Francella Madrigal.27 mayo

Marilyn Monroe, Cindy Crawford y Angelina Jolie son mujeres que el mundo ha denominado como “sex symbols”, parte de su sensualidad se ve amplificada por los lunares que se han convertido en rasgos característicos de su imagen. Los lunares nos distinguen de otros y pueden ser esos detalles de nuestros cuerpos que secretamente son nuestros favoritos; sin embargo, tenemos que estar atentos a los posibles cambios en ellos ya que pueden ser señal de cáncer de piel.

El melanoma es una enfermedad que nace debido a la formación de células cancerosas en los melanocitos (células que producen el pigmento conocido como melanina y le dan color a la piel) y el primer signo de un melanoma es un cambio de tamaño, forma, color o textura de un lunar. Suelen tener tonos café o negro y presentan una forma y bordes irregulares, con mitades con aspectos diferentes.

Del total de muertes por cáncer de piel, el 90% son producto del melanoma –Costa Rica el 50% de los pacientes a los que se les detectan melanomas fallecen– convirtiéndolo en el más agresivo del mundo. Por ello, es importante resaltar el funcionamiento de la enfermedad, su prevención y detección temprana para evitar nuevos casos.

La doctora Alicia Van der Laat, del Centro de Investigación del Manejo del Cáncer, indica que las principales causas del melanoma están relacionadas con la constante exposición al sol sin protección y el uso de cámaras de bronceado. La especialista insiste en la importancia de examinarse frecuentemente, “si tiene un lunar que aumenta de tamaño, cambia de coloración o empieza a sangrar consulte a su dermatólogo inmediatamente”.

La evolución de un melanoma.
La evolución de un melanoma.

Esta enfermedad puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque con leves diferencias entre los géneros. En el caso de los hombres comienzan en cuello, hombros y caderas, mientras que en las mujeres es más común que los primeros signos se muestren en las piernas y brazos.

Tipos de melanoma

El melanoma se puede clasificar en cuatro grandes grupos:

Melanoma de extensión superficial: Es el más común en personas de raza blanca entre los 40 y 50 años. En los hombres se manifiesta en la espalda y, en las mujeres, en sus piernas. Usualmente, este tumor evoluciona lentamente (meses o años).

Melanoma nodular: Es el segundo tipo de melanoma más frecuente, con un 10-15% de frecuencia en la raza blanca. Los hombres son los más propensos a padecerla y tiende a crecer rápidamente en el área de la espalda, con posibilidad de sangrado y ulceración.

Melanoma sobre lentigo maligno: Aparece con más frecuencia en adultos mayores, en zonas del cuerpo que se han expuesto al sol, tales como la cara o cuello. Se puede apreciar como un punto o mancha muy pigmentada que crece paulatinamente.

Melanoma lentiginoso acral: Es la clase de melanoma más frecuente en personas de raza negra. A partir de los 60 años, puede presentarse en las palmas y plantas de los pies y manos. Es común que el grosor de la piel en esas áreas evite detectarlo hasta que se presente una úlcera que provoque sangrado.