María Fernanda Salas.27 mayo

El covid-19 pareció habernos tomado a todos por sorpresa, a pesar de que lo veíamos acercarse lentamente. Empezó el 31 de diciembre del año pasado, cuando China reportó un aumento en los casos de neumonía en la provincia de Wuhan. La semana siguiente, el 12 de enero, se publicó que se trataba de un nuevo virus; sin embargo, de los 41 casos confirmados solo se había reportado una muerte en un paciente con condiciones médicas subyacentes. El primer caso fuera de China se identificó al día siguiente, en Tailandia, y, la primera muerte, el 2 de febrero en FIlipinas. Los casos se multiplicaron rápidamente, y el 21 de febrero vimos el primer brote en Italia; 16 días después, el país puso a sus 60 millones de habitantes en cuarentena. Actualmente, un tercio de la población mundial se encuentra bajo algún tipo de cuarentena o restricción.

El hecho de que la situación sea crítica en otros países, pero afortunadamente no así en el nuestro, no nos exime de experimentar sentimientos de confusión y ansiedad cuando somos nosotros los que debemos permanecer en casa en medio de una crisis mundial. La psiquiatra Patricia Gamboa afirma que “por otras epidemias que hemos visto en otros lugares, la ansiedad, la depresión y el síndrome de estrés postrauma se triplican, en su mayoría”. Por esto es indispensable asegurarnos de cuidar nuestro estado de salud mental durante estos momentos de crisis. Los siguientes consejos pueden ayudarle a lograrlo.

1. Mantener una rutina

“Ante una incertidumbre mundial, lo único de lo que tenemos certeza es de nuestras actividades de cada día”, comentó la psicoanalista Helena Bolaños. Precisamente, uno de los aspectos que puede causar mayor estrés en la situación actual es sentir que nuestra vida ha girado fuera de control y que no tenemos poder sobre lo que pasa a nuestro alrededor. De ahí la importancia de mantener una rutina que nos dé un sentimiento de estabilidad; por ejemplo, dormirse, despertarse y bañarse a horas similares todos los días. Además, es beneficioso que haya un tiempo determinado para trabajar y otro para relajarse o divertirse.

Gamboa enfatiza que no se trata solo de tener una rutina cualquiera, sino una que se parezca a la que seguíamos antes de la pandemia, en condiciones normales. “Es relevante mantener un rutina de día y una rutina de noche. Nada de eso de bañarse y volverse a poner pijamas. Hay más posibilidad de que uno se deprima si pasa acostado todo el día o si trabaja a las tres de la madrugada sin dormir”. Asimismo, recalca la importancia de marcar la diferencia entre los días de entre semana y los fines de semana.

2. La importancia de no hacer nada

Es normal que en esta época sintamos que tenemos que llenar todo nuestro nuevo tiempo libre. La psicoanalista Nicole Loynaz comenta que “lo que puede jugar en algunos casos es un sentimiento de culpabilidad por sentir que permanecemos sin actividad cuando anteriormente gozábamos de mucha”. Sin embargo, debemos recordar que no estamos en casa de vacaciones o por gusto. Es normal que nos sintamos cansados o abrumados, aunque nuestras actividades hayan disminuido.

Bolaños, por su parte, agrega que este es un momento ideal para entrar en sintonía con nosotros mismos. “Escuchemos a nuestro cuerpo. Tal vez necesitamos descansar no solo de lo ajetreado de la vida diaria, sino también de la presión que nos ponemos día a día para cumplir las expectativas sociales”.

3. Aprender a convivir con la familia

Para muchos este puede ser uno de los aspectos más retadores. Convivir con varias personas 24/7 ya es difícil, pero encima de eso hay que sumarle que los miembros de la familia se pueden encontrar frustrados, ansiosos o angustiados por la incertidumbre actual. Bolaños recomienda, ante todo, el respeto y la empatía. “Todos estamos pasando por lo mismo; sin embargo, no todos actuamos de la misma manera ante las crisis. Comunicarse en familia es fundamental. Incluso las rutinas deben completarse según las necesidades de cada familia.”

Además, hay que encontrar un balance entre el tiempo individual y el tiempo en familia. “Es importante, aunque se esté en un mismo espacio, buscar actividades distintas y ser estrictos con el tiempo individual, como también utilizar otros momentos para fortalecer el vínculo en familia”, comentó Loynaz.

4. Conectar con amigos de nuevas maneras

En este momento no es ideal salir con amigos, pero, como somos seres sociales, todavía necesitamos interacción con personas más allá de nuestras familias. Gamboa recomienda utilizar las videollamadas y no limitarse solo a las redes sociales. Existen también otras aplicaciones que pueden ayudarnos a mantener contacto de maneras diferentes. Por ejemplo, la extensión Netflix Party permite ver series o películas al mismo tiempo que nuestros amigos.

Finalmente, es importante recordar que, aunque este sea un tiempo indudablemente difícil para todos, podemos aprender mucho de él. Bolaños recalca que estas situaciones nos ayudan a concientizar sobre las cosas que realmente nos hacen felices, ya que muchas no tienen nada que ver con lo material. Aprendemos a valorar lo que antes nos parecía simple, como el tiempo con amigos. Además, como mentó Loynaz, “sacan la parte solidaria de las personas. Un virus nos obliga a cuidarnos unos a otros porque todos corremos el mismo riesgo”.