GDA .27 marzo

Un estudio de la Universidad de Harvard, sobre la base de datos de más de cien mil personas en EE.UU., advierte que el consumo frecuente de bebidas, jugos y aguas azucaradas eleva el riesgo de muerte prematura, sobre todo a causa de enfermedades cardiovasculares y, en menor medida, por cáncer.

Según el trabajo publicado ayer en la revista Circulation, de la Asociación Estadounidense del Corazón, tomar de uno a cuatro refrescos al mes supone un 1% de incremento del riesgo de muerte prematura; de dos a seis por semana, un 6% más; de una a dos por día, un 14%; y dos o más al día, un 21%. Para el doctor Vasanti Malik, investigador del Departamento de Nutrición de la universidad y autor principal del estudio, este es un llamado a “beber más agua”. A su juicio, “una opción saludable que puede contribuir a una mejor salud y mayor longevidad”.

Una recomendación que debe ser escuchada por los chilenos: aunque el consumo de este tipo de bebidas en el país cayó en 21,6% tras la aplicación de un impuesto específico en 2014, la población local sigue estando entre las con mayor ingesta a nivel mundial, con 2,7 litros mensuales por persona en promedio. Las bebidas azucaradas son la principal fuente de azúcar agregada en la dieta en muchos países.

Para la investigación de Harvard se analizaron datos de más de 80.500 mujeres y 37.700 hombres, todos voluntarios que participan en dos grandes estudios longitudinales por más de tres décadas. Así, a través de encuestas sobre el consumo de bebidas azucaradas, y tras ajustar varios factores, Malik y sus colegas descubrieron también que el riesgo de muerte prematura es mayor entre la población femenina.

“Los refrescos de dieta o endulzados artificialmente pueden usarse para ayudar a los consumidores frecuentes de bebidas azucaradas a reducir su consumo”, dice el investigador. Sin embargo, tampoco se debe abusar de ellos: beber cuatro o más de estas bebidas por día también se asoció con un mayor riesgo de mortalidad en mujeres.

Estudios previos ya han mostrado un vínculo entre las bebidas azucaradas y el aumento de peso y los problemas de salud relacionados, como enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, “factores de riesgo importantes para una muerte prematura”, dice Malik.

El doctor Walter Willett, otro de los autores, plantea que estos resultados ayudan a promover las políticas para limitar la comercialización a niños y adolescentes, y para aumentar los impuestos, “porque el precio actual de las bebidas azucaradas no incluye los altos costos de tratar sus consecuencias”.