Andrea González Mesén.4 septiembre

Hay que hablar las cosas como son: la depresión es una enfermedad que requiere atención médica. No se resuelve siendo más positivos, viéndole el lado bueno a la vida, rezando más o restándole importancia a los problemas.

Nos equivocamos al pensar que una persona que tiene “depre” es porque es muy frágil, negativa o le falta fe. En realidad, la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, sicológicos y biológicos. Puede existir un historial médico, problemas personales, una predisposición genética o un desequilibrio químico que produce que una persona se sienta absolutamente triste. No es solo cuestión de actitud.

¿Qué es la depresión?

Si lo colocamos en palabras muy sencillas, se podría decir que es cuando el ser humano se mete cada vez más en sí mismo. Carlos Bonilla, sicólogo experto en el tema, explica que a partir de esa situación se empiezan a presentar circunstancias en el entorno que la persona no es capaz de manejar, el evento lo empieza a sepultar y llega la sensación de no poder “salir adelante”.

La depresión es un síntoma de un padecimiento que desequilibra la vida y la forma en como esta se puede afrontar.

El siquiatra Ricardo Millán explica que hay dos elementos fundamentales que determinan una depresión. El primero es un estado de ánimo predominantemente triste la mayor parte del tiempo, la mayor parte de los días, persiste a lo largo del tiempo; es decir, no es ocasional.

La segunda es la incapacidad que tiene alguien para experimentar placer o disfrute de una actividad que antes era importante para esa persona; a esto se le conoce como anedonía, un ejemplo es cuando alguien amaba hacer un deporte y de un tiempo para acá ha perdido el interés en esa pasión.

Estas características pueden venir acompañadas de otros síntomas como la tristeza, incapacidad de disfrutar cosas, de concentrarse. Hay personas que pueden dormir mucho o poco; en ocasiones pierden el apetito o comen de más, tienen dolores de cabeza o de estómago.

Existen dos líneas de origen de la depresión: la más simple es la que se genera por un evento en tiempo y espacio muy actual como por el estrés laboral, separación de pareja o dificultades económicas. La otra arista, aún más compleja, son las situaciones “inconscientes” que tienen raíz en la historia de cada persona.

Se estima que en el mundo 300 millones de personas sufren depresión, un trastorno que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la principal causa de discapacidad en el orbe.

Esta es una enfermedad que puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan cerca de 800.000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

Más víctimas femeninas

La depresión afecta más a las mujeres que a los hombres, y además, la manera en que se vive es muy distinta para cada género.

El siquiatra Ricardo Millán explica que en las mujeres las manifestaciones de tristeza son más evidentes. Nosotras somos más emocionales, lloramos más, admitimos que sentimos depresión y lo verbalizamos con más facilidad.

Los hombres, por su parte, tienden más a tener conductas disfuncionales. En ellos aumenta el consumo de sustancias como drogas o alcohol, y se vuelven más irritables. Esos son síntomas que no siempre se asocian con depresión, por lo tanto suelen ser menos diagnosticados.

Estas diferencias tienen una explicación: las mujeres pasamos por más cambios hormonales, de hecho, algunas partes de nuestro cerebro cambian hasta un 25% cada mes con la menstruación.

Antes de la pubertad las chicas y los chicos tienen el mismo riesgo de sufrir depresión, pero a la edad de los 15, las mujeres tienen el doble de posibilidades de padecer esta enfermedad que los hombres. “En algunas familias con historial de depresión, las investigaciones han encontrado mutación en un gen que pone a las adolescentes mujeres en mayor riesgo de depresión clínica”, expone la neurosiquiatra Louann Brizendine en su libro “El cerebro femenino”.

Otro factor que hace a la mujer más vulnerable son los cambios que ocurren en un posparto, los cuales aumentan el riesgo de padecer síntomas siquiátricos; mientras que el hombre no pasa por esa situación.

Fundamental: la atención médica

Si siente tristeza, apatía, llora fácilmente, tiene insomnio, no disfruta de las cosas y ve que esos síntomas duran más de dos semanas, es momento de pedir ayuda. O, es momento de ayudar si conoce a alguien que está viviendo con depresión.

¿Dónde acudir? El primer paso es recurrir a la atención primaria de salud. Asimismo, se puede consultar a un profesional en sicología o siquiatría.

El tratamiento a seguir varía del cuadro clínico de cada paciente. No es necesario recurrir a medicación en todos los casos. Muchas veces la persona deprimida, mejora con solo adaptar estilos de vida saludables.

Solo a un porcentaje de pacientes se le receta medicación contra la depresión. Esto sucede principalmente cuando hay círculos viciosos muy fuertes, por ejemplo: estoy muy desanimada, me empieza a ir mal en la universidad, me deprimo, estudio menos, las notas bajan aún más, empeora la depresión, y así sucesivamente.

La depresión se vuelve severa cuando la persona ha pasado seis meses en un estado de tristeza que no le permite salir de casa, hablar con otros, ni trabajar… Es en este momento en el que se requiere de intervenciones farmacológicas y sicológicas.

