Andrea González Mesén.23 enero

El temor a cometer un error y la necesidad de hacer las cosas siempre perfectas en el trabajo puede llevarnos, sin desearlo, a sufrir de ansiedad en el trabajo.

María Paula González, sicóloga experta en el tema, explica que la ansiedad aparece cuando analizamos la realidad de una forma inadecuada. Cuando anticipamos una situación a la que le tenemos temor, la tomamos como real y la valoramos como catastrófica.

“Tengo que hacerlo bien, no puedo equivocarme, si me equivoco será lo peor y seré un incapaz de enfrentar una situación laboral” son algunos de los pensamientos que nos inducen a generar esta ansiedad.

La ansiedad laboral puede afectar el desempeño social y en el mismo puesto de trabajo.
La ansiedad laboral puede afectar el desempeño social y en el mismo puesto de trabajo.

Esa sensación tiende a impedirnos enfrentar nuestro presente de forma adecuada, funcional y saludable.

Esa ansiedad puede trasladarse al hogar cuando las personas se exigen demasiado. No aceptar que las cosas no siempre son perfectas generar frustración y por ende ansiedad ante la idea de tener que desarrollarlas.

Consejos para anticipar la ansiedad:

  • Haga suya la filosofía de un día a la vez.
  • Deje de presionarse con la idea hacerlo todo siempre bien. Es importante reconocer que tengo derecho a cometererrores pues estos son parte de la vida. Entre más reconozca que va a cometer errores más fácil se hace lidiar con ellos.
  • Suelte el control de lo que no está a su alcance controlar.
  • Deja de buscar garantías. Nada en esta vida está garantizado, solo la muerte.
  • Entienda que cometer errores o no caerle bien a todos los compañeros no es el fin del mundo, además es inevitable.
  • Repítaselo valioso que es, a pesar de que las cosas no salgan bien y que no le caiga bien a todos.
  • Asuma los riesgos como parte de la vida.
  • Busque actividades recreativas fuera del ambiente laboral. La vida no gira únicamente alrededor del trabajo.
  • Realize actividad física regularmente.

En el momento en el que se vea, constantemente, pensando en las cosas malas que le pueden pasar y con dificultades para regular sus pensamientos es mejor que acuda a un experto.

Estar agitado, inquieto, irritable, con tensión muscular o con dificultades para conciliar el sueño son señales de alarma que es importante escuchar, ya que cuando la ansiedad no se trabaja se puede convertir en un factor de vulnerabilidad para desarrollar depresión.