Cristina Mora Jiliuta.5 agosto, 2016
Laura Boza y su hija Isabella Valenciano, de 11 años, son parte de la familia de personas a las que Vanessa y sus caballos tratan. Isabella tiene parálisis cerebral con diplejía espástica. Su principal problema es la dificultad para caminar.
Laura Boza y su hija Isabella Valenciano, de 11 años, son parte de la familia de personas a las que Vanessa y sus caballos tratan. Isabella tiene parálisis cerebral con diplejía espástica. Su principal problema es la dificultad para caminar.

Fuertes dolores de espalda fueron las señales de alerta que le hicieron saber a Jazmín Torres que algo no andaba bien. Tras el nacimiento de su hijo, Pedro, se sometió a una operación que la ha anclado a una silla de ruedas. La silla es su motor de movilidad cada día de la semana menos uno: los jueves su medio de transporte es de cuatro patas y cola aterciopelada y se llama Delfor.

Tras años de rehabilitación con terapia física, Jazmín se enteró de la terapia con caballos gracias a experiencias de otros pacientes. Cada jueves, viaja a La Guácima para encontrarse con Delfor y con la terapeuta Zuly Arias Ospina, en el Centro ANIMALES Terapia Asistida.

Pasado su tratamiento, de unos 40 minutos al lomo del equino, Jazmín siente la mejoría. Estar en contacto directo con el potro fortalece su columna y los músculos de sus piernas, mejora la postura y el estado de ánimo se eleva.

"Son los zapatos más confortables que puede tener una persona después de pasar tanto tiempo en una silla de ruedas", comenta Torres. Ella asegura que Delfor es un detector de depresiones pues el caballo nota de inmediato cuando ella está triste o enojada y- como parte del proceso- ella conversa con la psicóloga que la acompaña al mando de las riendas, mientras sortea obstáculos y cambia de posiciones.

Zuly Arias es su terapeuta; es psicóloga, ingeniera ambiental y especialista en terapia asistida con animales y tiene ya 9 años de dedicar su vida a la mejoría de la de otros, a través de la energía de los caballos. Atiende a unos 25 pacientes por semana.

Los jueves también visita su rancho el joven Diego Calderón, un diseñador gráfico de 27 años que padece de mielitis transversa desde los nueve. Desarrolló la enfermedad producto de un fuerte golpe en la columna tras una broma de sus compañeros de la escuela que le quitaron una silla antes de que pudiera sentarse.

Diego pasa mucho tiempo sentado trabajando, o en la silla de ruedas. Por ello, las terapias en el lomo del caballo han sido de mucha ayuda y constituyen la poca actividad física que tiene la posibilidad de realizar. Con Delfor y Mágico, los equinos que usualmente monta, puede olvidarse del dolor y ha logrado recuperar el equilibrio. Asegura que en definitiva siente la diferencia en su cuerpo.

Una vez a la semana, Diego monta a caballo a pesar de la poca movilidad en sus piernas y juega con pelotas, aros y texturas para lograr estimulación y trabajo físico, así como una distracción emocional que le sienta muy bien.

Mejoría en cuerpo y mente

De acuerdo con Vanessa Adams -creadora del centro de equinoterapia Equus y una de las pioneras de la práctica de terapia asistida por caballos en Costa Rica- esta práctica moviliza el sistema articular- muscular y se basa en la teoría de la neuroplasticidad. A través del caballo, personas con alguna discapacidad o con necesidades especiales pueden recibir un tratamiento que les impactará positivamente a nivel biológico, psicológico y social.

Son muchas las enfermedades que se pueden beneficiar de esta práctica. No se trata de galopar, saltar o correr. Es una terapia rítmica y de espacio que tiene muchísimos beneficios en parálisis cerebrales, hemiparexias, tetraplegias, fibromialgia, esclerosis múltiple, autismo, TDH, o Asperger, entre otras.

Para Adams, la equinoterapia debe contemplarse siempre como parte de un tratamiento complementario para superar los problemas y no como una opción aislada.

Con más de once años de convivir entre caballos e historias inspiradoras y difíciles de olvidar, Adams ha viajado a Europa y distintos países americanos para especializarse en neurodesarrollo, estimulación temprana, psicología del deporte y psicoterapias equinas.

Adams asegura que Brasil, México, España y Estados Unidos son los países en los cuales la equinoterapia se ha desarrollado más.

La experta recuerda que siempre debe respetarse el dictamen médico en el caso de pacientes con alguna discapacidad o necesidad especial para poder evaluar si esta persona se beneficiará con el tratamiento. Sin embargo, está segura de que siempre hay un resultado positivo, sea este físico o emocional.

La equinoterapia es multidisciplinaria. Un equipo de terapia con caballos debe constar de psicólogo, especialista ecuestre, fisioterapeuta y una persona especializada en terapia ocupacional o de lenguaje. El profesional debe estudiar el manejo de los caballos.

Vanessa imparte las terapias en el Rancho San Miguel, ubicado en La Guácima de Alajuela. Allí se respira el ambiente ecuestre y Adams ofrece sus servicios a decenas de pacientes durante la semana.

