Andrea González Mesén.19 octubre, 2015
Estrés detonante de cáncer.
Estrés detonante de cáncer.

Sufrir de cáncer se puede decir es una cuestión de suerte. Si bien existen variables que inciden en su aparición el factor genético es quizá el principal causante de esta enfermedad, máxime cuando se trata de la aparición de tumores en los senos.

Datos del Ministerio de Salud revelan que el cáncer de mama sigue siendo la principal causa de muerte por tumores malignos en mujeres costarricenses, seguido por el de estómago, colon, cuello de útero, hígado y páncreas.

Para el 2012 la incidencia de cáncer de mama era de 42 casos por cada 100.000 mujeres; es decir, cerca de 1.890 casos, un promedio de 100 más de los registrados en el 2000.

Estrés detonante de cáncer.
Estrés detonante de cáncer.

A diferencia de otros males, el padecimiento de cáncer de mama no es algo que se pueda evitar en su totalidad o que se pueda prevenir de forma consiente como sí sucede con el cáncer de piel, por ejemplo.

En el caso del cáncer de seno la genética tiene un peso muy relevante. La portación de cromosomas encargados de la propagación de la enfermedad son heredados o mutados, lo que indica que prácticamente cualquier mujer es propensa a sufrir cáncer de mama.

Gustavo Gutiérrez Espeleta, coordinador de investigación sobre el cáncer de mama de la Universidad de Costa Rica (UCR), afirma que pese a la existencia de varios estudios no se ha logrado identificar qué es lo que genera la alta incidencia de cáncer en Costa Rica, el mayor de la región.

Para identificarlo es que la escuela de Biología de la UCR propuso desarrollar un estudio que espera revele el foco el cáncer en el país. La investigación liderada por Gutiérrez y apoyada por el Instituto Universitario de Investigación de Mujeres de la Universidad de Toronto, Canadá, y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), se encuentra actualmente en la recolección de datos de 945 pacientes diagnosticados con cáncer de mama en el 2008. De los cuales solo 12 son hombres.

"Como erróneamente se cree, el cáncer de mama no es exclusivo de mujeres. Los hombres también pueden presentarlo y trasmitirlo. Es algo fácil de entender ¿si no tengo piel me puede dar cáncer de piel?, no verdad. Y si tengo mínimo tejido mamario las posibilidades de sufrir cáncer son muy pocas. Ese es el principio de la mastectomía", comenta el experto.

El proyecto pretende evaluar la historia clínica y la frecuencia de las modificaciones genéticas (mutaciones) de las pacientes, en particular se analizarán dos genes: BRCA1 y BRCA2, los cuales representan el 80% de todas las mutaciones relacionadas con este tipo de cáncer. Además, se examinarán los factores ambientales, como la historia reproductiva y familiar, la residencia, la dieta, la actividad física, la situación socioeconómica y finalmente se analiza la posibilidad de incluir en la investigación una sección de factores de estrés.

Según el biólogo y especialista en genética el estrés es sin duda un disparador de la incidencia de cáncer. Aclara que no se puede catalogar como causante, pero sí como un detonante.

Estrés
Estrés

"La infidelidad, divorcios, hijos en drogas, pérdida de trabajo, pérdida de un miembro de la familia, en algunos casos hasta la pérdida de un perro. Todos esos factores generan estrés y resulta que de tres a cinco meses después los encontramos como detonantes del cáncer de mama. Ya es un denominador común que se está encontrando. Es evidencia de que la mente está asociada indiscutiblemente al estado de salud", comenta Gutiérrez.

El biólogo se refiere al estrés como cebo debido a que la alteración genética es sin duda el principal causante, acuñado a aspectos ambientales. Lo que significa que aunque tres mujeres de la misma familia sufran la misma mutación el entorno al que están expuestas puede hacer la diferencia.

Tener una buena disposición mental es fundamental y no solo en cáncer, en cualquier enfermedad. "Es categórico, buena disposición mental guía a una mejor recuperación. Malos pensamientos, estrés y depresiones generan en su mente una serie de situaciones que perturba todo lo que su cuerpo necesita". Además, Gutiérrez se inclina por la tesis de que efectivamente las agresiones y demás acciones negativas que afectan los posibles resultados del tratamiento al que una paciente de cáncer puede estar sometida.

Sandra Ayales, sicóloga especialista en oncología, afirma que detrás de cada consulta existe un historial de estrés. Los pacientes con cáncer tiene un punto en común y es que se trata de gente que antes de ser diagnosticados manejaban altas dosis de estrés o de angustia generada por distintas razones: problemas económicos, situaciones laborales, problemas con los hijos o de pareja.

Según los sicólogos la personalidad que llaman tipo C presenta una tendencia a desarrollar más fácilmente el cáncer. Se trata de gente con actitudes muy altruistas, de altos valores que tiende a ayudar mucho a los demás y se preocupan mucho por la gente, pero se preocupan poco por sí mismos. Tienden a callar las emociones y tratan de quedar bien con el resto del mundo, pretenden que solos pueden arreglar los problemas.

Este comportamiento se relaciona con la menor tendencia a detectar síntomas físicos, lo que podría influir en el descubrimiento tardío de un tumor maligno.

