El Mercurio/GDA/Chile.24 junio

Nadar en el mar altera el microbioma de la piel y puede aumentar la probabilidad de infecciones, según una investigación presentada en la reunión anual de la American Society for Microbiology, que se realizó en junio en San Francisco (EE.UU.).

“Nuestros datos demuestran por primera vez que la exposición al agua del océano puede alterar la diversidad y la composición del microbioma de la piel humana”, dice Marisa Chattman Nielsen, estudiante de doctorado de la Universidad de California en Irvine y autora principal del análisis.

El estudio fue motivado por trabajos previos que mostraron asociaciones entre la natación en aguas marinas y las infecciones, y por la alta prevalencia de la mala calidad del agua en muchas playas, debido a la presencia de aguas residuales.

Línea de defensa

Investigaciones recientes han demostrado que los cambios en el microbioma pueden dejar al huésped susceptible a la infección e influir en el desarrollo de algunas enfermedades, tanto gastrointestinales y respiratorias, como infecciones auditivas y cutáneas.

Los investigadores detectaron bacterias oceánicas en un total de nueve voluntarios a quienes se pidió nadar en una playa. Antes de hacerlo, todos los participantes tenían diferentes comunidades bacterianas en su piel, pero después de nadar, todos presentaban comunidades similares y completamente diferentes a las que mostraban antes de meterse al agua.

Foto: Shutterstock.com
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“Un hallazgo muy interesante fueron las especies de Vibrio -que incluye a la bacteria que causa el cólera-; se detectaron en cada participante después de nadar en el océano y secar al aire”, explica Nielsen. A las seis horas posteriores a la natación, todavía estaban presentes en la mayoría de los voluntarios, pero a las 24 horas solo fue observable en una persona.

“Aunque muchos Vibrio no son patógenos, el hecho de que los encontremos en la piel después de nadar demuestra que las especies patógenas podrían persistir en la piel por más tiempo”.

La piel es la primera línea de defensa del cuerpo, tanto física como inmunológicamente, durante la exposición a agua contaminada. Por eso, un microbioma sano protege al huésped de la colonización e infección por microbios oportunistas y patógenos.