Analía Filosi, GDA.6 abril

La muerte por atragantamiento no es algo común y es perfectamente evitable si se conoce la maniobra de emergencia y se aplican algunas medidas de prevención. Por ejemplo, no hablar con la boca llena no es solo cuestión de educación; podría llegar a ser un asunto de vida o muerte.

¿Por qué no hablar y comer al mismo tiempo? La boca se separa en dos sectores: uno que va hacia la vía respiratoria (laringe, tráquea) y otro que da al esófago. Hay un órgano –similar a una tapita– llamado epiglotis, el cual permite, junto con las cuerdas vocales, el proceso de la fonación. Al hablar, la epiglotis se levanta para que pase el aire que llega a las cuerdas vocales y las tensa; así se produce el habla.

Cuando vamos a comer, esa tapita se baja, tapa el sector de las cuerdas vocales, y la comida va hacia el esófago. Si se habla, se mastica, se come y se traga al mismo tiempo, la epiglotis se está moviendo constantemente. Por esa razón, un pequeño pedazo del bolo alimenticio podría pasar hacia donde no debe: el aparato respiratorio.

Si el trozo de alimento es muy grande y queda trancado en ese sector, impide que pase el aire, y la persona podría morir de asfixia porque no puede generar una ventilación.

¿Cómo reaccionar?

Ante un episodio de atragantamiento, se debe aplicar una maniobra que aumente la presión intratorácica que permita expulsar el cuerpo extraño.

Si la persona que se atraganta está acompañada, se recomienda que quien esté con ella practique la maniobra de Heimlich.

En un episodio de este tipo, por lo general lo primero que hace el afectado es llevarse las manos al cuello, por reflejo. La otra otra persona se debe poner por atrás, abrazarlo con las dos manos, juntar una mano con el puño cerrado y, con la otra, empujar lo que vendría a ser la boca del estómago o el sector bien debajo del esternón. Se debe apretar de adelante a atrás, de abajo hacia arriba, para aumentar la presión dentro del tórax, de manera tal que la persona expulse el cuerpo extraño.

Hay que intentarlo una y otra vez hasta que esto ocurra. Si no sale el objeto, en poco tiempo la víctima va a perder el conocimiento, puesto que el primer órgano al que no le llega el oxígeno es el cerebro.

“Ahí ya estaríamos en un grado evolucionado. Se podrían generar aumentos fuertes de la presión en ese sector para tratar de sacar el objeto o, ya que está inconsciente, abrirle la boca e intentar sacarlo con algo”, explicó Blauco Rodríguez, médico especialista en emergencias .

Si el que se atraganta es un niño, lo que se hace es colocarlo boca abajo y pegarle en el tórax con la palma de la mano para aumentar la presión y que el objeto salga.

Si la persona que sufre el atragantamiento está sola, hay que hacer algo para generar un aumento de la presión intratorácica. Lo más común es buscar una mesa que esté a la altura del sector abdominal –de la boca del estómago–, tomar un poco de carrera, impulsarse y apretar esa parte del cuerpo contra el borde de la mesa.

Un dato por tener en cuenta es que el atragantamiento es más frecuente en los dos extremos de la vida ."En el niño, porque no es consciente exactamente del proceso de deglución, y si le dan algo muy grande para comer puede tener un proceso de asfixia; y en el adulto mayor, porque, por pérdida de la musculatura para generar la masticación o por pérdida de piezas dentales, se le dificulta el proceso de desmenuzamiento de los alimentos".

Para el médico Rodríguez es fundamental que toda la población esté educada en la prevención y conozca técnicas de primeros auxilios. “Me atrevería a decir que es algo que debería enseñarse masivamente, en centros de enseñanza de todos los niveles, y en lugares de trabajo públicos y privados, porque la persona que puede salvarnos la vida es la que tenemos al lado”, destacó. Añadió que “los medios de comunicación, en todas sus formas, también tienen un rol fundamental informando a toda la población sobre estos temas”.

Es clave conocer las maniobras de primeros auxilios, teniendo en cuenta lo que hoy tardan las ambulancias en llegar al lugar del llamado, sea porque está alejado de un centro poblado o por el congestionamiento vial.

“O hacemos la maniobra nosotros o la persona literalmente estará muerta. Será por muerte cerebral. El corazón sigue bombeando, pero bombea sangre sin oxígeno. A los tres, cuatro, cinco minutos, ya hay muerte de neuronas y es irreversible. Por definición, una persona está muerta cuando tiene muerte encefálica, aunque siga teniendo pulso”, detalló el médico.

Maniobra de Heimlich
  1. Párese detrás de la persona.
  2. Coloque un puño justo por encima del ombligo y debajo de las costillas de ella, con el pulgar contra el abdomen.
  3. Cubra el puño con la otra mano y presione hacia adentro y hacia arriba del abdomen con la fuerza suficiente para despegar los pies de la víctima del suelo.
  4. Si no es posible abrazarla, ejerza presiones en la mitad del esternón desde detrás de la víctima. Si las presiones no expulsan el objeto, apoye el pecho con una mano y dele golpes en la espalda con la otra mano.
  5. Si está solo, siéntese y doble el cuerpo de manera que las piernas presionen el estómago. O presione el vientre contra el respaldo de una silla o el borde de una mesa.
  6. Si la víctima de atragantamiento es un niño, no presione con tanta fuerza como para levantarlo del suelo.
  7. Si se trata de un bebé (menor de dos años), póngalo sobre su brazo boca abajo, usando el muslo como apoyo. Sostenga el pecho del pequeño con la mano y la mandíbula o los dedos, manteniendo la cabeza más abajo que el resto del cuerpo. Dé cinco golpes fuertes y rápidos entre los omóplatos, con la base de la palma de la otra mano.

Fuente: Dr. Blauco Rodríguez, especialista en emergencias.