Mónica Morales.19 agosto

El manejo del estrés, la alimentación según sus necesidades individuales, el ejercicio y la actividad física, el control del uso de medicamentos, considerar seriamente la prevención de enfermedades y el manejo del tiempo libre son prácticas del autocuidado que muchas veces pasamos por alto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el autocuidado es “la habilidad de los individuos, familias y comunidad de prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a la enfermedad y la discapacidad con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica”.

The International Self-Care Foundation (Fundación Internacional del Autocuidado) impulsa la promoción del autocuidado como un estilo de vida que debe contemplarse las 24 horas, los siete días a la semana. Es una responsabilidad que no tiene pausa.

Son siete los pilares del autocuidado que toda persona debe aprender y aplicar en la medida de sus posibilidades para lograr una vida saludable:

1. Alfabetización sobre la salud: capacidad de las personas para obtener, procesar y comprender la información básica sobre la salud y los servicios necesarios para tomar decisiones de salud apropiadas.

2. Autoconsciencia de la condición física y mental: conocimiento de la persona respecto a sus valores de salud como el índice de masa corporal (IMC), nivel de colesterol, presión arterial, entre otros.

3. Actividad física: práctica de actividad física con intensidad moderada, como caminar, andar en bicicleta o participar en deportes.

4. Alimentación saludable: aplicación de una dieta nutritiva y equilibrada con niveles adecuados de ingesta de calorías.

5. Mitigación de riesgos: limitar el tabaco y consumo de alcohol, así como vacunarse, practicar sexo seguro y usar protectores solares.

6. Buena higiene: conjunto de conocimientos y técnicas que aplican los individuos para el control de los factores que ejercen o pueden ejercer efectos nocivos sobre su salud como lavarse regularmente las manos y los dientes, así como tomar las recomendaciones para preparar la comida, considerando la limpieza y el mantenimiento de los alimentos.

7. Medicación responsable: uso racional y responsable de los productos, servicios, diagnósticos y medicamentos.

Según este enfoque, la persona pasa de ser una mera receptora de los servicios de salud a hacerse responsable de la misma.

Beneficios del autocuidado

Según la Industria Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR), el autocuidado tiene múltiples beneficios individuales y sociales, por ejemplo:

- Cuando los consumidores tienen acceso a productos de venta libre convenientes, pueden cuidarse a sí mismos de manera oportuna, lo que puede mejorar los resultados de su salud y su calidad de vida.

- Cuando se evitan visitas médicas innecesarias como resultado de la disponibilidad y el uso de productos de venta libre, los médicos y otros profesionales de la salud tienen más tiempo para concentrarse en casos más graves y en aquellos pacientes que realmente requieren atención médica.

- Los medicamentos de venta libre permiten que los consumidores eviten las costosas visitas médicas, lo que ayuda al sistema de salud pública ahorrar dinero y al mismo tiempo mejorar la productividad de la sociedad.

“El autocuidado nunca había sido tan importante como hasta ahora, apoyando a que se impulse una cultura que permita lograr mejores condiciones de vida, así como contribuyendo con los sistemas de salud para que sean más sustentables”, expresó Rogelio González, Director Regional del negocio de Consumo Masivo de Bayer en Centroamérica y el Caribe.