Sentirse triste por una semana o un mes no es justificación para la medicación. En estos casos, tomar medicamentos en lugar de ayudar puede ocultar el síntoma y dejar sin resolver la causa que dio origen al malestar. Según el sicólgo Carlos Bonilla, se genera “un caldo de cultivo” para que la persona continúe en tristeza, apagada y sin ánimo durante años, por no trabajar a tiempo lo que la llevó a desestabilizarse.

“Al no verse feliz se puede buscar el camino fácil que es la automedicación que a fin de cuentas lo que hace es poner una curita en la herida al estabilizar momentáneamente, pero llegan a reprimir emociones que requiere el humano para vivir”, explica Bonilla.

“Hoy en día vivimos en la época de la felicidad, coma para ser feliz, tenga amigos para ser feliz, todo lo que tengo para ser feliz, y la vida no es eso. La vida es un abanico infinito de emociones y sentimientos”, aclara el sicólogo.

Al no comprender que existen otros sentimientos de los que también se puede aprender y sacar ventaja, es fácil ver el panorama oscuro cuando se presentan cuadros como el estrés laboral, problemas con la pareja o diferencias con los hijos.

Es común que el ser humano le huya a la angustia y la ansiedad, en la mayoría de los casos cuando se presentan se entra en crisis, sin embargo, estas son emociones que funcionan de motor para luchar por los proyectos de vida, al quitarlas la vida se vuelve neutra, sin impulso.

Si bien es bueno intentar solventar el problema por nosotros mismos, lo ideal es acudir donde un experto y evitar auto diagnosticarse como es usual gracias al fácil acceso de información y aunque los libros de autoayuda son tan populares no se recomienda dejarse llevar por uno de ellos.

“Los libros de autoayuda son para generar ventas y para resolver el problema de la persona que escribe, no el problema específico que tiene el lector. No podemos pensar en resolver nuestros problemas como lo realizó el autor. No podemos quedarnos con solo un libro, busque al menos unos 50 más, entonces podrá sacar una verdad”, sentencia Bonilla.

Cuando la persona se deprime es porque no está teniendo una vida con buenas bases. Se nos olvidan el ocio, el vínculo social, el ejercicio, la nutrición sana y todo esto genera las hormonas necesarias para la felicidad.

Red de apoyo

Salir de la depresión es complejo, pero un papel indispensable son las personas positivas que rodean a quien sufre de este mal. Quienes cuentan con todas sus energías, tienen la capacidad de detectar los síntomas de quienes están afectados con depresión, en especial en niños cuando presentan momentos de timidez o prefieren no hablar.

Es indispensable no esquivar la realidad ni ponerle otros nombres a la depresión; y sobre todo, es necesario abordarlo con amor y con cuidado.

Convertirse en escuchas es imprescindible. Deje de lado los monólogos donde usted se sumerge en el papel de experto. La persona triste y en depresión necesita ser escuchada, entendida, no sentenciada.

No deje la situación a medio camino, aconseje de la mejor medida un experto, sea compañía.

Es necesario ver a profundidad, no todos los casos de depresión presentan síntomas tan evidentes, especialmente en los hombres, quienes por sus roles sociales no se les ha dado la misma libertad que a las mujeres para expresar sus emociones. Es usual que a eso de los 45 años los hombres presenten cuadros de desequilibrios por nunca haber aprendido a manejar sus emociones.

Amigos y familiares: ustedes son clave para que una persona con depresión salga adelante.

Cambios positivos

Hay cosas que usted puede modificar en su rutina para propiciar una mejor salud mental

  • Respetesus horas de sueño, mantenga horarios establecidos para dormir y descanse entre 7 y 8 horas para recuperar su energía. Además, asegúrese que el entorno sea amigable para conciliar el sueño: conluces bajas, ambiente cálido y sin bulla.
  • Realiceactividad física pues se ha demostrado que el ejercicio mejora losestados de ánimo al elevar las endorfinas (hormonas de lafelicidad). Realice cuatro sesiones de ejercicio por semana, ojalá de alguna actividad que le exija esfuerzo.
  • Mantenga una buena alimentación. La comida tiene una relación con los estados de ánimo y niveles de ansiedad. La comida natural, orgánicay poco procesada ayuda a tener estados de ánimo positivos (lerecomendamos la dieta mediterránea). Por el contrario, entre másprocesada sea la comida y más sobre preparada, habrá másinconvenientes en el estado de ánimo. Coma cinco veces al día, concalma y respetando los tiempos de comida
  • Hidrátese. Tome suficiente agua para mantener su cuerpo sano, sentirse despierta, fresca y con energía.
  • Utilice aromaterapia para subir su ánimo: está comprobado científicamente que los aromas pueden cambiar su estado de ánimo, por eso, usar elindicado la hará sentir mejor. Los aromas de bergamota y mandarinaincrementan el estado de ánimo.  

Fuentes: Dr. Carlos Bonilla, sicólogo (tel.: 2271-5200); Dr. Ricardo Millán, médico siquiatra del Hospital Clínica Bíblica (tel.: 2522-1000) y profesor asociado de la Universidad de Costa Rica; libro “El cerebro femenino” de la neurosiquiatra Louann Brizendine; Organización Mundial de la Salud (www.who.int); agencias de noticias EFE y GDA.

Periodistas: Andrea González Mesén y Mónica Morales.