Mónica Morales.14 octubre

Los anteojos son un producto sanitario, lo que hace que sea necesario cambiarlos cada cierto tiempo y tenerlos en buenas condiciones, esto incluye desde el cuidado diario hasta el uso de la garantía que brinda cada óptica.

La garantía se la deben dar cada vez que usted compra gafas ya sean de sol o graduados, esto es un seguro que cubre cualquier accidente o rotura principalmente, pero también algunas ópticas dan otras alternativas adicionales como una garantía de adaptación estética y un seguro de cambio de graduación.

“Si no ha quedado satisfecho con los lentes graduados que compró, o tiene dificultades para adaptarte al uso de progresivas, le recomendamos acudir a la óptica para que el profesional analice las causas de sus dificultades y le proponga posibles soluciones, de ahí radica la importancia de que se cuente con una garantía”, explicó Francesco Manca, Gerente de Zarah Carter.

Además de contar con la garantía, quienes utilizan permanentemente lentes deben tener algunos cuidados a la hora de limpiarlos, guardarlos y quitarlos.

Estas son las recomendaciones básicas:

  • Limpie sus lentes y montura regularmente con un paño suave de microfibra.
  • Cuando están más sucios o una vez por semana, se limpia con agua y jabón y se seca con una toalla.
  • Evite que sus gafas entren en contacto con detergentes del hogar y productos de belleza como lacas y perfumes, estos pueden dañarlos.
  • Utilice las dos manos para ponérselas o quitárselas.
  • Guárdelas en el estuche rígido que le brindan al momento de compra.
  • Sujételas por el puente, no por las varillas.

“Los lentes no tienen una gran complejidad en su cuidado, pero sí es importante no dejarlos mucho tiempo en remojo o dejarlos húmedos después de limpiarlos, ya que podrían llegar a oxidarse algunas de las partes metálicas. Por otro lado, con respecto del sol, el único cuidado es no dejarlos en lugares muy expuestos con altas temperaturas”, finalizó Manca.