las proteínas están formadas por aminoácidos; nueve de ellos, denominados aminoácidos esenciales, deben conseguirse por medio de la alimentación, ya que el cuerpo es incapaz de producirlos por sí solo. Algunas buenas fuentes de proteína: pescado, aves, carnes magras, huevos, legumbres, productos a base de soya y lácteos.

Las proteínas de origen animal poseen todos los aminoácidos esenciales y en las proporciones adecuadas. En cambio, las proteínas de origen vegetal, salvo algunas excepciones, como la proteína de soya, deben combinarse para aportar todos los aminoácidos esenciales.

El organismo depende de los nutrientes apropiados y de un estilo de vida saludable para tener las defensas altas
Frutas y verduras

Son elementos claves, ya que proveen al cuerpo de distintas vitaminas y minerales que contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmune. Estos alimentos aportan vitamina A, que apoya el bienestar de la piel y de los tejidos del tracto respiratorio y digestivo –la primera línea de defensa–. Asimismo, son fuente de vitamina C, que promueve la producción de anticuerpos, y de vitamina D, folato y vitaminas B6 y B12. Las frutas y verduras también aportan fitonutrientes, sustancias bioactivas muy importantes dentro de una alimentación saludable, ya que actúan como antioxidantes.

Lácteos

Mantener el sistema digestivo en buen estado es fundamental para promover la función inmune. Este contiene trillones de bacterias con numerosas funciones: algunas ayudan a digerir la fibra en los alimentos, mientras que otras producen ciertas vitaminas, como la vitamina K. Cuando el organismo está poblado de ellas, las bacterias “buenas” logran desplazar a aquellas potencialmente peligrosas que buscan entrar al tracto digestivo. Algunas de las mejores fuentes de las “bacterias amigables” son los productos lácteos cultivados, como el yogur. Antes de probar cualquier alimento nuevo, consúltele a su médico si es apropiado para usted y en qué cantidad.

Vitamina A

Una de las funciones claves de la vitamina A es apoyar la vista y la salud de la piel. También ayuda al sistema inmune y a las membranas mucosas, que actúan como barreras contra las infecciones.

¿Dónde se encuentra? La vitamina A se encuentra de forma activa, lista para que el cuerpo pueda utilizarla, en algunos alimentos de origen animal como el hígado, los huevos y la mantequilla. Pero la mayoría de las personas obtienen gran parte de ella en forma de betacaroteno.

Betacaroteno

Es un poderoso antioxidante y, además, una sustancia precursora de la vitamina A, lo que ayuda al cuerpo a alcanzar el nivel óptimo de esta. El beneficio de aportar vitamina A en forma de betacaroteno es que este proceso se regula de manera homeostática; es decir, el organismo transforma solo lo que necesita y elimina el resto.

¿Dónde se encuentra? En frutas y verduras de color naranja o amarillo, como zanahoria, zapallo, pimentón y naranja. También está presente en otras verduras de hoja verde, como espinacas, lechugas, brócoli, y en suplementos alimenticios.

Vitamina C

Necesaria para el crecimiento y reparación de tejidos. Ayuda a la absorción del hierro y es antioxidante. El cuerpo no produce ni almacena vitamina C, por lo tanto, es muy importante incluir en la dieta diaria alimentos que la contengan .

¿Dónde se encuentra? En frutas y verduras como melones, frutillas, kiwi, cítricos, tomates, repollos, coliflores, pimentones, sandías, papayas y coles de bruselas.

Selenio

Es un oligoelemento esencial; es decir, un elemento que se requiere en muy pequeñas cantidades y que debe obtenerse a través de los alimentos. Puede ayudar a producir enzimas antioxidantes, importantes para prevenir el daño celular. Contribuye a la producción normal de espermatozoides, a la salud del cabello y las uñas, y al normal funcionamiento del sistema inmune y la tiroides. Asimismo, protege a las células del daño producido por la oxidación.

¿Dónde se encuentra? En verduras, pescado, mariscos, carnes rojas, granos, huevos, pollo, hígado, ajo.

Zinc

Es un nutriente mineral esencial para estar sano, ya que cumple numerosas funciones en nuestro organismo. Es importante para el cabello, las uñas, la piel y los huesos. Ayuda en la fertilidad, la síntesis de proteínas, el crecimiento y reparación de los tejidos, y el metabolismo de macronutrientes. Además, tiene un importante rol en el funcionamiento apropiado del sistema inmune.

¿Dónde se encuentra? Los alimentos ricos en proteínas contienen grandes cantidades de zinc. Las carnes de res, cerdo y cordero; las nueces; los granos enteros; las leguminosas; la levadura, y la mayoría de aves y pescados. Los lácteos y huevos también contienen zinc, pero en menor cantidad. Algunos cereales y legumbres aportan zinc, pero también contienen una sustancia llamada “fitatos”, que dificulta su absorción.

Fuentes: Susan Bowerman, directora de educación y capacitación en nutrición Herbalife y Dr. Pedro Barreda, neonatólogo y consultor en nutrición.