Mónica Morales.14 noviembre, 2019

Tener una deficiencia visual afecta nuestra orientación y el modo en que disfrutamos de la vida, de esto no se escapan los niños, por lo que es fundamental evaluar la visión de los pequeños desde que nacen, siendo bebés se les identifica defectos anatómicos que pueden evidenciar problemas como estrabismo, catarata congénita o alguna alteración que deba recibir tratamiento en temprana edad.

Señales

Los padres de familia deben estar atentos a los menores en cuanto a la vista se refiere, estos pueden presentar señales importantes que indican que es hora de visitar un especialista.

Algunas pueden ser: ojos rojos, picazón en los ojos, ardor constantemente o dolores de cabeza. Además, tener mala visión –ya sea de cerca o de lejos– en ocasiones genera malestar en los padres pensando en que sus hijos no entienden o no quieren realizar una actividad, a esto se le suma problemas de rendimiento escolar, lo que hace que no se concentren, no vean bien la pizarra o los documentos que les brindan en los centros educativos.

Las desviaciones en los ojos también se les debe prestar atención y por supuesto si nota que la persona debe acercarse mucho a una pantalla, celular o un libro, ya que esto denota un padecimiento que debe controlarse a tiempo.

El no reconocer a las personas, tener problemas para esquivar obstáculos como escalones o esquinas, el no hacer contacto visual con las demás personas también son importantes de examinar.

¿Cada cuánto se debe realizar los exámenes de la vista?

Según los expertos de Zarah Carter, si los niños se encuentran en algún tratamiento la indicación la hará el profesional que esté a cargo, depende también si los padres tienen factores de riesgo como padecer defectos refractivos o alergias que deban revisar cada 6 meses preventivamente. Si no hay factores de riesgo lo normal es realizar examen anualmente.

Lentes recomendados

Si llegó la hora de utilizar gafas, se debe tener bastante cuidado al escogerlos, tomando en cuenta temas como la edad, el comportamiento, si están en la escuela o el kínder, y la actividad física que realizan.

“Los lentes que se recomiendan son aquellos que estén fabricados con materiales resistentes a los impactos, que cuenten con protección 100% UV y que además les permitan tener una excelente calidad óptica, es decir que puedan ver de mejor manera los colores, el contraste y la profundidad de las imágenes”, explica la optometrista Melissa Sierra.

En cuanto al material, en la actualidad los aros son elaborados con resinas plásticas como acetato, silicona y nylon TR90, lo que los hace que sean flexibles, pero a la vez resistentes. Vienen en distintas formas que se ajusten al rostro del niño, pueden ser rectangulares, ovaladas o redondeadas, vienen en colores llamativos y de moda lo que los hace sentir felices y cómodos de usar gafas.

Consejos
  • Los menores de 2 años no deben usar dispositivos electrónicos como el celular o tablet.
  • Regule el uso de estos dispositivos según la edad.
  • Los niños deben realizar actividad al aire libre, esto ayuda a que no desarrollen defectos visuales como la miopía.
  • Brinde una alimentación rica en antioxidantes, carotenoides y vitamina A, como la zanahoria, calabaza, pimientos, frutas y verduras.
  • Cuando ya son usuarios de anteojos, se recomienda que los cuiden, no durmiendo con ellos, no jugando bruscamente para evitar roturas o rayaduras, tratar en lo posible no hacer deporte con ellos.
  • Si los lentes poseen tratamientos especiales como antirreflejo, transitions o polarizado, no exponerlos al calor excesivo, ni a sustancias tóxicas o corrosivas: como perfumes, lacas, lociones corporales.
  • Deben los padres velar por limpiarlos con regularidad, con agua y jabón suave preferiblemente de tocador y enseñarles como deben hacerlo.

Fuente: Zarah Carter, ubicado en el Centro Comercial 7 Bancas en Escazú.