Cecilia López.20 septiembre

Cuando viajamos, por más emocionados que estemos, podemos presenciar una alteración en el sueño que puede llegar a ser una gran molestia y traer consigo consecuencias a nuestro cuerpo. A este síndrome se le conoce como “jet lag”, el cual afecta el ritmo circadiano (proceso que regula el sueño, las hormonas, presión arterial, temperatura, entre otros).

Cuando nuestro cuerpo experimenta cambios bruscos de ciclo de luz y oscuridad, se pueden desarrollar diversos malestares que impiden disfrutar al 100% el viaje. Entre los efectos más frecuentes se puede mencionar el insomnio, mucho cansancio durante el día, irritabilidad, falta de apetito y pérdida de concentración.

El jet lag no siempre es igual, hay estudios que demuestran que viajar hacia el este tiene más efectos en nuestro cuerpo, que viajar hacia el oeste. Esto porque cuando viajamos al este implica moverse contra la luz del sol, lo que hace que el cerebro piense que la noche se alarga y cuando estemos preparándonos para dormir, nuestro cuerpo estará listo para despertar.

No obstante, se pueden seguir unas recomendaciones que nos pueden ayudar a disminuir el desequilibrio del reloj interno, para que los efectos sean menos evidentes y podamos gozar del viaje de nuestros sueños:

Evite el café: Nuestro primer impulso cuando experimentamos cansancio es tomar café, sin embargo, si lo que intentamos es evitar el jet lag, entonces evitarlo será lo mejor, ya que la cafeína deshidrata el organismo y empeorará el síndrome.

Hidrátese: El aire presurizado del avión reseca mucho la piel, ya que se tienen niveles de humedad muy por debajo a lo que solemos estar acostumbrados. Se aconseja mantenerse hidratado para evitar molestias generales y poder descansar más fácilmente.

Cambia el horario paulatinamente: Si es posible, es recomendable ajustar día tras día un poco el horario de sueño, para que cuando se llegue a la otra zona horaria el cambio no sea tan grande.

Escoja un vuelo nocturno: Optar por un vuelo que salga de noche es mejor, ya que el cuerpo tendrá la oportunidad de descansar y acomodarse mejor al cambio de horario.

Duerma más: Siempre que llegamos a un lugar nuevo, lo que queremos hacer es salir a conocer temprano para aprovechar el día, pero cuando el cuerpo lo necesita, es mejor descansar un par de horas más en la cama.