GDA , Janina Marcano.24 abril

Los hallazgos de un nuevo estudio indican que el peso puede tener un papel importante en el desarrollo de la demencia.

Hoy, la obesidad representa uno de los problemas de salud pública más desafiantes del mundo, el cual ha provocado una mayor incidencia de diabetes tipo 2, pero además, estudios anteriores también la han relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, lo que sugiere que la enfermedad causa cambios en el cerebro.

Para entender esto, científicos de la Universidad de Leiden (Holanda) analizaron escáneres cerebrales de 12 mil personas, quienes fueron seguidas durante 13 años.

Y los resultados mostraron algunas asociaciones claras entre la grasa corporal de los pacientes y la forma y estructura de sus cerebros, también conocida como la morfología.

“Descubrimos que tener niveles más altos de grasa distribuida en el cuerpo se asocia con volúmenes más pequeños de estructuras importantes del cerebro”, dijo Ilona Dekkers, autora principal.

Daño neuronal

Por un lado, el estudio mostró que un mayor porcentaje de grasa corporal en los hombres se correlacionaba con un menor volumen de materia gris, una zona conformada por neuronas.

Sobre este punto, el neurocirujano y académico de la Facultad de Medicina UC, Patricio Sandoval, explica: “Esto no guarda relación con el coeficiente intelectual, pero sí con la reserva cognitiva. Es decir, que la persona llega menos preparada al envejecimiento cerebral y eso la condiciona a mayor riesgo de demencia”.

La inflamación crónica producto de la grasa corporal podría ser uno de los mecanismos que lleva a la pérdida de volumen cerebral, explica Andrea Paula Lima, investigadora del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI), de la Universidad de Chile.

“En los últimos años, se ha demostrado que la presencia de grasa corporal exacerbada se relaciona con la secreción de citoquinas, sustancias que llegan al cerebro y producen mediadores inflamatorios”, explica Lima. “Y lo impresionante es que cuando tú tratas (en el laboratorio) esas neuronas con esos mediadores inflamatorios se dañan las neuronas”.

De allí que la obesidad pueda impactar en el cerebro e impulsar el desarrollo de demencia.

Por otro lado, el nuevo estudio también encontró una asociación entre mayor grasa corporal en mujeres y menor volumen del globo pálido, una parte del cerebro involucrada en los movimientos.

De acuerdo con Lima, esto plantea la posibilidad de que, a mayor obesidad, las mujeres tengan más probabilidades de presentar movimientos involuntarios, pero que no necesariamente lleven a una enfermedad.

Algo que la investigación arrojó en ambos sexos fue una correlación entre la grasa corporal y una mayor probabilidad de sufrir cambios en la materia blanca del cerebro, conocida como el “cableado” de las neuronas.

“Esto también implica una menor preparación para la vejez”, dice el doctor Sandoval. “Porque si tengo las neuronas mal conectadas, tengo una red menos densa que me origina una peor reserva cognitiva”, explica.

Para él, el mensaje es claro: “La obesidad no es solo peligrosa en términos cardiovasculares, sino que nos deja menos preparados para el envejecimiento y eso puede llevar al desarrollo de una demencia”, puntualiza.