Cecilia López.26 septiembre

Cuando se habla de zona de confort, se refiere al estado mental que paraliza todo lo relacionado con el aprendizaje de conductas e impide el crecimiento personal, por conformismo o miedo al cambio. Quedarse en esa zona es cómo vivir con el “piloto automático” para seguir la rutina agradable y sin riesgos pero que puede traer consigo consecuencias como la desilusión y poca motivación.

El primer paso es detectar si uno se encuentra en ese estado, para buscar un cambio y alejar las limitaciones que no están impidiendo crecer. A continuación le mostramos claves para animarse a salir de la zona de confort y empezar a crear y a aprender:

El tiempo es oro

Debemos aprovechar el tiempo porque en un cerrar de ojos puede pasar muy rápido. Tenemos que determinar qué es productivo y que merece nuestra inversión del tiempo, esto no quiere decir que no podemos tener un momento de descanso para ver Netflix o escuchar música, sino que es importante que se lleve un equilibrio de las actividades del día, para que existan momentos de ocio y otros de crecimiento.

Afrontar los miedos

A veces no nos damos cuenta que los miedos pueden ser oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Hay muchos que son justificables, sin embargo hay otros que no se afrontan por miedo a perseguir los sueños. Cuando se logran superar los miedos para hacer realidad una idea, proyecto o sueño, la satisfacción es enorme. No olvidemos que no hacer el intento es peor que fracasar, el aprendizaje va de la mano con el fracaso, ya que es una de las principales maneras de aprender para triunfar después.

Buscar desafíos

Atreverse a experimentar algo nuevo es la base para salir de la zona de confort. Es recomendable no quedarse en la rutina, para conocer nuevas oportunidades, crecer, aprender y crear. La rutina nos puede llegar a aburrir y desmotivar, sin embargo, cada uno es dueño de su vida y responsable de querer hacerlo o no aburrida.

Modificar pequeños hábitos

Salirse de la zona de confort no necesariamente tiene que ocurrir de un día a otro, podemos iniciar cambiando pequeños hábitos, para cambiarlos por otros que incluyan la participación de cinco sentidos e imaginación, como probar nuevos platos de otras culturas, conocer gente nueva o emprender un viaje a un lugar desconocido.

Confiar en uno

Es fundamental tener confianza en quién es uno, lo que queremos y nuestras capacidades. Tener metas y sueños es importante para el desarrollo emocional, intelectual y físico de una persona, por lo que no debemos dejar de escuchar nuestro corazón por falta de confianza en uno, como ya se dijo, una persona fracasada es la que no hace el intento.