Brenda Alfaro.8 julio

Instagram es la ventana a las vidas soñadas que juramos que nunca vamos a tener, Facebook el lugar para enterarse qué están pensando las personas que seguimos y Twitter otro medio para observar con lupa a los famosos.

Sentir envidia por los viajes, conciertos, fiestas, fotos y demás eventos a los que no vamos pero seguimos de cerca a través de la pantalla de nuestro teléfono es uno de los nuevos problemas que nos trajo la tecnología: la ansiedad de las redes sociales conocida también como FOMO (del inglés fear of missing out –miedo de perderse las cosas–).

La clave está en aprender a disfrutar de la vida sin pasar pendiente de las redes sociales, disfrutar del momento presente y de los pequeños placeres de la vida. Contrario al FOMO, hoy en día tenemos una nueva tendencia: el JOMO, que viene del inglés joy of missing out (el placer de perderse las cosas).

Qué gusto dan los momentos entre amigos en los que se pasa tan bien que nadie recuerda sus teléfonos o cuando las risas duran tanto que nadie quiere cambiar un buen chiste por un selfie.

El placer se encuentra en la capacidad que tenemos para disfrutar sin depender de las redes sociales.

Ansiedad, insomnio, depresión, dificultades para convivir socialmente y daños en la visión son algunas de las consecuencias que puede evitar con solo disminuir el uso de la tecnología por un par de horas al día. Muchos famosos utilizan el JOMO como un estilo de vida, se desprenden de las redes sociales durante algunos días o meses para hacer un detox tecnológico.

Otros, más radicales, cierran sus cuentas para siempre y vuelven a vivir como en los viejos tiempos, cuando era necesario salir a tomar café con las amigas para que nos pusieran al tanto de sus novedades.

Si quiere empezar a vivir la tendencia jomo lo primero es tomar conciencia de qué tanto depende usted de su celular y las redes sociales. Empiece analizando cuántas fotos toma o postea de una reunión con familiares o amigos; si va a un concierto determine cuánto tiempo ve el escenario en vivo y cuánto lo ve a través de la pantalla de su celular por grabar o transmitir en vivo el show; en una cena de amigos, cuente los minutos de silencio que se producen cuando todos revisan sus celulares al mismo tiempo.

Ahora que tiene los resultados, ¿necesita JOMO en su vida?

Menos conexión y más JOMO

Es curioso lo liberador que es desconectarse de la tecnología por algunas horas, es como tomarse un respiro del bombardeo de información diario.

No le tenga miedo a alejarse de las redes sociales, disfrute pasar más tiempo presente en su vida personal.

Para ello le recomendamos algunas técnicas:

  • Viva el momento, es muy probable que no lo esté haciendo si se preocupa constantemente por los planes que podría estarse perdiendo. Vivir el presente es una de las claves para ser feliz.
  • Respete sus momentos de vacaciones o los encuentros con familiares y amigos. Es importante que haga un alto en las labores del trabajo y que dedique un tiempo a compartir con sus seres queridos.
  • Disfrute de la soledad. Cuando estamos solas, nos relajamos, recargamos baterías, reflexionamos, aclaramos pensamientos y comprendemos nuestras emociones. Pierda el miedo a dejar el celular o la computadora a un lado y disfrutar de estar sola y desconectada.
  • Véale el lado bueno a los datos limitados, esto la obligará a no usar tanto Internet.
  • Adiós al cargador, comience a utilizar de manera más consciente su batería, que realmente sea solo para lo necesario y unos tantos chequeos al día. Otro punto positivo de no andar siempre el cargador es que las posibilidades de perderlo son mucho menores.
  • Elimine aplicaciones, esto es drástico pero efectivo. Hay que admitir que aunque nos guste entrar a revisar Facebook si esta app no estuviera instalada en nuestro teléfono lo pensaríamos dos veces (la pereza y el gasto de datos móviles tienen las de ganar).
  • Desactive las notificaciones. Aunque muchas veces entramos a nuestros perfiles sin necesidad de una alerta, sirve no tener mensajes que nos estén tentando.
Turismo JOMO

¿Cómo le suena irse de vacaciones y dejar el celular en la caja fuerte de la habitación?, ¿o qué tal refugiarse en un lugar donde no haya televisión, wifi ni señal? ¡Delicioso, verdad!

Aunque a muchas personas les genere ansiedad o les parezca imposible, el jomo es una tendencia por salud mental que ya está llegando a la industria turística.

“Finalmente, el sueño y el cuidado personal se han convertido en una conversación popular”, dijo Chris Heuisler, conserje global de RunWestin, Westin Hotels & Resorts.

“La programación sobrecargada de hoy y la cultura de estar siempre activo ha impulsado un movimiento contrario entre aquellos que ven el valor en desconectarse y tomar tiempo para su bienestar, comenzando con un buen descanso por la noche. Cerca del 65% de las personas duermen pocas horas cuando están de viaje; empoderando a los viajeros a que acojan la ‘alegría de perderse algo’, dormir bien y levantarse mejor refuerza nuestro compromiso con el bienestar y la creciente compresión que dormir afecta todo desde la forma que ejercitas hasta la productividad en el negocio y sobre todo la felicidad”, agregó.

Un estudio global de 2017, realizado por Westin Hotels & Resorts en colaboración con StudyLogic, mostró que muchos viajeros destacan el compromiso de los hoteles con el bienestar y el apoyo para que sus huéspedes recuperen el control de sus rutinas al viajar.

Tomar vacaciones, desconectarse y descansar es uno de los grandes placeres, pero además, de las necesidades de nuestro cuerpo. “Hay una correlación directa entre el sueño y su bienestar general”, explica la Dr. Melissa C. Lipford, neuróloga de Mayo Clinic y consultora de sueño para la Sociedad Mundial del Sueño. “Y tal vez inesperadamente, el sueño de calidad también es fundamental para que las personas aprovechen los beneficios del ejercicio y es una parte necesaria de su recuperación”.

“Desconectarse y relajarse una o dos horas antes de acostarse, lo que incluye alejar dispositivos electrónicos que emiten luz, ayuda a dormirse más fácilmente y a experimentar un sueño más profundo y reparador”, agregó la neuróloga.