Andrea González Mesén.25 junio, 2018

Comer de más un día no es del todo un pecado mortal. Pero cuando la energía que se consume diariamente excede las necesidades reales es posible que las células (principalmente las del abdomen) aumenten su tamaño por la acumulación de esa energía adicional, generando un aumento de peso llamado lipoinflamación.

Ignacio Sajoux, médico especialista en obesidad y director médico internacional de PronoKal Group, explicó que la inflamación celular es un proceso fisiológico que en los últimos años se ha relacionado con la obesidad, la diabetes tipo 2 y el envejecimiento prematuro. Se trata de una situación metabólica “silenciosa”, pues no genera síntomas visibles.

Lo que sucede es que las células aumentan de tamaño por el exceso de grasa y trae consigo la disminución de la saciedad, es decir se comienza a tener mucho apetito que lo lleva a un circulo vicioso de aumento de peso. Aumento de peso, poca saciedad, lipoinflamación, más apetito…

“La lipoinflamación es un factor olvidado, pero fundamental para el tratamiento de la obesidad y se produce como consecuencia del aumento de tamaño de las células grasas. La principal consecuencia de la lipoinflamación es la alteración del metabolismo de los carbohidratos que favorece el aumento de los depósitos de grasas. También interfiere en las señales que regulan el apetito, disminuyendo la sensación de saciedad y aumentando la sensación de hambre, lo que hace que la persona siga comiendo y aumentando su tejido adiposo”, mencionó Sajoux.

28/05/2018. Obesidad infantil. Foto de Shutterstock con fines ilustrativos
28/05/2018. Obesidad infantil. Foto de Shutterstock con fines ilustrativos

Los expertos han comprobado que las sustancias inflamatorias que segregan las células lipoinflamadas generan una disfunción en la asimilación de la insulina y diferentes estudios la relacionan con la aparición de una diabetes tipo 2, así como de otras enfermedades cardiovasculares.

Tratamiento

La lipoinflamación afecta de forma integral al organismo por lo que sólo perdiendo peso no se consiguen resultados efectivos. Lo ideal este problema se aborde desde todos los aspectos posibles: actividad física, una alimentación que incluya suplementos que trabajen contra la lipoinflamación, cambiar hábitos de vida, etc.

A pesar de que el ejercicio cardiovascular o aeróbico es el que tradicionalmente se recomienda para complementar los tratamientos de pérdida de peso, Sajoux asegura que recientes estudios demostraron que es el ejercicio de fuerza el que ayuda a movilizar la grasa acumulada en el músculo, relacionada con la resistencia a perder peso, y que al eliminarla contribuye reducir la lipoinflamación.

Francisco Nachón, médico asesor y capacitador de PronoKal Group, quien también participó en el congreso de Nutrición en Costa Rica, afirmó que para normalizar el metabolismo de los hidratos de carbono y regular el apetito, especialmente en casos crónicos de sobrepeso y obesidad es necesario controlar la inflamación de las células.

Ambos expertos proponen utilizar el método PNK para combatir la enfermedad. Cosiste en tres etapas, en las que el paciente pierde peso de forma rápida a través de dieta cetogénica, donde disminuye el consumo de carbohidratos y para lograr que el organismo utilice la grasa que tiene de reserva como recurso energético. Esta pérdida es controlada por un médico, realizarla sin supervisión puede generar efectos contraindicados.

“En esta etapa es donde resuelve la lipoinflamación. El paciente va a tomar unos producto proteínicos complejo Protein DHA, una molécula que ayuda a las células del abdomen a liberar menos sustancias inflamatorias, bajando la inflamación y reduciendo el apetito”, explica Sajoux.

La segunda etapa es la reintroducción progresiva de distintos grupos alimentarios como las frutas y los hidratos de carbono más complejos con menor índice glicémico. Además de aprender qué comer y cuándo comerlo.

“La educación a nivel nutricional es la clave para mantener el peso perdido y no recuperarlo. Esta educación debe venir de las escuelas y de los hogares. Es ahí donde está el reto”, afirma Sajoux.

Datos revelados en el Congreso de Nutrición estiman que el 55% de la población de Costa Rica sufre de sobre peso y obesidad, incluyendo la población infantil lo que acarrea problemas para los siguientes 5 a 10 años.

La última parte del proceso es el seguimiento durante dos años, periodo de tiempo que necesita el cuerpo para adaptarse a los kilos perdidos.

“Al perder peso de forma rápida el paciente tendrá que cambiar su ropa pronto. Es muy importante que si pierde 25 kilos no continúe usando la ropa que le queda grande. De lo contrario sicológicamente tendrá la necesidad de volver a rellenarla. Es necesario se identifique con su nueva imagen corporal y se amigue con ella, eso se logra con el coaching nutricional ”, cuenta Sajoux.

28/05/2018. Obesidad infantil. Foto de Shutterstock con fines ilustrativos
28/05/2018. Obesidad infantil. Foto de Shutterstock con fines ilustrativos

El reto en personas con necesidad de perder peso está en la motivación que este tenga y el apoyo familiar para lograr generar cambios en la rutina.

La terapia va de la mano con una asesoría en actividad física. “No queremos pacientes que corran maratones pero sí que agarren el hábito de realizar actividad física de forma diaria dando prioridad al aumento de masa muscular para incrementar la quema de calorías en estado de reposo”, afirma.

Según los médicos el método PNK es el único a nivel mundial que está comprobado científicamente que resuelve la lipoinflamación.

“La obesidad es una enfermedad crónica que parte de hábitos de vida. Estamos en contra de las cirugías. La obesidad se trata con educación, cambios de hábitos, enseñándole al paciente las alternativas que tiene. No podemos operar la obesidad”, concluyó Sajoux.