Mónica Morales.13 julio

El confinamiento que se está viviendo a nivel mundial, como consecuencia del estado de emergencia por la propagación del COVID-19, presenta múltiples retos para el bienestar de la población; en especial a las personas con algún tipo de discapacidad o necesidades especiales, ya que requieren de cuidados específicos de acuerdo a sus realidades.

El estrés generado por el confinamiento social afecta a toda la familia, ya que existen variables como la cantidad de miembros, estructura de vivienda y dinámicas familiares, que puede no ofrecer un ambiente apto para el desenvolvimiento de las personas con algún tipo de discapacidad y sus familias. Por otro lado, las rutinas de las personas con capacidades diferentes pueden verse alteradas y esto no beneficia sus conductas dependiendo de la discapacidad que presente. 

“Tener una discapacidad no significa que la persona no esté sana o no pueda estarlo. Estar sano representa lo mismo para todas las personas, es decir, estar y mantenerse bien para llevar una vida plena y activa. Esto significa tener las herramientas y la información para elegir opciones saludables y saber cómo prevenir las enfermedades” señaló Hazel Fallas Saborío, Directora de la Escuela de Terapia Física de la Universidad Latina de Costa Rica. 

La experta brinda algunos consejos con el fin de resguardar el bienestar de esta población vulnerable: 

  1. Es necesario involucrar activamente a la persona con capacidades diferentes en todas las medidas de protección y vigilancia que se adopten para prevención del COVID-19 en el hogar. 
  2. Lo ideal es organizar los espacios en casa de manera que haya la mayor cantidad de espacio libre, para tener facilidad en el desplazamiento y limpieza de esta. 
  3. Si la persona con discapacidad acude a un Centro de Atención Integral para Personas Adultas con Discapacidad (CAIPAD), a una escuela de educación especial o a un servicio de Terapia Física, se debe acatar las recomendaciones que les brinden o solicitar una guía sobre actividades físicas y ocupacionales para realizar en el hogar. 
  4. Establecer horarios y rutinas, para comer, ver televisión, dormir y generar actividades en familia. 
  5. Es necesario que el cuidador o la persona responsable en el hogar cumpla con todas las medidas de salud y que pueda alternar las funciones con otra persona que forme parte de la misma burbuja social. Esto con el fin de evitar el recargo de actividades hogar- atención. 
  6. Es recomendable utilizar pictogramas, fotografías, dibujos, señas, juegos, etc. Adicionalmente, es importante incluir el uso de la tecnología, si se tiene acceso a dispositivos y conectividad como videos, audios, presentaciones, esto permitiría el contacto social con otros.
  7. También es sano salir a caminar, tomando en cuenta las características de la persona y sus necesidades de salud. El fin es buscar espacios de esparcimiento y relajación, para cuidar la salud física y mental. 
  8. Si se sale del hogar es necesario acatar las indicaciones emitidas por el Ministerio de Salud, tomando en cuenta si la persona soporta o mantiene la mascarilla, la careta en su cabeza y el lavado constante de manos, con el fin de no generar otras dificultades de su orden conductual.
  9. Es importante que todos los miembros de la familia gocen de buena salud mental, emocional y física, ya que permanecer con una persona que requiere de constantes apoyos puede llegar a deteriorar dichas condiciones de salud.
  10. La familia debe organizarse y ayudarse de manera colaborativa en pro de una mejor calidad de vida, tanto para la persona con discapacidad, como para los miembros de la familia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la rehabilitación destinada a las personas con discapacidad debe alcanzar y mantener un nivel óptimo de desempeño físico, sensorial, intelectual, psicológico y/o social. La rehabilitación abarca un amplio abanico de actividades, como atención médica de rehabilitación, fisioterapia, psicoterapia, terapia del lenguaje, terapia ocupacional y servicios de apoyo. 

Fuente: Hazel Fallas Saborío, Directora de la Escuela de Terapia Física de la Universidad Latina de Costa Rica