Cecilia López.8 octubre

¿Cuánto debe durar?, ¿a qué hora debo tomarla?, ¿cuáles son sus beneficios? Todas estas preguntas pueden surgir cuando hablamos de tomar una siesta que realmente nos ayude a activarnos por lo que resta del día.

El descanso por la tarde puede reducir la somnolencia, mejorar el rendimiento, la productividad, la creatividad, la memoria e incluso el estado de ánimo. Asimismo, esta puede acelerar el sistema inmunológico y reducir el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

No obstante, existen ciertas claves para realmente lograr que la siesta sea positiva en las horas que quedan de nuestro día:

Antes del entrenamiento

¿No sabe si ir al gimnasio antes o después de la siesta? Es recomendable que elija la segunda opción, ya que el ejercicio hace que se estimule el cerebro y si realiza ejercicio antes de tomar la siesta, le costará más dormir.

No más de 30 minutos

Las siestas que duran entre 15 y 30 minutos, aumentan el estado de alerta, lo que ayudará a estar más concentrado y productivo, y evitan que la persona quede aturdida o que interfiera con el sueño nocturno.

Sea consistente

Intente dormir la siesta a la misma hora todos los días, para que su cuerpo aprenda cuándo es hora de descansar y pueda quedarse dormido más rápido y estar menos desorientado al despertarse.

La hora más común para sentirse fatigado suele ser entre las 2 y las 4 p.m., pero si el cuerpo da señales de cansancio, no tema en relajarse un rato y dejar que empiece la siesta.

Busque un lugar cómodo y el contexto adecuado

Encontrar un lugar cómodo para dormir siempre es esencial, si no existe este factor, lo más seguro es que vaya a terminar dando vueltas y no logre dormir.

Asimismo, dormir en cualquier parte tampoco es recomendable, ya que quedarse dormido en la oficina, sobre el teclado del computador o en una posición incómoda, lo único que va a dejar es dolor muscular.

No se oblige

No todas las personas son fanáticas de la siesta, incluso, hay estudios que demuestran que el 50 por ciento de las personas no se benefician de las siestas en término de estado de alerta y productividad.

Realice varios intentos por un mes, al menos unas tres veces por semana. Si para entonces no puede dormir o se despierta más cansado y menos productivo, intente la meditación o un descanso tranquilo, dónde se encuentra despierto pero con poca luz y sin recibir información.