Laura Boza y su hija Isabella Valenciano, de 11 años, son parte de la familia de personas a las que Vanessa y sus caballos tratan. Isabella tiene parálisis cerebral con diplejía espástica. Su principal problema es la dificultad para caminar.

Desde los 8 meses de edad está familiarizada con la equinoterapia. Su madre afirma que ha mejorado significativamente la postura, tiene más fuerza en los músculos y le observa una gran mejoría al caminar. Además, Isabella ha mejorado mucho en la concentración y emocionalmente se siente mejor desde que la han dejado montarse sola en los equinos, fomentando la autoestima y el liderazgo.

Carol Martínez Saldaña es la madre de Cristopher Picado, un niño de dos años que tiene parálisis cerebral y desde hace tres meses recibe terapia con caballos. El movimiento del caballo le ayuda a relajarse. Además, ya puede sentarse y mantener el equilibrio. Su sonrisa y la tranquilidad en la mirada de su madre son el mejor testimonio de mejoría.

La familia de Cristopher es de escasos recursos y él requiere de un coche especial para desplazarse y mejorar su postura. Por ello, se han aliado con la Fundación Faculta, para recaudar -a través del perfil de Facebook de la fundación- 2.400.000 de colones con el objetivo de comprar el coche que, sumado a las constantes equinoterapias, facilitará su vida y la de su familia.

Lenguaje equino

Durante las terapias, el caballo percibe las emociones de los pacientes y su comportamiento cambia. En ese punto, la terapia comienza a ser también psicológica.

Por ejemplo, cuando el caballo corre, los pacientes se sienten felices. Esto es causado por un estímulo de endorfinas que el animal transmite al humano que lo monta. Un trote basta para que la sonrisa se apodere de la cara de quien recibe el tratamiento. Además, el contacto con el pelo del caballo es estimulante.

Bolas, aros, texturas, hielo, ligas y otros implementos se utilizan de manera lúdica durante la terapia mientras los pacientes montan a caballo.

Durante la terapia, que usualmente dura unos 40 minutos, se utilizan distintos tipos de caminata de caballo como el zig zag, simular la forma de una serpentina, giros con conos o árboles o el trote ligero para estimular a los pacientes. También varían las posiciones sobre el caballo: de frente, de espaldas, de medio lado o acostados; de esta manera los pacientes van ganando movilidad y confianza.

Con muchos caballos de fuerza

Para ofrecer terapia con caballos a los pacientes no basta con ser dueño de un equino. Quienes ofrecen estas terapias en el país deben estar debidamente certificados y haber llevado cursos de equitación, doma y cuido de caballos, además de tener conocimiento en terapia física y psicología.

De acuerdo con Arias y Adams, en Costa Rica hace falta regulación para las terapias asistidas con animales pues no existen seguros ni reglamentos para guiar estas prácticas. La mayoría de los terapeutas se guían con los estándares internacionales y reglamentos de otros países. Además, señalan la falta de un centro de rehabilitación ecuestre integral en el país.

Ambas equinoterapeutas se aliaron hace casi seis años para ofrecer capacitaciones a los profesionales interesados en esta especialidad.

Estas mujeres han capacitado a decenas de profesionales que ya han abierto sus propios centros de equinoterapia en distintas partes del país, para continuar expandiendo esta disciplina de caballos que curan.

Beneficios de la equinoterapia

  • Reafirma el tono muscular y ofrece mayor estabilidad al tronco y a la cabeza, además de elasticidad a los ligamentos.
  • Ayuda a desarrollar una mejor coordinación de la motora fina y gruesa.
  • Mejora la capacidad de atención, concentración, cognición, capacidad de imitación y comprensión de órdenes.
  • Es beneficiosa a nivel emocional pues mejora el estado anímico, la comunicación y la interacción.
  • Ayuda al desarrollo social, pues el paciente tendrá mejoras en su autoconfianza, cooperación y adaptabilidad a diferentes ambientes.

Opciones en Costa Rica

Especialista: Vanessa Adams Chotto

Ubicación: Rancho San Miguel, La Guácima

Contacto: Tel. 8391-0155

Especialista: Zuly Arias Ospina

Ubicación: La Guácima, 150 metros al sur del Automercado

Contacto Tel. 8303-0868

Especialista: Hannia Zarate

Ubicación: Barva de Heredia

Contacto: Tel. 8735-5108 /8891-0109

Especialista: Alexandra Carvajal

Ubicación: Carretera hacia Tilarán, 3 km del gimnasio de Nuevo Arenal

Contacto: Tel. 8303-3880

Especialista: Issac Fonseca Bolaños

Ubicación: Ciudad Colon

Contacto: Tel. 8928,1792 /2249-1390

Especialista: Melania Castillo

Ubicación: San Joaquín de Flores, Heredia

Contacto: Tel. 6188-2424

Especialista:Kristel Lohrengel

Ubicación: La Caraña, Santa Ana

Contacto: Tel. 8879-3361