El bloqueo excesivo de la expresión de los sentimientos negativos altera la salud física y mental con lo que aparece el desamparo, la depresión, la soledad y la tristeza, factores que perturban la producción de componentes importantes en la defensa inmunitaria.

El trabajo estresa, ¡se tenga o no se tenga! Según la Organización Mundial de la Salud el estrés laboral es más fuerte que las preocupaciones sociales. Igualmente el no tener un empleo, lo que lo convierte en disparador de otros problemas como desordenes emocionales o de alimentación.

Luis García, oncólogo y radioterapeuta, comentó que al entrar en etapas de depresión o estrés el sistema de defensas disminuye su nivel y le da cabida a enfermedades como el cáncer.

Para Ayales el hecho de que las mujeres callen situaciones de agresión, que no puedan tomar las riendas en algo tan básico como qué hacer con su cuerpo y que no se empoderen de su realidad son solo tres factores disparadores de la aparición del cáncer.

"Detrás de cada tipo de cáncer hay un conflicto emocional sin resolver. He hallado entre mis pacientes que mujeres que tuvieron dificultades en su vida sexual y de pareja, muy reprimidas y agredidas sufren de cáncer de ovarios o cérvix. Entonces, desde el punto de vista de la sicología puedo decir que la agresión física y emocional a la que están expuestas la proyectan en una autoagresión a sus órganos íntimos más femeninos", comentó la sicóloga experta en oncología.

Para el médico oncólogo Adolfo Montero Masis el estado emocional influye en la aceptación del tratamiento y calidad de vida, pero no en un aumento en la sobrevida del paciente, argumento que no comparte Ayales.

Por su parte, datos del Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos revelan que el estrés sicológico sí puede afectar la capacidad que tiene un tumor para crecer y diseminarse, así quedó comprobado en un estudio con ratones portadores de tumores humanos; donde el grupo de roedores sometidos a mayores niveles de estrés evidenciaron metástasis.

La investigación identificó en las células cancerosas que la hormona del estrés norepinefrina, la cual es parte del sistema de reacción de combate o de escape que tiene el cuerpo, puede promover la metástasis y la formación de vasos sanguíneos nuevos a partir de los existentes, lo que contribuye al crecimiento de tumores.

El Instituto concluye que aunque todavía no existe evidencia sólida de que el estrés afecta directamente los resultados del cáncer, algunos datos indican que los pacientes pueden presentar una sensación de impotencia o de desesperación cuando el estrés se vuelve abrumador, reacción que se asocia con índices más altos de mortalidad, aunque el mecanismo para que esto ocurra no está claro.

La realidad es que con la aparición del cáncer el estrés y demás problemas emocionales simplemente no desaparecen. Por lo general son el camino a lo que muchos ven como la sentencia de muerte, aunque no sea así. Para el 2014, de cada 100.000 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama en Costa Rica cerca de 12 perdían la batalla contra la enfermedad.

"Es triste pero en Costa Rica muchas mujeres que son diagnosticadas con cáncer son abandonadas, agredidas y hasta victimizadas. Hay mucha incomprensión y para mí la incomprensión viene del desconocimiento. Si la relación de pareja o la relación familiar es mala de antemano, con un cáncer se va a agravar", asegura la sicóloga.

Gutiérrez afirma que en muchos casos la muerte por cáncer no se da propiamente por la enfermedad, sino por la carga emocional, "mueren de depresión no por el cáncer sino por todo lo que se viene".

La comparación y competencia constante por lograr lo que otros tiene generar problemas en la personalidad.
La comparación y competencia constante por lograr lo que otros tiene generar problemas en la personalidad.

Para los expertos el empoderamiento es la clave para enfrentar estas y otras enfermedades, incluido el estrés. Fortalecer el autoestima y tener claro objetivos de vida son solo algunas de las herramientas.

"El autoestima es un factor muy relevante. Quererse a uno mismo. Hay que vencer esos prejuicios, aceptar que uno es más que un par de tetas pegadas al cuerpo o un pene", comenta la sicóloga.

Un detalle del que nunca se habla es el de la sexualidad durante la enfermedad, foco de discusiones importantes. Para la pareja, según Ayales, el diagnostico es sinónimo de abstinencia, cuando en realidad durante el proceso existe una gran necesidad de contacto físico. Claro está que cuando el cáncer implica el compromiso de algunos de los órganos asociados se debe empezar con la aceptación, principalmente cuando hay cicatrices visibles, y con ello rediseñar la sexualidad.

Son muchas las evidencias que señalan el estrés como un factor común en la aparición de enfermedades. Esto nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de atender los problemas sin sobredimensionarlos, no dejar que nos abrumen y tomar control de nuestra vida es una excelente alternativa para mantenernos sanas.

Fuentes:

Sandra Ayales, sicóloga especialista en oncología (Correo: sandraayales@gmail.com). Luis García, oncólogo y radioterapeuta Centro Médico Radioterapia Siglo XXI (Tel:. 2290- 3481). Gustavo Gutiérrez Espeleta, investigador Escuela de Biología UCR (Tel:. 2511-8651). Adolfo Montero Masis, médico oncólogo Centro Médico los Colegios (Tel:. 2235-3838). María Eugenia Villalta, gerente médico de la CCSS.