Mónica Morales.11 marzo

¿Ha notado, al estar en alguna actividad social, que no puede controlar sus ganas de comer, puede hacerse esta pregunta también cuando se encuentra en diversas situaciones en las que, por más que intente, la comida le gana la batalla?

Esto puede entenderse como ataques de hambre o de ansiedad, esas ganas incontrolables de comer que normalmente surgen de manera repentina o provocadas por alguna situación social o emocional. En pocas palabras, es el gran enemigo de nuestro peso.

Para poder reconocer estos “ataques”, lo primero que debe hacer es conocer cuándo está manifestándose y poder distinguir cuándo es hambre, ansiedad, sed, o necesidad de algún otro tipo de nutriente.

La clave para esto está en la conciencia. Saber y conocer qué, por qué y para qué lo consumimos. La comida siempre se ha asociado a un vínculo socio- afectivo, relacionado a la felicidad y plenitud, incluso como una manera de mostrar amor.

La nutricionista Melania Cevo, de Consultas nutrición, hace un llamado a que las personas aprendan a identificar si a pesar de ese vínculo emocional, ese alimento está dando o quitando salud a su sistema, y a hacerse las siguientes preguntas: ¿Es realmente hambre?, ¿siento soledad?, ¿siento aburrimiento?, ¿siento ansiedad?, ¿sé qué quiero comer?

Otros elementos que le podrían ayudar a entender por qué quiere comer, son los siguientes tipos de hambre con los que probablemente se sentirá identificado al leerlos: hambre nutricional, hambre televisiva, hambre por aburrimiento, hambre por enojo o malestar emocional, hambre de la tarde, hambre por estrés, hambre premenstrual, hambre emocional, hambre visual, hambre social o de celebración.

Algo importante que debe entender es que todas las personas sienten estos tipos de hambre en algún momento, por lo que no debe sentir culpa o reprocharse. Lo que sí hay que hacer, es buscar alternativas para evitarlas, y una de esas es quitar ese miedo a comer entre comidas.

La Dra. Cevo también explica la importancia de dejar los mitos de las entre comidas de lado:

“El cuerpo humano necesita alimentos aproximadamente cada 3 horas, y esto, es la clave para dejar de picar, comer mal, o tener atracones repentinos. Realizar entre 5 y 6 tiempos de comida es normal para una persona conocida sana, es decir, desayuno, merienda, almuerzo, merienda, cena, e inclusive, una merienda nocturna después de la cena”.

Recuerde que comemos para vivir, no vivimos para comer, elija sus alimentos con sabiduría, lo que entra a su cuerpo debería ser en primer lugar saludable, nutritivo y seguro. Elija para snacks o meriendas frutas, y vegetales, o inclusive harinas en una cantidad moderada, de preferencia altas en fibra, y cargadas de vitaminas y minerales.”

A continuación 10 meriendas con menos de 200 calorías, altas en fibra y ricas en vitaminas y minerales.

1) Fruta fresca picada con gelatina liviana. 1 paquete de galletas tipo soda. 140 calorías

2) 1 yogurt liviano, 1 cda de pasas y 1 cda de granola. 190 calorías.

3) 1/2 tz de jugo de manzanas y un paquete de galleta tipo María. 140 calorías.

4) 1 barrita de cereal de 90 calorías y fruta fresca (melocotón, pera, manzana, nectarina, mandarina, entre otros). 150 calorías.

5) 7 bizcochitos (rosquillas de queso) livianos. Jugo de frutas mixtas sin azúcar. 130 calorías.

6) 1 tz de ensalada de fruta fresca con 2 cdas de granola. 140 calorías.

7) Galleta dulce de 90 calorías o menos. (Avena, naranja o manzana) y 1/2 tz de jugo de manzana. 150 calorías.

8) Barra de granola de 100 calorías o menos, yogurt liviano. 190 calorías.

9) 7 palitos de ajonjolí y 1/2 tz jugo natural de uva. 200 calorías.

10) 2 tazas de palomitas de maíz naturales. 1/2 tz de Jugo de naranja sin azúcar. 140 calorías.