Mónica Morales.28 septiembre

Todas las mujeres tenemos claro que debemos visitar a nuestro ginecólogo, hacernos el papanicolau y la mamografía… pero, ¿y los cuidados del corazón?

Hemos estado dejando de lado la atención a este importante órgano y las consecuencias son fatales: las enfermedades cardiacas son las que cobran más muertes. Sí, en nosotras también. Incluso, morimos más de cardiopatías que de todas las formas de cáncer juntas.

Para agravar las cosas, no tenemos claro cuáles son los síntomas de un ataque cardiaco en mujeres. Si usted está pensando en un dolor en el pecho, falta de aire, dolor en los brazos, mareos: todo eso es correcto… en el cuerpo de los hombres.

Los síntomas en las mujeres están muy poco estudiados y, según la cardióloga Gabriela Castillo, pueden ser inespecíficos, es decir, pueden ser cualquier cosa. Muchas veces se confunde con ansiedad o pánico y por eso, no recibe la atención correcta.

Este desconocimiento no solo lo tiene la población sino también muchos médicos, cayendo en el error de no diagnosticar las enfermedades cardiacas a tiempo o no ser tan agresivos en el tratamiento.

Las diferencias entre hombres y mujeres están marcados en parte por condiciones biológicas: nuestros vasos sanguíneos e índice corporales son más pequeños; además, el sistema hormonal se comporta diferente. La gran otra parte (un 80 %) tiene que ver con los hábitos de vida.

¿Si no tenemos claros los síntomas, cómo determinamos la enfermedad? La clave está en el historial médico de cada mujer. Hay factores que son detonantes de las cardiopatías: tomar pastillas anticonceptivas después de los 35 años, el fumado, la obesidad, colesterol elevado, diabetes y la menopausia.

Si tiene una o varias de las variables anteriores, debe llevar un estricto control médico y exigir a su doctor que le ponga atención al corazón, pues muchas veces se menosprecian los síntomas y no se realiza a tiempo el exámen de lípidos ni el electrocardiograma.

Además, tenga en cuenta que lo más importante es la prevención basado en actividad física, rutinaria de bajo impacto, alimentación saludable, control de peso y evitar el tabaco.

Alerta, corazones

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha determinado que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. En Costa Rica también lo son, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Al año, 17.3 millones de personas mueren en el mundo a causa de enfermedades cardiovasculares, 1.9 millones de esas muertes ocurren en el continente americano.

Y hay datos más alarmantes: un 35% de las muertes por enfermedades cardiovasculares ocurren prematuramente en personas de 30 a 70 años.

Si lo ponemos en datos económicos, en el 2016, la CCSS invirtió ¢245.350 millones en la atención de pacientes con enfermedades cardiovasculares (hospitalizaciones, consultas externas y servicios de emergencia).

Además, las enfermedades cardiovasculares generaron 1.443.233 atenciones y 245.350 días de incapacidad en 2016.

Sobre los factores de riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, los datos globales son alarmantes y Costa Rica no es la excepción: 1 de 4 adultos ticos es hipertenso; los medicamentos más consumidos en el país son para controlar la presión, el colesterol y los nervios; cada vez hay más escolares obesos; el tabaquismo inicia desde la adolescencia y un 60% de los adultos podrían morir debido a una vida sedentaria.

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Menopausia y corazón

Es en la posmenopausia que aparece un aumento de la incidencia de la enfermedad coronaria. Sin embargo no es el único factor. Los tradicionales como tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión y lípidos altos son también factores que influyen en los males cardiacos.

En las mujeres, debido al efecto protector de los estrógenos, la cardiopatía isquémica suele aparecer en la posmenopausia. Esta condición se presenta sobre todo como angina de pecho, es decir como dolor con diferentes patrones, mientras que en el varón lo hace en forma de infarto agudo de miocardio y muerte súbita.

La presencia de dolor atípico, sin las características clásicas, es mucho mayor en las mujeres; con la fortuna que muchas veces el grado de enfermedad es mucho menos severa pero aún así importante.

Todas las mujeres debemos considerar que en la menopausia y posmenopausia debe existir un mayor control médico, ya que es frecuente que aparezca aumento de la presión arterial y cambios en el perfil de lípidos que se habían mantenido bien controlados previo al cambio de vida.

Es muy importante si la paciente tiene factores de riesgo como fumado, antecedente de trombosis, obesidad , diabetes, historia familiar de infartos, se debe discutir en conjunto de su ginecólogo y un cardiólogo el uso de terapia hormonal sustitutiva; ya que se relaciona de forma importante un aumento de enfermedad coronaria en pacientes con factores de riesgo ya existentes. Eso no quiere decir que sean contraindicados en todos los casos, pero hay un perfil de pacientes en los que no deberían de ser utilizados.

Fuentes:

Dra. Gabriela Castillo, cardióloga y presidenta de la Asociación Costarricense de Cardiología (ASOCAR).

Dra. Juliana Salas Segura, especialista en cardiología del Hospital Clínica Bíblica.

Dr. Manuel Arguello, cardiólogo intensivista del Hospital San Rafael Arcángel de Liberia.